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“Quizá en el futuro se pueda manipular la mente con la tecnología”: Facundo Manes

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En una era donde entendemos la tecnología perfectamente y seguimos su ritmo y evolución sin cuestionamientos, lo que no podemos terminar de entender y de conocer es nuestro cerebro, el cual en algunas personas ha colapsado por la soledad, la individualidad y la apatía que originó la pandemia.

Facundo Manes desmenuza los secretos del órgano más sofisticado del planeta, lo que se sabe y lo que falta por saber. Acaba de publicar “Ser Humanos. Todo lo que necesitas saber sobre el cerebro” (Paidós, 2021), un relato ágil de los hallazgos clave de la neurociencia y donde reivindica las habilidades exclusivas del ser humano.

“Es el único órgano del universo que intenta entenderse a sí mismo”, explica con entusiasmo el médico, que se graduó como neurólogo en la Universidad de Buenos Aires y se formó en el campo de la neurociencia y la neuropsiquiatría en Estados Unidos y el Reino Unido.

PREGUNTA. ¿Qué y cuánto sabemos del cerebro?

RESPUESTA. Hemos avanzado en las últimas décadas más que en toda la historia de la humanidad. Pero nos falta una teoría general sobre el cerebro. La pregunta clave es si el ser humano va a ser capaz de entender su propio cerebro.

P. ¿Qué es lo más importante que falta por saber para dar un salto cualitativo en la neurociencia?

R. La conciencia, el entendimiento de cómo los circuitos neuronales dan lugar a este sentimiento íntimo, privado, personal y subjetivo que tú o yo estamos sintiendo. No tenemos ni idea de cómo funciona eso.

P. En su libro dice que hoy el cerebro se está poniendo a prueba “de forma drástica”. ¿Eso qué significa?

R. Por primera vez en la historia, la evolución inmediata del cerebro no será biológica. Ahora hay nuevas tecnologías con las cuales estamos permanente conectados, los jóvenes son nativos digitales y existe la interfaz cerebro-máquina [dispositivo que decodifica el lenguaje del cerebro y conecta al órgano con un ordenador]: hoy se pueden poner electrodos que registran el pensamiento para mover un brazo, un programa lo decodifica y se mueve un brazo robótico obedeciendo a los pensamientos de esa persona. La pregunta es, ¿cómo vamos a evolucionar? La tecnología moderna impacta en nuestro cerebro, aunque no va a cambiar su estructura. Vamos hacia un mundo pospandemia donde valoraremos al ser humano. En cinco años, wasapear todo el día estará tan mal visto como fumar en un avión. La tecnología no va a cambiar la estructura del cerebro, pero sí creo que por primera vez estamos ante un dilema que posibilitará nuestra evolución. No será por la biología como antes, sino por la interfaz cerebro-máquina. Puede haber un salto evolutivo hacia algo que no había pasado.

P. Pero ¿hacia dónde? Porque ese salto puede ser para bien o para mal.

R. Exacto. ¿Qué pasa si eso que se estudia para hacer el bien, para ayudar a pacientes, se usa para modificar la actividad neural de una persona en el futuro? Por eso es necesario que crezca la neuroética, que es la evaluación ética de los avances del estudio del cerebro.

Facundo Manes, neurólogo en la Universidad de Buenos Aires, se formó en el campo de la neurociencia y la neuropsiquiatría en Estados Unidos y el Reino Unido.

P. Usted habla de las neuroarmas. ¿El cerebro puede convertirse en un arma de combate?

R. Tiene sentido porque la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados en Defensa, que es una institución asociada al Departamento de Defensa estadounidense, está invirtiendo mucho en neurociencia para aumentar la resiliencia de los soldados. Quizás en el futuro se pueda manipular la mente de algunos soldados con tecnología. Por ahora esta área es embrionaria, pero hay que prestarle atención. Quizás las guerras del futuro sean neuroguerras, manipulando la mente del adversario o aumentando la resiliencia o la resistencia al dolor de los soldados.

P. Con respecto a los problemas de salud mental, que también son enfermedades del cerebro, ¿qué se sabe?

R. Sabemos, sobre todo, detectarlos mejor que antes, y sabemos que todos tienen un componente biológico subyacente. Pero todavía nos falta un marcador biológico, como existe en la diabetes. La salud mental es una de las áreas en las que más hay que invertir. Las pandemias cambian a las sociedades, para bien o para mal. Después de la peste negra llegó el Renacimiento, que fue algo bueno. En esta pandemia, el impacto en salud mental durará más que la pandemia. Hoy impacta sobre todo a cinco grupos: a los jóvenes, porque les coge en una etapa de desarrollo cerebral y modulación de las emociones; a las mujeres, porque aumentó la violencia doméstica; a los mayores, porque había una epidemia de soledad antes de la pandemia que se ha agravado; a los profesionales de la salud y a los pobres.

