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OPINIÓN

Revista 360 Grados, nueva cara, nuevo estilo

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A casi 14 años de haberse fundado la Revista 360 Grados, Instrucciones para vivir en Puebla y en plena pandemia de Covid-19, la revista que tienen al frente se renueva no solo con nuevos contenidos sino con mejores temas y reportajes.

Durante un año y medio que hemos estado encerrados o confinados, que tuvimos que bajar la cortina de la oficina para irnos a hacer home-office; entendimos la importancia de buscar un contenido digital más competitivo y llamativo para nuestros seguidores y lectores.

No hemos cerrado la revista impresa, ahí continuamos, pero sí entramos a una competencia en la web. Aliados a un grupo de expertos en marketing digital, en estudios del Big Data y del comportamiento de los usuarios, poco a poco iremos presentando este producto en nuestras redes sociales y en particular en la página: www.revista360grados.com.mx

Este proyecto inició en 2007, y principalmente era dirigido para Puebla. Ahora, queremos ir expandiendo nuestra información a varias entidades federativas sin dejar de admirar e informar sobre lo que ocurre en la Angelópolis, los medios digitales tienen una gran virtud, porque pueden ser vistos en cualquier parte del mundo.

No es fácil dar un salto de un impreso a un medio digital, les soy honesto, porque el lenguaje es distinto, se compite con la inmediatez, se enfrenta uno a que, si los contenidos no son interesantes, pueden cambiar con tan solo usar un dedo sobre la pantalla de un Iphone o una Tablet.

Y a todo esto, ¿Qué es la Revista 360 Grados en Internet? Es una edición en la que la información y el entretenimiento se complementan, queremos que el lector se informe y al mismo tiempo se divierta, que vea contenidos que al menos tengan un mejor trato y que no sean esos cartones o esos debates de portales de reciente creación que más bien juegan a ser pasquines.

Nuestros temas van desde temas políticos, sociales, entretenimiento como series de televisión, películas, tecnología, gadgets, economía, gastronomía, guías para el mejor changarro de comida, música, libros, vida común y corriente. Es decir, es un cerebro que habla de todo lo que nos interesa como seres humanos.

Nos distingue de las demás revistas locales porque no buscamos crear monumentos a políticos o a empresarios como algunos llegan a hacerlo para ganarse unos pesos. Nuestra misión es compartir cómo es que disfrutamos y lo llevemos a cada lugar que nos visiten.

Insistimos, no es nada fácil el reto, sobre todo porque en la web. Hay tanto que ver, que si no lo logras te cambian en el tiempo que dura un parpadeo.

Hace 14 años cuando se planeaba la creación del primer impreso, que dio a luz el 5 de noviembre del 2007, dijimos que ya no queríamos ese diarismo que perdía el objetivo, queríamos que la gente disfrutara, que nos llevara en sus brazos a su hogar y, por qué no, que lo acompañáramos hasta el baño porque ahí es donde mejor se lee, ya que no hay mucho que hacer sentados en un WC.

Y en el impreso lo logramos.

Ahora queremos lograr lo mismo, pero con el smartphone del momento sea Huawei, IPhone o Android. Creemos que debemos apoyar a las empresas más golpeadas por el Covid-19 que en este caso son espectáculos, turismo y gastronomía.

Así que no desaparece el impreso, más bien ahora estarán estas dos versiones, en papel y digital para acompañar a nuestros lectores, amigos, patrocinadores. Porque nuestra forma de pensar es en 360 Grados (con todos los puntos de vista, con pluralidad). Y nos encanta llevar las instrucciones para vivir y disfrutar, así que ya sin más preámbulos, agárrense fuerte del carrito de la montaña rusa porque la carga de adrenalina está por comenzar.

Director General, Revista 360 Grados

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OPINIÓN

Un dragón en la cochera

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La tiranía de la felicidad

Por Zeus Munive Rivera / @eljovenzeus

El título de esta carta editorial hace referencia a un artículo del investigador y científico Carl Sagan que viene publicado en su libro El mundo y sus demonios (Sagan, 2017, pp. 189-210). En este capítulo, una persona le asegura a otra que tiene un dragón en su cochera. El interlocutor incrédulo responde que él, como Santo Tomás, hasta no ver no creer. El sujeto lo lleva a su casa y, en medio de pinturas, martillos y taladros, le dice: “aquí está”.

