Connect with us

ARTE Y CULTURA

Me encontré a mi esposo en un sitio de citas

La pareja estaba tramitando el divorcio, pero la aplicación insistía en que eran 98 por ciento compatibles, lee lo que pasó…

Published

on

Tras cuatro años de matrimonio, mi marido me encontró en OkCupid. Yo solo me había unido al sitio para ver su perfil. Él se había unido para encontrar a otra persona.

Una amiga me ayudó con el largo proceso de registro después de que volviéramos a mi casa tras nuestra copita semanal en el bar de vinos. Ninguna de las dos éramos realmente bebedoras —a mis 40 años yo era nueva en el alcohol— y ese pequeño trago de dulzura era lo máximo que nos permitíamos.

“¿Qué nombre debería usar?”, dije, acurrucada en mi sofá mientras mi amiga se sentaba en mi escritorio con mi laptop, sintiéndome relajada y agradablemente cansada por el vino. “Definitivamente no quiero usar el mío”.

“¿Qué tal Glittergirl?”, respondió ella. Era una gran aficionada a la purpurina; a menudo acababa con destellos en la piel y el pelo después de abrazarla. A mí no me gustaban los brillos ni nada relacionado con el maquillaje, pero le di el visto bueno para que lo escribiera. No pensaba utilizar el sitio para nada más que para la exploración.

“Glittergirl” ya era el nombre de una usuaria, así que en su lugar elegimos una alternativa bastante burda. De todos modos, pensamos que nada de esto era real, así que ¿por qué no divertirnos?

Mi esposo y yo llevábamos ya un par de meses separados, y él había empezado a salir con una mujer que había conocido en el sitio y que estaba en un matrimonio abierto. Nos habíamos planteado abrir nuestro propio matrimonio después de que yo me obsesioné con un hombre que conocía y que vivía al otro lado del país. Mi marido incluso encargó libros como Opening Up, y yo los leí con gran interés, pero quedó claro que no era capaz de mantener la comunicación profunda y honesta necesaria para que un acuerdo así funcionara.

Sufría de tonto enamoramiento, con el corazón apretado fuera de esas estrechas paredes, sujeto al marido del que había estado locamente enamorada no hacía mucho tiempo. Decidí mudarme, y aterricé con nuestro hijo de 3 años primero en un motel, luego en un departamento en la comunidad de jubilados de mi padre y, finalmente, en la pequeña casa de campo donde mi amiga y yo estábamos sentadas, rellenando mi perfil de citas.

No había tenido muchas citas en mi vida. Tuve un novio serio en la preparatoria y un par de aventuras en la universidad antes de conocer a mi primer esposo cuando tenía 19 años; estuvimos juntos 20 años antes de divorciarnos. Dieciocho meses después, quedé embarazada de mi novio de entonces y decidimos casarnos. Pronto sufriríamos una serie de crisis: mi madre murió justo después de que naciera nuestro bebé, y la madre de mi marido falleció menos de cuatro meses después, lo que hizo que nuestro nuevo matrimonio se viniera abajo. Mi obsesión por ese otro hombre hizo que quedara hecha añicos.

OkCupid nos condujo a mí y a mi amiga a través de lo que parecía un cuestionario interminable, en el que se preguntaba sobre diversos aspectos positivos y negativos y sobre el modo de ver el mundo. Mi amiga leía en voz alta las preguntas de opción múltiple, en respuesta a la pregunta sobre qué buscaba —hombres, mujeres o ambos— marqué “ambos”.

Hubo algunas preguntas sensuales, y elegí las respuestas más salvajes para divertirme, pero esas respuestas también resultaban verdaderas en su salvajismo, respuestas que hablaban de deseos que podría haber perseguido si no hubiera caído en el compromiso a los 19 años, si no me hubiera convertido en madre por primera vez a los 22 años. No habría cambiado esas primeras decisiones, pero tuve que preguntarme: ¿Y si me hubiera dado permiso de jugar más, de pedir lo que realmente quería? ¿Y si me hubiera permitido un mayor trago de dulzura?

Entonces, mi amiga leyó una pregunta que me conmovió: “Te casas. Cinco años después, te das cuenta de que fue un error. El diálogo y la terapia no han servido de nada. Ya no quieres a tu pareja. Tu pareja todavía te quiere. ¿Decides seguir intentándolo o divorciarte?”.