P. Los expertos ya hablan de que estamos en una pandemia de mala salud mental. ¿Cómo se afronta?

R. En una pandemia, la respuesta a la salud mental debe ser tan importante como la vacunación. No se puede separar la salud física de la salud mental. Hay que hacer una gran campaña de psicoeducación, dar herramientas a las personas para detectar el estrés, la angustia, la ansiedad y poder abordarla.

P. Usted repite en el libro que el cerebro es un órgano social. Pero la pandemia nos ha abocado al aislamiento. ¿Cómo afectará al cerebro esta crisis sanitaria?

R. El virus lo que ha hecho es coger lo más importante de nuestra especie, que es el contacto humano, y lo ha usado en nuestra contra. Todavía seguimos sin abrazarnos ni tocarnos. Y esto es muy importante porque, igual que la sed es una alarma biológica que nos recuerda que tenemos que hidratarnos, la soledad es una alarma biológica que nos recuerda que somos seres sociales. El órgano más complejo del universo es un órgano social y la pandemia lo que ha hecho es evitar el contacto social y aumentar la soledad. Y la soledad crónica es un factor de mortalidad tan importante como la obesidad o el tabaquismo, y más importante que la polución ambiental. Si uno estudia crisis, guerras, epidemias y pandemias, hay una buena noticia: los seres humanos somos seres adaptativos y resilientes.

P. Y si somos seres sociales y el altruismo activa los sistemas de recompensa, ¿por qué vivimos en un mundo tan individualista?

R. Es el factor humano. Creo que hay una crisis de empatía en la sociedad actual. Vivimos en la mejor época de la historia de la humanidad, y tenemos ansiedad, estrés… Tenemos sesgos, la vida la vemos a través de anteojos que vamos construyendo a medida que crecemos: construimos prejuicios, vallas… La mayor parte de la decisión humana no puede ser analítica o racional porque requiere un gasto mental y tenemos recursos cognitivos limitados. Entonces vivimos de forma automática, con hábitos. Hay un factor humano que influye en nuestra conducta y que nos lleva a la falta de empatía, pero la buena noticia es que se puede modificar.

P. ¿Somos nuestro peor enemigo?

R. Sí, y eso nos hace, a la vez, más infelices. Porque lo que nos da bienestar es lo opuesto. Estamos quizás viviendo más automáticamente de lo que necesitamos para disfrutar la vida. Estoy seguro de que en 5 o 10 años vamos a valorar mucho el ser humano. Lo más cool y sofisticado va a ser esta charla.

Con información de El País

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Si no has leído a Cristina Peri Rossi, ya es tiempo

La escritora uruguaya fue galardonada con la máxima distinción de las letras hispánicas: el Premio Cervantes.

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A lo largo de la historia de la literatura moderna, pocos escritores han logrado ser recordados por su producción artística en más de un género literario. No obstante, existen algunos personajes extraordinarios que han logrado ser reconocidos en más de un registro tanto por la crítica como por los lectores. Tal es el caso de Cristina Peri Rossi (Montevideo, Uruguay, 1943), quien fue galardonada con la máxima distinción de las letras hispánicas, el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, por una obra, extensa y versátil, que ha construido entre la poesía, el periodismo, la narrativa, el ensayo y la autobiografía.

Cristina Peri Rossi recibió este reconocimiento después de cincuenta años de trabajo arduo, sumándose a una corta lista de cinco mujeres laureadas por este premio del gobierno de España, conformada por las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992), la mexicana Elena Poniatowska (2013) y la también uruguaya Ida Vitale (2018).

Marcada por tópicos como el exilio, el deseo, las relaciones humanas, el homoerotismo, la libertad sexual de las mujeres y la experimentación formal, la obra de Cristina Peri Rossi es sin duda uno de los referentes más importantes de las letras contemporáneas.

A pesar de su talento enorme y trayectoria extensa, la autora no suele ser tan conocida como otras escritoras latinoamericanas de su época.

Cristina Peri Rossi estudió Letras en la Universidad de Montevideo. Tras graduarse en 1963, comenzó a impartir clases como profesora de Literatura Comparada en su alma máter. Fue en ese mismo año, a la temprana edad de los veinte años, que publicó su primer libro de cuentos titulado, Viviendo. En su etapa como universitaria y docente, se involucró activamente en los movimientos sociales de su país.