Como el interlocutor no puede verlo, su amigo asegura que es invisible. Entonces sugiere que echen harina en el piso para que se vean las pisadas del dragón. No ocurre nada. Entonces, el dueño del dragón responde que “el dragón vuela”. Entonces, el incrédulo dice que si es un dragón debería echar fuego y se debe sentir el calor, al menos. Entonces, el dueño de la cochera le pide al dragón que suelte una bocanada. No se siente nada.

El interlocutor dice que esa cochera sigue siendo un espacio frío. El dueño del dragón asegura que el fuego, además de invisible, que flota, su fuego es invisible y, por ende, no genera calor. Harto el escéptico, sugiere que le avienten una lata de pintura para ver su forma, el anfitrión culmina con: además de invisible, flotar, su fuego no produce calor, su piel es distinta y todo se le resbala.

Así es como funcionan los grupos, libros, productos, organizaciones y terapeutas que venden felicidad, éxito y bienestar. Prometen siempre algo, pero cuando se les cuestiona sobre los resultados, nunca faltará una respuesta más absurda que la primera, pero su actitud de caradura, de jugador de naipes, hará que quien lo cuestione termine cuestionándose a sí mismo.

Desde hace tiempo hemos querido llevar una edición sobre la felicidad impuesta; la felicidad tóxica, la positividad como una nueva dictadura. En este juego siempre participarán coaches, empresarios, políticos y hasta gente del espectáculo. El problema no es que se quiera generar la felicidad, el problema es que se dé como por un acto autocrático y se nulifiquen las mal llamadas emociones “negativas”.

Hay sectas, organizaciones, grupos de ventas multinivel que van desde productos de belleza hasta criptomonedas y un sinfín, se le dice a la persona que quiere mejorar su economía, que saldrá de la pobreza, que mejorará sus relaciones, que tiene que asistir a un curso de risoterapia, abrazoterapia, orgasmoterapia, etc., y con ello será alguien totalmente nuevo; el problema es que si la persona no logra las expectativas impuestas, entonces, es mediocre, culpable, se le hace sentir mal y la nulifican, la llevan al rincón de los inadaptados.

La propuesta se vuelve tóxica, porque las personas tienen emociones de felicidad, tristeza, enojo, frustración, pérdida, alegría, entusiasmo, apatía, y no es malo sentirlo. Es lo más natural, pero nulificar las emociones es aún más peligroso, además de hacerlas sentir culpables por sentir; es así que la felicidad se vuelve tóxica.

Un dato más a todo esto: se puede caer en una visión sectaria que aleja a las personas de su entorno familiar y de amigos. Es un tema muy delicado que, incluso, los medios de comunicación, como radio y televisión, además de revistas de sociales, promueven como una alternativa.

El tema es que en esta felicidad tóxica, impuesta, autoritaria, muchas personas terminan más deprimidas y sin dinero, porque los promoventes lo único que quieren es que compren, compren, compren, de ahí su éxito. Lo que ellos venden al final es material, es gastar dinero en libros, cursos, y solo establecer que la felicidad se da en la materia. Para concluir esta carta editorial, queremos aclarar que no estamos en contra del bienestar ni de la felicidad. También la buscamos, pero no estamos de acuerdo con que se abuse de las personas, se les haga víctimas, se les vendan espejos y todavía se les haga sentir culpables porque no alcanzaron los objetivos. Creemos más en el pensamiento crítico. Esta edición, sabemos que no agradará a muchos, muchísimos, pero sabemos que habrá quien nos entienda, para ellos es este número especial.

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OPINIÓN

Prensa y poder en Puebla: escenas delirantes y barrocas

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Por Mario Alberto Mejía

Eran los años de Guillermo Jiménez Morales.

Un periodista llamado Sergio Olimán fuma marihuana en el camión de prensa, mientras sus colegas prefieren brandy o whisky. Todo está permitido.

López Portillo gobernaba el país persiguiendo a su hijo José Ramón en los jardines de Los Pinos, y terminaba tacleándolo. Ambos corrían con el dorso desnudo. El país se gobernaba con ese tipo de ocurrencias. La escena de la cómica persecución aparecía en los cortos cinematográficos que antecedían la función de cine. La voz de Agustín Barrios Gómez hacía la crónica de esa lucha romana presidencial. El público aplaudía la escena complacido.