“Ignoremos esa pregunta”, dije, con las lágrimas en los ojos. La separación era claramente mejor para nosotros que la convivencia, pero algo en mi cuerpo se resistía a la palabra divorcio.

Me miró antes de pasar a la siguiente pregunta: “¿Cuánto cariño puedes recibir?”

Elegí la primera respuesta: “Una cantidad infinita”.

Cuando por fin terminamos, el sitio ofreció una lista de parejas recomendadas. Me sorprendió ver a mi marido en el primer puesto, con una compatibilidad de casi el cien por ciento. Al parecer, él también se había sincerado sobre sus deseos más salvajes. Su perfil era serio y reflexivo: estaba estudiando para ser instructor de yoga y aprendiendo a tocar la guitarra, proyectos que había emprendido después de nuestra separación. Utilizaba una foto bonita que le había tomado en un árbol, mirando al cielo.

También estaba en mi lista la mujer con la que salía, cuyo perfil la hacía parecer alguien a quien me gustaría conocer. Eso ofrecía algunas posibilidades intrigantes, pero yo estaba demasiado involucrada en nuestra separación y en mi fijación romántica como para proponer ese trío tan evidente.

Las posibilidades se erizaban por doquier. Quitarme el anillo de bodas había sido como quitarme un escudo invisible que me protegía de las miradas francas, de los extraños que entablaban conversación en lugares públicos. Por mucho que quisiera ampliar mis horizontes, esa nueva atención no me parecía divertida, ni bienvenida, ni liberadora. Me parecía depredadora.

Así fue como sentí también la repentina avalancha de mensajes del sitio de citas, todas las fotos subidas de tono y las descripciones explícitas de lo que estos desconocidos querían hacer con mi cuerpo, un cuerpo que solo podían imaginar, ya que no había publicado ninguna foto. Me preguntaba si mi nombre de usuario vulgar había animado ese interminable flujo de proposiciones, pero mis amigas me confirmaron que era normal.

No respondí a las insinuaciones de nadie; quizá no estaba hecha para esto.

Entonces recibí un mensaje tierno: “Veo que coincidimos en un 98 por ciento. ¿Te gustaría que nos veamos para saber qué te ofrece la vida?”.

Era de mi marido.

Podía sentir que un rincón de mi corazón empezaba a descongelarse, podía oír el susurro que decía: “Es un buen hombre” desde ese mismo lugar, pero rápidamente se volvió a congelar. No estaba preparada para ablandarme con él, no estaba preparada para dejar de lado mi obstinada atracción hacia ese otro hombre, aunque había empezado a pensar que yo no significaba tanto para él como él para mí, una sospecha que pronto se manifestó durante un viaje de cinco días juntos, y en su frialdad hacia mí después. Mientras me tambaleaba por ese rechazo, empecé a comprender por lo que había hecho pasar a mi pobre marido.

Ninguno de los dos habíamos dado lo mejor de nosotros mismos durante los seis meses de separación. Me volví cautelosa y displicente, pues mi atención se dirigía a otra parte; él se volvió pasivo-agresivo.

Mi amiga me sugirió que ignorara el mensaje de mi marido del mismo modo que había ignorado todos los demás, pero una parte de mí —quizá esa parte que no podía decir “divorcio” en voz alta— quería decirle a mi marido que él me había escrito a mí, quería decirle por qué me había unido al sitio en primer lugar.

Pensé que le haría gracia. Pero cuando se lo conté, se enfadó y se sintió herido, y cuando se lo dijo a la mujer con la que salía, ella también se sintió así.

“Ella siente que la estás acosando”, dijo, y yo me sentí fatal. No había querido molestarla. Y a pesar de mi mal comportamiento, tampoco había querido molestarlo. Simplemente me había vuelto adicta al subidón de endorfinas del enamoramiento.

Mi marido y yo tardamos unos meses en encontrar el camino de vuelta al otro, y mucho más, por supuesto, en reconstruir la confianza entre nosotros. Ahora estamos en un buen lugar, agradecidos por lo que realmente se siente como un 98 por ciento de compatibilidad, agradecidos por haber aprovechado otra oportunidad para ver lo que la vida tenía que ofrecernos juntos.

Ya no nos interesa abrir nuestro matrimonio; en cambio, nos hemos comprometido a ser abiertos el uno con el otro, a escuchar nuestros cuerpos y a hacer saber al otro qué dulzura deseamos. Todavía no bebo vino tan a menudo, pero cuando lo hago, me tomo un trago generoso.