Como parte de su compromiso social, Cristina Peri Rossi colaboró en el semanario El popular del partido comunista, así como en Marcha, una revista progresista que incentivaba la formación de lectores de literatura contemporánea, de la cual Ángel Rama era director.

Con la llegada de la dictadura cívico-militar en Uruguay, la salida de Cristina Peri Rossi fue inminente. Hasta ese punto, su obra había roto con el rol preestablecido de la mujer en la sociedad y había puesto sobre la mesa la libertad de la sexualidad femenina.

Su poemario Evohé (1971), por mencionar un ejemplo, hacía una alusión clara al amor lésbico, escandalizando a la sociedad uruguaya tras su publicación. Era claro que una mujer como Peri Rossi, abiertamente lesbiana y de izquierda, no tenía cabida en el nuevo régimen militar. Migró a Europa en 1972 con ayuda de su entrañable amigo Julio Cortázar y se instaló en la Barcelona de Franco, dejando atrás una colección de tres mil libros, una madre, una cátedra en la capital de Uruguay y un gremio intelectual que la había laureado con los reconocimientos más importantes del país por sus novelas, Los museos abandonados (1968) y El libro de mis primos (1969).

La llegada de Cristina Peri Rossi a Barcelona marcó una nueva etapa en su producción artística: la literatura se había convertido en su nueva patria. En su libro, Estado de exilio, se puede apreciar una búsqueda profunda de la identidad marcada por el exilio. ¿Quién soy yo ahora que estoy lejos de mi patria? ¿Qué sucede en mi país natal mientras yo estoy lejos? ¿Qué lengua hablan aquellos que dejan atrás su casa? ¿Cómo expresar lo inenarrable?

Cristina logró transmitir de diversas maneras un cúmulo de experiencias y sensaciones humanas como el amor, la soledad, la ficción, la desesperación y la pérdida de la patria. Ahora con el Premio Cervantes, a Peri Rossi habrá que leerla una infinidad de veces en todas sus facetas. Sobra decir que uno nunca dejará de asombrarse ante lo encontrado.

Genealogía, un poema de Cristina Peri Rossi

Dulces antepasadas mías
ahogadas en el mar
o suicidas en jardines imaginarios
encerradas en castillos de muros lilas
y arrogantes
espléndidas en su desafío
a la biología elemental
que hace de una mujer una paridora
antes de ser en realidad una mujer
soberbias en su soledad
y en el pequeño escándalo de sus vidas
Tienen lugar en el herbolario
junto a ejemplares raros
de diversa nervadura.
(Peri Rossi, Cristina, Otra vez Eros, Barcelona: Lumen, 1994).

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¿Qué es una “persona vitamina”?

El libro de Marian Rojas Estapé explica por qué conectamos tan bien con algunas personas y otras nos provocan simplemente huir.

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Existen personas que llegan a nuestra vida para quedarse y otras simplemente las dejamos pasar. A cierta edad y después de varios tropezones, uno aprende a identificar y a seleccionar a las personas que queremos que estén en nuestro círculo cercano. Al mismo tiempo somos diplomáticos y convivimos muy de lejos con aquellas que viven fregando al prójimo.

La psiquiatra Marian Rojas Estapé dice que vivimos en modo estrés y en estado de alerta y que esto activa el cortisol. La llamada hormona del estrés nos sirve para afrontar retos, pero si la generamos continuamente, nos intoxica y nos altera desde el estado de ánimo hasta la salud de la piel.

Cuando esto ocurre nos conviene más que nunca energía positiva, y esta es la que nos transmite una “persona vitamina”. Así califica Rojas a la persona buena vibra, la que nos apoyan, la que nos inspira, la que nos anima, la que nos transmite confianza, la que saca lo mejor de nosotros mismos.

Y así como el estrés pulsa el botón del cortisol, las personas vitamina abren las puertas de una sustancia que nos hace sentir bien: la oxitocina u hormona del amor. Hasta hace poco se le asociaba al parto y en la lactancia, pero los últimos estudios científicos aseguran que aparece como protagonista en otras escenas de nuestra película vital.

Encontramos oxitocina en:

-En aquel abrazo intensa que nos dibuja una sonrisa desde el primer segundo.

-En esa mirada de confianza que nos lanzan en una reunión cuando nos encontramos en un atasco mental.

-En aquella frase de ánimo que alguien nos dice justo cuando nos sentimos aislados de todo y todos.

-Cuando mantenemos relaciones sexuales, porque tiene un papel destacado en la erección masculina y la excitación femenina.