Qué verde era mi valle

Federico Chilián, militante de un partido de izquierda, exige su derecho al “chayote” a través de una columna en el periódico Síntesis. Rafael Cañedo Benítez es el presidente municipal de Puebla. Ramón Beltrán, jefe de prensa, lo manda por un tubo desde una poderosa motocicleta de marca. Beltrán viste con ese trajecito sin mangas que usaba López Portillo: una especie de prenda confeccionada por un sastre panameño. 

Chilián lleva su protesta a la plaza pública. El “chayote”, explica, es un acuerdo verbal hecho con la gente del alcalde. Beltrán, incluido. A raíz de esa columna, el psicólogo y sedicente periodista deja de publicar en Síntesis

Arturo Rueda abandona la academia por el periodismo. Su columna Tiempos del Nigromante, publicada en Intolerancia Diario, provoca asombro y envidia. El análisis que hace de la sucesión de Melquíades Morales Flores es brutal: una mezcla de ensayo político con una leve ironía. Rueda escribe a la sombra de Jorge G. Castañeda y Carlos Ramírez. La fama efímera golpea su ego. Este crecerá desmedidamente una vez que se convierte en director de Cambio. El analista profundo desaparece. 

El periodista metido en la piel de la academia da paso a un empresario de medios locuaz. Su estilo periodístico sale por la ventana del baño. Lo que viene es mortal para cualquiera que tunda teclas: un video en el que intenta extorsionar a Jorge Estefan Chidiac se hace público, una manifestación de mujeres estudiantes en la Libre de Derecho culmina con su salida como profesor, y la parodia como género periodístico para enfrentar el oprobio y la vergüenza se vuelve, en su caso, salida recurrente. 

Rueda se asume como el Señor de los Tlacoyos. El pudor ha quedado en el cesto de basura. Todo lo que podría matar a cualquiera, él lo transforma en burla permanente. Y genera un nuevo público: el que viene de la tradición de la carpa mexicana. Es nuestro Palillo que le mienta la madre a los políticos que no son generosos con él. A cambio de eso, el público lo llama Mantecochas. Él acepta resignado el calificativo. Es el precio que hay que pagar.

La picardía mexicana se va a vivir a sus columnas y a su programa de Facebook. El único límite es que no hay límite. Algo tendrá que pasar como terrible colofón: una tarde de mayo, metido en una playera rosa, Rueda es aprehendido por lavado de dinero, uso de recursos de procedencia ilícita y evasión fiscal. Y todo en una trama que incluye extraños movimientos de más de 400 millones de pesos en efectivo. El analista serio graduado en Madrid terminó metido en el callejón de las cachetadas. Y él en el papel del payaso que las recibe.

Un último drama: desde prisión envía una nueva columna política. Se llamará, muy a la Gramsci, Tiempos de Cárcel. En su primera entrega se va con todo en contra del gobernador Barbosa. Escrita a mano, la columna va de lo cómico a lo grotesco. Narra que Víctor Hugo Islas lo recibió en el penal de Cholula con una banana y un rollo de papel de baño. ¿Qué metáfora oculta hay en la escena? Viniendo de quien acepta ser llamado Mantecochas cualquier significado es posible. La nueva columna dura tres minutos circulando en la página web de Cambio. La mano invisible del mercado —su argumento para extorsionar a Estefan— lo censura.

Entre Olimán, Chilián y Rueda ha vivido la prensa en Puebla. Hace falta una novela que narre esto al detalle. El último en escribirla que lance la primera tecla.

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OPINIÓN

La podredumbre de la prensa poblana y la Operación Angelópolis

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Por Zeus Munive Rivera / @eljovenzeus

(Este texto está basado en las investigaciones de Néstor Ojeda, Víctor Hugo Arteaga, Mario Alberto Mejía, Ignacio Juárez, Álvaro Ramírez, Fernando Maldonado y Gerardo Ruiz)

Para armar un entramado de tráfico de influencias, lavado de dinero y uso de la prensa para chantajear, amenazar y golpear enemigos a cambio de jugosas cantidades de dinero, primero pongamos a un director de un periódico local —encarcelado por el delito de extorsión y por presuntamente operar con recursos de procedencia ilícita—. Añadamos que ese mismo director del medio de comunicación es socio del líder de los diputados morenistas en San Lázaro, es decir, no cualquier legislador.