Con información de New York Times

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ARTE Y CULTURA

Madrid vivirá una experiencia inmersiva con Frida Kahlo

“Ojos que no ven, corazón que no siente” podrá visitarse desde el 17 de diciembre en el Palacio de Neptuno de Madrid.

Published

on

Foto: Expresionimo y surrealismo tecnológico. Andy Juchli

Esta exposición es como estar dentro de un sueño, colmado de imágenes coloridas que vienen y van. Pareciera que las pinturas de Frida cobran vida propia, y de fondo se escuchan los extractos de sus diarios y cartas.

La muestra, organizada por Next Exhibition en colaboración con Frida Kahlo Corporation, embarca a sus visitantes en una increíble experiencia inmersiva realizada con la técnica del videomapping. Para complementar también se exhibe una selección única de fotografías que recogen momentos emblemáticos de la vida de Frida Kahlo pero también otras escenas e instantes menos conocidos.

La exposición, comisariada por Alejandra López, podrá visitarse desde el 17 de diciembre en el Palacio de Neptuno (Calle de Cervantes, 42) y las entradas están ya disponibles aquí.

“La exposición presenta la vida de Frida Kahlo, caracterizada por una difícil condición física y, al mismo tiempo, por una gran capacidad de reacción y resistencia ante la adversidad”, explican desde la organización.

Si tuviésemos que describirla en pocas palabras, podríamos hablar de Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón –más conocida Frida Kahlo– como un icono universal, pues la artista consiguió crear un estilo propio en el que sus circunstancias personales conviven con los elementos de la naturaleza sin perder nunca la identidad de su país.

Frida fue capaz de transformar su inmovilidad en oportunidad y su sufrimiento en una energía que la hizo inmortal. Y es precisamente esa energía, esa pasión, la que podremos experimentar en esta conmovedora exposición que nos invita a “conocer a una mujer única, vivirla y comprender su esencia: su fuerza, su valor, su talento y su inmenso amor”.

El arte nos mueve

“La exposición es una selección visual de momentos importantes de la vida de Frida Kahlo. Es muy inspirador apreciar las diferentes etapas de su vida, revelando información sobre sus cuidados personales, la intimidad de los encuentros amistosos, captados magistralmente por famosos fotógrafos, así como momentos icónicos de la historia de México y del mundo”, afirma Alejandra López, comisaria de la exposición.

Durante diez años, Alejandra ha coordinado el registro de las colecciones, la realización de exposiciones temporales y las actividades de restauración del legado de Frida, en la Casa Azul-Museo Frida Kahlo de la Ciudad de México.

De hecho, el itinerario incluye reconstrucciones de los ambientes preferidos de la artista, como famosa la Casa Azul.

La exposición abrirá al público viernes, sábado y domingo de 10:00 a 20:00 horas, pudiendo acceder a ella hasta una hora antes del cierre.

Las entradas pueden adquirirse a través de la web oficial de la exposición.

Con información de Traveler

Continue Reading

ARTE Y CULTURA

La Navidad no significa que te gastes todo tu dinero

El consumismo en Navidad no solo afecta a tu bolsillo, sino también vuelve materialistas a tus hijos.

Published

on

¿Apenas inicia diciembre, y te gastaste tu aguinaldo? Y es que, ya tenemos asumido el famoso consumismo en Navidad: hoy en día es inevitable pensar en las compras navideñas justo cuando inicia el mes.

Pero no solo nos encontramos compras excesivas y árboles navideños rodeados de cajas envueltas en papel de colores. En Navidad hacemos de todo en abundancia. Las mesas rebosantes de comida y las casas llenas de lucecitas demuestran una vez más que el espíritu navideño ha sido absorbido por el consumismo.

Esta celebración que se relaciona con los valores positivos de generosidad, celebración en familia e ilusión se ha transformado en una época materialista. Hacer regalos se ha convertido en lo más importante y en el único modo de demostrar afecto. Con esto estamos enseñando a los más pequeños a que el sentido de estas fechas tan señaladas son los regalos y la abundancia.

Los más afectados por el consumo navideño excesivo: los niños

Los niños son el grupo de la población que más expuesto se encuentra ante este consumismo compulsivo. Son un público realmente sensible a las estrategias de marketing. En especial, los comerciales de juguetes aparecen una y otra vez en televisión, acompañados de caras sonrientes y familias unidas.