Toda esta información lo explica Rojas Estapé en su último libro. Se titula, “Encuentra tu persona vitamina” y, a partir de conceptos, casos clínicos y reflexiones personales, se adentra en el fascinante y complejo mundo de las relaciones entre personas. Encontrar a tu persona vitamina también da respuesta a preguntas como por qué hay gente pegada a relaciones complicadas o si la educación que hemos recibido influye en las parejas que elegimos.

Para acercarse lo máximo posible a las personas vitamina, Rojas nos recomienda evitar o aprender a gestionar las que precisamente no lo son en absoluto. La autora no les llama personas tóxicas porque dice que lo que es tóxico no son ellas sino el efecto que nos producen. Y su guía para identificarlas es esta.

Las personas que no nos convienen:

-La persona egoísta. Hace sólo lo que quiere ella. Rojas la define como la “yo, mi, me, conmigo”.

– La negativa. Es la queja personificada.

– La envidiosa. Es aquella persona que sufre cuando a otra le van bien las cosas y necesita criticarla y humillarla.

– La víctima. Su vida es un auténtico drama y siempre tiene una excusa para todo. Y la culpa, evidentemente, siempre la tienen los demás.

– La amargada. Tiene la capacidad de apagar nuestra luz, dice Rojas, en cuestión de minutos.

– La persona que juzga. Opina sobre cualquier cosa que tiene que ver contigo y con tu vida.

– La que critica. Siempre tiene una palabra negativa para quien no está presente.

– La manipuladora. Suele tener muchísima memoria y tiene una enorme influencia sobre nosotros.

– La dependiente. Es aquella que siente que necesita tanto otra persona que lo acaba esclavizando y negándole su propio espacio.

– La persona “put drama in your life”. Rojas dice que este perfil de persona si no tiene un drama se lo inventa.

– Y, finalmente, la persona con trastorno límite de la personalidad. Viven las emociones y las situaciones al límite.

Con información de La Vanguardia

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30 libros para treintones

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Tú, persona nacida en los 90 con toda la vida por delante, y la tecnología en mano, estás en una edad donde seguramente te están cayendo muchos veintes. La edad donde uno se vuelve más selectivo en todo sentido, incluso con las personas. Hoy te vamos a hablar de unos artilugios del pasado que consistían en puñados de páginas con letras impresas cosidos por el lomo. Se llaman libros. Seguramente los has visto, e incluso tienes algunos descargados que no has empezado. Te decimos que es hora de tomar alguno y dejarte llevar.

Muchas obras te ayudarán a definir los cambios que estás buscando a los 30, muchos abren la mente, rompen esquemas y ayudan a entender y saborear el mundo de otra forma. Elige entre estos 30 títulos que te vamos a recomendar y gózalos.

1. Mi tío Oswald, de Roald Dahl

Entrar en el mundo de lo erótico con historias para adultos. El tío Oswald es “el mayor fornicador de todos los tiempos”, afirma su sobrino y transcriptor de sus diarios.

2. Escupiré sobre vuestra tumba, de Boris Vian

Una historia tan cruel como verídica. La segregación racial en EE.UU. fue una realidad y este libro lo plasma a la perfección con un toque ácido y avinagrado.

3. El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

La belleza y la juventud son las eternas preocupaciones cuando uno se hace mayor. Pues bien, disfruta de tus 30, porque no volverán.

4. Moby Dick, de Herman Melville

Todo un clásico con el que te sentirás identificado, porque la ballena de la que no puede escapar el marinero protagonista posiblemente te recordará a alguien de tu vida.

5. Gente tóxica, de Bernardo Stamateas

Más que un libro de autoayuda, es un libro para abrir los ojos. Deshazte de las personas que no te convienen o descubre si tu actitud con la vida es o no la más adecuada.

6. Encuentra tu persona vitamina de Marian Rojas

¿Por qué hay personas que nos hacen sufrir tanto y otras que nos generan confianza y cuya sola presencia nos reconforta? ¿Hay algo bioquímico detrás de la confianza, el apego y el amor? ¿Cómo podemos acertar a la hora de elegir pareja?

7. La señora Dalloway, de Virginia Woolf

La monotonía, soledad y desazón de una mujer en tan solo un día. Es lo que se llama el flujo de consciencia. Aprende lo que es.

8. Un mundo común, de Marina Garcés

¿Por qué nos hemos vuelto tan individualistas a pesar de compartir constantemente lo que hacemos o dejamos de hacer? Un ensayo profundo y desgarrador que te hará pensar.