A todo esto, coloquemos una investigación judicial que está en proceso en la Fiscalía General de la República y en la de Puebla por el sospechoso e inexplicable uso de 427 millones de pesos que fueron lavados a través de 32 empresas creadas en menos de dos años. Anexemos un sindicato de meseros y, por supuesto, la empresa que administra el rotativo en cuestión.

A todos esos ingredientes, agreguémosle un edificio que alberga al periódico local, el cual, aseguran, costó alrededor de 40 millones de pesos y que se desconocen las transferencias y pagos a los constructores. Además, el inmueble no existe en el Registro Público de la Propiedad, pues solo aparece como terreno baldío, porque los dueños del diario y del edificio nunca reportaron su edificación.

Faltarían otros componentes: el auditor general del estado de Puebla —ya en prisión— y un presunto prestanombres que creó y representó legalmente a las mencionadas 32 empresas, las cuales movieron los 427 millones de pesos a varios países y paraísos fiscales para que regresaran a las cuentas personales de los investigados.

A todo esta investigación sobre lavado de dinero, tráfico de influencias, extorsión a través de un periódico poblano y el presunto uso de recursos de procedencia ilícita se le conoce como la Operación Angelópolis, el cual puso al descubierto la perversa relación que ha existido entre la prensa y el poder en el estado de Puebla.

Vamos paso a paso a la historia de este mecanismo de corrupción:

La tarde del domingo 15 de mayo de 2022, en el portal de noticias XPectroFM.com, los periodistas Néstor Ojeda y Víctor Hugo Arteaga revelaron un escándalo que cimbró a todo el círculo rojo de Puebla: la Operación Angelópolis.

“El líder de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier Velasco; el exauditor general del Puebla, Francisco José Romero Serrano, y el dueño del Diario Cambio de ese estado, José Arturo Rueda Sánchez, son investigados por lavado de dinero, operaciones con recursos de procedencia ilícita y la evasión de impuestos por alrededor de 400 millones de pesos, revela una amplia investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).

”El máximo operador de la 4T en la Cámara de Diputados, encargado de acordar con los partidos de oposición, figura en esta amplia investigación de la UIF de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

”La denuncia sobre la Operación Angelópolis dirigida al fiscal general de Puebla, Gilberto Higuera Bernal, tiene fecha del 7 de julio del año 2021, con número de oficio 110/231/2021 y está firmada por Santiago Nieto, el anterior titular de la UIF. La carpeta de investigación sigue abierta en la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla.

”En términos de jerarquía, Ignacio Mier Velasco es uno de los dos principales líderes que Morena tiene en el Poder Legislativo de México. Es el primero en la Cámara Baja y en el Senado de la República, Ricardo Monreal.

”A Mier Velasco la UIF lo ubica como parte de un enorme entramado de presunto lavado de dinero y evasión de impuestos de empresas ligadas a personajes políticos de Morena e incluso compañías periodísticas y publicitarias en Puebla.

”La Fiscalía de Puebla logró el 4 de marzo de 2022, la vinculación a proceso del ahora ex titular de la Auditoría Superior del Estado de Puebla, Francisco José Romero Serrano, preso formalmente y acusado del presunto delito de operaciones con recursos de procedencia Ilícita derivado de la investigación de la UIF.

”En el caso también es investigado el propietario del periódico Cambio de Puebla, José Arturo Rueda, quien complementa la posible asociación delictuosa, indagatoria en la que se busca además a Florentino Daniel Tavera Ramos, un representante de 32 empresas fachada, con movimientos por más de 400 millones de pesos en México y el extranjero”.

Ese mismo día por la tarde, Arturo Rueda, hasta hoy director de Diario Cambio, inició una guerra de tuits en contra de los dos periodistas que descubrieron los actos de corrupción en los que se le señala a él, a su socio Ignacio Mier y al exauditor de Puebla, Francisco Romero Serrano. En sus publicaciones los acusó de que no le dieron el derecho de réplica correspondiente y los acusaba de mentirosos.

Pero Rueda, en su actitud beligerante y hasta un tanto cuanto pendenciera, nunca midió que le esperaba un verdadero calvario que arrancó ese domingo 15 de mayo y que culminó con él en prisión unos días más tarde, el 21 de mayo.

Cabe agregar un dato: el sábado 21 de mayo de 2022, que fue detenido el director de Diario Cambio en la colonia Anzures de la Ciudad de México por la Policía Ministerial de Puebla, Arturo Rueda se casaría con su prometida, Gabriela Arratia.

A dicha boda —que nunca se llevó a cabo y que se celebraría en el salón Tres Marías de San Andrés Cholula— fueron convocados políticos, empresarios y hasta los rectores de las universidades más importantes de Puebla. Se casarían por la iglesia y luego el civil, para Rueda y su pareja sería el sábado más feliz del año, pero como dice el lugar común: si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.

Rueda amenaza a Miguel Barbosa

Regresemos ahora al lunes 16 de mayo. Por la mañana Arturo Rueda anunció, a través de redes sociales, la cancelación de su boda con Gabriela Arratia (planeada, como habíamos dicho, el 21 de mayo), porque dijo que prepararía su defensa legal ante los señalamientos de lavado de dinero y manejo de recursos de procedencia ilícita por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera. Rueda desmentía, en cada una de sus publicaciones, que existiera una carpeta de investigación en su contra.

Ese lunes por la mañana, Ignacio Mier, líder de los morenistas en San Lázaro, denunció que detrás de las acusaciones en su contra y de su socio estaban “los tres cochinitos”. En una entrevista radiofónica concedida al periodista Ciro Gómez Leyva, solo quiso identificar a uno de los tres cochinitos y señaló directamente al extitular de la UIF, Santiago Nieto. A manera de sorna dijo que “era el más pequeño de los tres”, en referencia a la canción de Francisco Gabilondo Soler.

El propio Mier dijo que la investigación de la unidad especializada de la SHCP solo le requería una aclaración de 97 mil pesos, la cual ya había hecho con antelación. Y negaba, al igual que su socio en el periódico Cambio, que existiera un lavado de dinero por 427 millones de pesos.

Mientras eso ocurría, el gobernador Miguel Barbosa declaraba en su tradicional rueda de prensa mañanera que se había enterado de dicha acusación, pero les advertía a los implicados: si no tienen nada que esconder, que no se preocupen. Un poco en el sentido de la frase clásica: quien nada debe, nada teme.

Por la noche de ese día, en su programa de YouTube, Rueda, acompañado de tres reporteros de su periódico, inició bromeando con la investigación e, incluso, frente a las cámaras, se ponía a correr porque la Fiscalía de Puebla lo investigaba.

Los reporteros de su diario le hicieron preguntas a modo y él decía que hasta el momento no había sido notificado de ninguna investigación, no se le habían congelado sus cuentas bancarias, pero lo peor vino cuando quiso involucrar al gobernador de Puebla y de esa forma amenazó a Miguel Barbosa:

“Los poderosos que hoy son poderosos —ya lo hemos visto— dejan de serlo, y los poderosos, hemos visto, especialmente en Puebla, luego tienen, eh, finales complejos, cuando el poder necesita mesura. Mario Marín se confabuló contra una periodista y 15 años después acabó en la cárcel…”

—Sigue ahí, ¿verdad? —preguntó Rueda a sus interlocutores.

—Sí, sigue ahí guardado — responde uno de sus colaboradores.

Rueda continuó con su advertencia: “15 años después, sigue ahí. Eeeeeh… Rafael Moreno Valle no fue mesurado en el uso de su poder; sufrió una tragedia que todavía es inexplicable. Simplemente digo eso, hay que ser mesurados siempre, y siempre hay que entender que estos procesos a veces son cíclicos y a veces no lo son”.

Fue el miércoles 18 de mayo que Barbosa Huerta respondió —en su conferencia de prensa— de manera tajante a la amenaza de Rueda: “el caso de Lydia Cacho fue una violación de derechos humanos. ¿Al señor (Rueda) se le violentaron sus derechos? No, ¿verdad? Ni yo soy Marín, ni él es Lydio Cacho (sic). De Rafael Moreno Valle no se puede hablar porque ya está muerto, pero si viviera, por supuesto que habría una investigación en su contra por los abusos cometidos. Así que no vengan a inventar”.

En esa misma conferencia de prensa, el gobernador dijo que él supo de la investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera, así como Arturo Rueda e Ignacio Mier, porque hace un año en una mesa de seguridad a la que asisten gobernadores, funcionarios de seguridad, militares y el propio presidente de la República, se planteó, pero aclaró que jamás intervino para frenar o alentar sobre el particular, pues solo fue informado del tema.