9. La muerte en Venecia, de Thomas Mann

A los 30 siempre se tiene dudas existenciales, como las de Thomas Mann, que viaja a Venecia con esta novela para encontrar la belleza y el sentido de la vida… Y toparse con la decadencia.

10. La senda del perdedor, de Charles Bukowski

Un autor que siempre será el más pesimista de todos. Se ríe de las banalidades y los convencionalismos.

11. Mujeres cuentistas, antología de relatos

Porque saber qué es lo que se les pasa a las mujeres por la cabeza nunca está de más. Eso, y porque son relatos exquisitos.

12. El lobo estepario, de Hermann Hesse

Para aprender a enfrentarse a la sociedad, las relaciones y los miedos de cada uno.

13. Escenas de la vida bohemia, de Henry Murger

Deja de ser un hipster y entiende qué es ser bohemio de verdad.

14. Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena

¿A qué llamamos locura? ¿Cómo se puede distinguir a un loco? ¿Cómo se puede uno dar cuenta de su propia locura?

15. Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway

“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra”.

16. Yo soy fulana de tal, de Álvaro de La iglesia

Una novela tan divertida como dura sobre cómo la vida de una mujer se va desencaminando hasta dedicarse a la profesión más antigua del mundo.

17. Espejos, de Eduardo Galeano

La historia de la humanidad, contadas en pequeños fragmentos, con muchísima poesía y con más conciencia. Tendrás otra visión de la vida.

18. En el camino, de Jack Kerouac

¿Listo para agarrar tu mochila y recorrer el mundo? Porque este libro te invitará a hacerlo… Aunque no haya destino.

19. Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago

Una metáfora que pretende mostrarnos una nueva perspectiva de la vida y la necesidad de recuperar la visión en un mundo donde todos somos ciegos.

20. Maus, de Art Spiegelman

Esta novela gráfica ganadora del premio Pulitzer hace tiempo que te la deberías haber leído. Si no es así, es el momento de que te adentres en este recorrido por el nazismo y el Holocausto judío como nunca antes de lo habían contado.

21. La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro

Un básico de la literatura en castellano es José Luis Sampedro y ‘La sonrisa etrusca’. Una preciosa historia de amor entre un abuelo y su nieto, entre la última oportunidad del amor.

22. El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano

La más bella forma de contar historias. Esa es la definición más precisa de este libro, imprescindible de la mesilla de noche. Para leer a sorbos cortos y paladearlo bien.

23. 1984, de George Orwell

Habrás oído decir de él que es el precursor de ‘Gran Hermano’. Solo te ponemos en contexto de esta distopía: en el año 1984, Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla la vida de los ciudadanos.

24. Un mundo feliz, de Aldous Huxley

Es la distopía por excelencia. Un sombría metáfora de lo que podría llegar a pasar: el capitalismo triunfa sobre los valores humanos esenciales y a partir de ahí, curiosamente el mundo resulta de todo menos feliz.

25. Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin

Aunque se publicó originalmente en 1977 ha permanecido décadas olvidado. Ahora que puede caer en tus manos, no lo dudes: 43 relatos protagonizadas por mujeres trabajadoras que sobreviven y que son el reflejo de toda una generación.

26. El cuento de la criada, de Margaret Atwood

Una de las distopías más leídas de los últimos tiempos. Margaret Atwood nos sitúa en un mundo en el que ha triunfado un sistema profundamente misógino, en el que las mujeres son tratadas como simples vasijas que dan la vida.

27. El segundo sexo, de Simone de Beauvoir

Antes de los 30, uno debe haberse leído esta obra que sienta las bases del feminismo, tal y como lo conocemos hoy. Simone de Beauvoir analiza cuál es el papel de la mujer en la sociedad, cuáles son las desigualdades existentes y las formas de avanzar.

28. Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite

Una adaptación del clásico cuento de Caperucita llevado al tiempo actual. Carmen Martín Gaite cambia el bosque por la selva urbana que es Manhattan y analiza cómo afecta la sociedad en la que vivimos a nuestra esencia.

29. Metamorfosis, de Franz Kafka

Un libro muy breve que, sin embargo, marcó para siempre la trayectoria de Franz Kafka. ‘La metamorfosis’ indaga el pesimismo tanto respecto al destino personal del autor como la desesperanza frente al futuro del género humano.

30. Deja de ser tú, la mente crea la realidad, de Joe Dispenza

Si cambiamos la manera en la que vemos las cosas, todas las cosas cambian, pero si nosotros intentamos cambiar algo, lo más probable es que no lo consigamos: para transformar la persona que eres, primero tienes que cambiar tu realidad con el pensamiento.

Con información de Esquire

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