La investigación periodística toma su rumbo

Hay que decir que a partir de la revelación de la Operación Angelópolis, hecha por los reporteros Néstor Ojeda y Víctor Hugo Arteaga, varios periodistas poblanos comenzaron a darle seguimiento al caso: Mario Alberto Mejía, Ignacio Juárez, Álvaro Ramírez, Fernando Maldonado, Gerardo Ruiz y Rodolfo Ruiz. Este último reveló, por ejemplo, que en la Auditoría Superior del Estado (ASE), la prometida de Arturo Rueda, Gabriela Arratia, su hermana y un tío de ella cobraron como aviadores, mientras su titular Francisco Romero Serrano, hoy en la cárcel, estaba al frente.

En esa semana del 16 al 22 de mayo se fueron revelando cada vez más casos de corrupción que ponían en evidencia cómo es que se habían lavado más de 400 millones de pesos y, de esa forma, se fueron uniendo las piezas de un complejo rompecabezas.

Entre lo dado a conocer por los periodistas mencionados, por ejemplo, son las propiedades que adquirió Arturo Rueda desde 2008 a la fecha. Hay que decir que en ese año fue nombrado director de Diario Cambio.

Entre las propiedades que Rueda compró están: una casa en la colonia El Mirador con un costo aproximado de 4 millones de pesos, una ampliación de dicha casa; un terreno en la colonia Anzures aquí en Puebla que pertenecía al Colegio de Contadores Públicos de Puebla y que presidía, coincidentemente, Francisco Romero. En ese terreno se erigieron las oficinas de Diario Cambio, que se calcula tuvieron un costo de 40 millones de pesos y que comparten un piso con Ignacio Mier Velasco.

Asimismo, un departamento en la Ciudad de México y se habla, incluso, de un terreno que le donaron en la zona exclusiva de Aras del Bosque, al nororiente de la ciudad. También se documentó una casa de interés social en la colonia Héroes de Puebla de alrededor de un millón de pesos y un departamento en la colonia El Carmen.

Para contextualizar todo esto, Francisco Romero Serrano, antes de ser el auditor del estado, fue contador de Diario Cambio, además de llevar la contabilidad de Ignacio Mier Velasco y de Arturo Rueda.

Francisco Romero, “Pacorro”, como lo llamaba de cariño Rueda, ahora vive en la cárcel porque fue acusado, primero, de violencia intrafamiliar y, segundo, porque se descubrió el manejo de recursos de procedencia ilícita. Dichos recursos son parte del entramado de la Operación Angelópolis, pues parte de los recursos fueron lavados en la auditoría, procedentes de municipios poblanos y en los que intervenía la empresa Multisistema de Noticias Cambio, S. de R. L. de C. V., de la cual es socio Arturo Rueda Sánchez de la Vega con una propiedad de 44%; en tanto que Ignacio Mier Velasco es dueño de 32% de dicha empresa.

El director editorial de Hipócrita Lector, Ignacio Juárez, detalló, en esta investigación, que Florentino Tavera es el representante legal de 32 empresas, las cuales, junto con un sindicato de meseros llamado José Vasconcelos, y Multisistema de Noticias Cambio, se movieron los mentados 427 millones de pesos. Muchas de esas compañías que fueron creadas en tan solo dos años, con diferentes notarios del estado de Puebla, enviaron dinero a paraísos fiscales en el extranjero, dinero que era devuelto a las personas morales y físicas que fueron denunciadas por la Unidad de Inteligencia Financiera.

Fue el periodista Mario Alberto Mejía, columnista y director general del diario Hipócrita Lector quien descubrió que Florentino Tavera sí existe, es una persona de carne y hueso, aunque muchas de sus empresas sean fantasmas, es decir, que son consideradas EFOS (empresas de facturación y operación simulada) para la Secretaría de Hacienda. Tavera, relató Mejía, vino de menos a más y empezó a facturar a varios empresarios de Puebla que conoció en un gimnasio que estaba en un hotel de la ciudad de Puebla.

Todo indica que Tavera era el operador de “Pacorro”, y con sus clientes, como Multisistema de Noticias y Arturo Rueda, hicieron las operaciones que se presumen son ilícitas.

La pista de Arturo Rueda

Arturo Rueda Sánchez de la Vega nació en Puebla el 15 de diciembre de 1976. Hijo de Guadalupe Sánchez de la Vega y de Ranulfo Rueda (QPD). Estudió la primaria en la escuela José María Lafragua, la secundaria y preparatoria en el CENHCH y la carrera de abogado en la Escuela Libre de Derecho de Puebla.

Inició como articulista para la sección de El Universal Puebla-Tlaxcala que dirigía Rodolfo Ruiz. Conoció a Mario Alberto Mejía a principios de 2000 y posteriormente lo invitó a escribir sobre la sucesión a la gubernatura en el 2004.

La familia de Rueda era muy cercana a Mario Marín y a Mario Montero en ese momento. Trabajó en el gobierno del estado en la Secretaría de Gobernación, cuando estaba Manuel Bartlett, y posteriormente viajó a hacer una especialidad en Madrid gracias a Melquiades Morales, quien le pagó la beca, según denunció en 2004 el secretario de Finanzas de esa administración.

Mario Alberto Mejía lo llevó a Diario Cambio como coordinador de Opinión, primero, y luego como subdirector editorial. Mejía renunció a la dirección a principios de 2008 y Rueda fue ascendido a director del diario en cuestión.

En mayo de 2015, el priista Jorge Estefan Chidiac, quien aspiraba a ser diputado federal, lo denunció por extorsión, ya que Rueda le pidió 10 millones de pesos a cambio de no publicar una grabación en la que se hablaba de la presidencia de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.

Esa extorsión quedó grabada y se hizo viral en redes sociales. Ahí Rueda le ofrece a Estefan Chidiac que el dinero que le deposite se lo puede facturar con una constructora que él tiene. Además, se hizo muy famosa la frase “no, cabrón, si yo no vendo tlacoyos”, cuando un amenazado Estefan le dice que tiene 500 mil pesos.

Fue Rafael Moreno Valle, primero, y Tony Gali, después, quienes hicieron que la denuncia quedara archivada. Ha trascendido que, a cambio de que no siguiera la denuncia penal por extorsión, Rueda tenía que “destruir” públicamente a Blanca Alcalá Ruiz, quien en ese momento contendía por la gubernatura del estado contra Gali.

No fue la primera vez que se denunciaba a Arturo Rueda por extorsión, pues se sabe de un constructor y del senador Alejandro Armenta (primo hermano de Ignacio Mier), a quienes les pidió dinero con el ánimo de “administrar sus reputaciones”.

También se denunció que cobró 2 millones de pesos a unos pobladores de Palmarito Tochapan para publicar un video en el que el Ejército dispara contra unos huachicoleros, después de que uno de ellos asesinara a un militar.

Ese mismo video lo trató de vender a gobierno del estado por un millón de pesos a cambio de no transmitirlo en sus plataformas digitales, la administración estatal se negó a darle el soborno. Esa situación le generó problemas con el secretario de la Defensa Nacional, y fue Tony Gali quien imploró perdón a nombre de Rueda.

Rueda, de haber nacido y crecido en una casa en Los Sapos de la capital poblana, terminó con propiedades millonarias. Un edificio de 40 millones de pesos. Dos departamentos. Una casa que fue ampliada y hasta una vivienda de interés social en la colonia Héroes de Puebla.

De manejar un carro Gol usado terminó con camionetas de lujo. Una de ellas se dice que fue regalada por el gobernador interino de Puebla, Guillermo Pacheco Pulido.

Rueda fue, junto con Ignacio Mier, quienes impulsaron a su contador Francisco Romero para puestos de elección popular y, al final, para que quedara al frente de la Auditoría Superior del Estado. Se sabe que hubo varias personas que Rueda colocó para que trabajaran ahí, pero el caso más cercano fueron las aviadurías de su pareja, su cuñada y el tío de ambas.

Otros dos casos que ponen en jaque al director de Diario Cambio es que a funcionarios del ayuntamiento que presidió Claudia Rivera Vivanco, Rueda los amenazó para que contrataran el negocio de ventanas ciudadanas, el cual es llevado por el sobrino de Ignacio Mier, Moisés Valleverde Mier, quien es suplente de Miguel Carrillo Cubillas, primo del líder de Morena, Mario Delgado Carrillo.

La segunda ocasión fue cuando Arturo Rueda pidió a la directora de Comunicación Social, Magaly Herrera, la cantidad de 4 millones de pesos mensuales a cambio de que él dejara de criticar y acusar a Claudia Rivera y que enfilara sus baterías en contra de Miguel Barbosa.

Si se preguntan qué tiene que ver todo esto con la Operación Angelópolis, es que la Unidad de Inteligencia Financiera descubrió la denuncia por extorsión contra Estefan Chidiac y vieron en esas oficinas el video en el que Arturo Rueda asegura que tiene una constructora para poder facturar 10 millones de pesos.

21 de mayo, el peor día de nuestras vidas

Ese sábado de 2022 por la mañana nos enteramos del terrible feminicidio de la abogada Cecilia Monzón Pérez ocurrido en San Pedro Cholula. La tarde de ese día, Arturo Rueda y su pareja, Gabriela Arratia, se encontraban en un departamento en la colonia Anzures de la Ciudad de México. Se presume que dicho departamento lo comparte con su socio Ignacio Mier.

Por la tarde, después de la terrible noticia, Rueda primero aseguró que los responsables serían Jorge Estefan Chidiac o Javier López Zavala (hoy vinculado a proceso por dicho feminicidio). Rueda quiso aprovechar sus temas personales para señalar al diputado local priista, ya que había una denuncia penal de Cecilia Monzón contra Chidiac por la supuesta falsificación de la firma de la activista en 2018.

Posteriormente, Rueda exculpó a Javier López Zavala en sus tuits, hasta que de pronto cayó el silencio. Fue el periodista Ricardo Morales quien dio la primicia y anunció que Rueda había sido detenido en la Ciudad de México por el delito de extorsión contra Jorge Estefan Chidiac.

Ese mismo día, si nada hubiera ocurrido, estaría casándose con Gabriela Arratia, pero la vida y el destino son algo que desconocemos.

En la siguiente semana, Rueda escribió desde la prisión de San Pedro Cholula una carta en la que retaba al gobernador Miguel Barbosa, lo responsabilizaba y llamaba a enfrentarlo, relataba cómo le habían regalado un papel de baño y un plátano. Esa carta fue subida a Diario Cambio y bajada minutos después.

La noche de ese día, la hija de Ignacio Mier, la diputada local Daniela Mier, junto con un grupo de morenistas aliados a Mier y a Claudia Rivera, se reunieron con el gobernador del estado de Puebla.

Rueda fue enviado a una prisión de seguridad mediana, al Cereso de Tepexi de Rodríguez, en donde dicen que vive aislado, en la oscuridad, y solo lo han ido a visitar su mamá y los abogados que le llevan su caso.

Rueda fue vinculado a proceso no solo por el delito de extorsión, sino por el delito de Operaciones de Recursos de Procedencia Ilícita (ORPI).

Diario Cambio se quedó sin director, aunque Rueda sigue apareciendo en el directorio. Unos días después, como lo relató el periodista Gerardo Ruiz, Ignacio Mier llamó a los reporteros de ese diario y dijo que su socio “se enfermó de poder”.

Mier ha buscado a como dé lugar que se le borre de la investigación de la UIF, incluso se sabe que presionó al actual director, Pablo Gómez, para que lo deslindara, pero el excomunista solo envió una carta de extrañamiento a la Fiscalía de Puebla por “haber filtrado una investigación”, pero el exdiputado federal jamás negó que existiera una carpeta de investigación contra Rueda, Mier, Florentino Tavera, 32 empresas y un sindicato.

Incluso, públicamente se ha intentado deslindar de él, cuando asegura que es su amigo, pero que existe “el libre albedrío”. Lo que no sabe Mier, o no quiere admitir, es que ese libre albedrío lo involucró en un entramado de lavado de dinero.

Lo que deja esta investigación

Rueda creció al amparo de funcionarios ligados a Enrique Doger y Mario Marín Torres. Su fortuna se acrecentó con la llegada de Rafael Moreno Valle y aún más con Tony Gali a la gubernatura. Rueda se sintió poderoso, inmune e impune. Nunca tuvo límites. Pensó que era inmortal. Que podría hacer lo que quisiera.

No obstante, para que exista la corrupción siempre debe haber dos: y si Rueda hizo lo que hizo es que el poder en Puebla lo alentaba, lo compraba, lo promovía, lo protegía y lo impulsaba. Usaron a Rueda a cambio de dinero, para hacerse millonarios, para mandarlo a golpear enemigos, para sacar más dinero y para humillar a los que se salían de la línea.

Es la Operación Angelópolis el primer llamado para que la prensa regrese a saber lo que sabe hacer: informar. Y no a administrar reputaciones.

Esto solo es el inicio en el que no sabemos cuántos caerán, cuántos huirán y cuántos más se esconderán.

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