Con esto se consigue que al niño ya no le ilusione saber qué le van a regalar o disfrutar de su nuevo juguete, sino que le dará más importancia a la cantidad que a la calidad.

Las consecuencias más graves de no medir el número de juguetes es que estamos enseñando a los más pequeños que la felicidad es material. Y la realidad es que estamos consiguiendo que los niños crezcan con unos valores equivocados: cada vez más exigentes, individualistas y materialistas.

Una vez que hayan crecido, esos niños se convertirán en los futuros padres de otros. Lo que habrán aprendido de su infancia es que necesitan comprar para hacer ver que quieren a sus hijos.

¿Qué puedes hacer para educar niños menos materialistas?

Los niños de ahora son la generación que podría cambiar el futuro y la clave para transformar esta conducta está en la educación.

  • Comprar de forma responsable y enséñalos a vivir con austeridad, marcarán las diferencias para las Navidades del futuro.
  • Compra realmente lo que se necesita. Debemos enseñar a los menores a cuidar de lo que tienen y de lo que les rodea.
  • Evitar la sobreexposición de los niños a las campañas publicitarias de Navidad y hacerlos comprender que el consumismo tiene repercusión más allá de sus vidas.
  • El medioambiente y el sistema actual de producción serían razones por las que es necesario inculcar un consumo responsable.

En definitiva, educar a unos niños más responsables y comprometidos, hará que sean más felices. Se convertirán en adultos con valores y principios.

Otras consecuencias asociadas a la compra compulsiva en Navidad

  • Las compras generan residuos que terminan en la basura.
  • Se desperdician importantes cantidades de comida: La compra excesiva de comida que finalmente terminará en los basureros pone en evidencia el hecho de que compramos más de lo que necesitamos.
  • Compramos alimentos que no consumimos durante el resto del año, los cuales aumentan su precio.
  • Se incrementa el gasto en productos que no necesitamos, cuyo beneficio terminará en manos de las grandes empresas.

¿Cómo paso esta Navidad sin contribuir a las compras abusivas?

Después de leer el artículo, puede quedar una sensación pesimista sobre el verdadero sentido de la Navidad. Pero no todo es negativo: se puede seguir celebrando esta festividad con nuestros seres queridos y no contribuir al consumismo.

  • Han aparecido tendencias de consumo que se basan en el minimalismo y la integridad, más conscientes del mundo que nos rodea.
  • Fabrica tus propios regalos. Es mucho más satisfactorio regalar algo a lo que le has dedicado tiempo, esfuerzo y cariño. Fabricar algo con tus propias manos no solo contribuye a la cultura del reciclaje y a la economía circular.
  • Contribuye al Comercio Justo. Cada vez es más fácil distinguir aquellos productos que siguen una producción responsable de los que no gracias a la mejor accesibilidad a la información a través de las TICs.
  • Elige experiencias antes que productos. Los nuevos consumidores están convencidos de que lo importante es disfrutar de las cosas y no tener la propiedad.
  • Regala formación para su futuro. En una sociedad altamente competitiva, la solución es prepararse y crecer tanto personal como profesionalmente. Y una de las mejores formas de combatir el

Con información de Revista Digital

Continue Reading

ARTE Y CULTURA

Gracias al chile ganaron un premio Nobel

Experimentaron por décadas con el activo del chile, la capsaicina, y por eso ahora son los ganadores del premio Nobel 2021 en medicina.

Published

on

La capsaicina por sí sola es un componente interesantísimo: es el compuesto activo detrás del picor de los chiles y hay informes que aseguran que podría ayudar a reducir presión arterial, combatir inflamación y hasta disminuir susceptibilidad al cáncer, aunque en realidad nada es completamente seguro.

Ahora la capsaicina y en específico su uso con fines de investigación le ha otorgado el premio Novel de medicina al fisiólogo de la universidad de California, David Julius, quien junto con su equipo utilizó el compuesto activo para para encontrar el sensor de las terminaciones nerviosas que responden al calor.

El investigador de 66 años y su equipo encontraron la proteína responsable de traducir la señal de la capsaicina y hacer la traducción a un impulso nervioso. Conocer a fondo el intrincado y cada vez menos misterioso mecanismo nervioso detrás de la sensación de calor tiene efectos promisorios en el desarrollo de nuevos medicamentos.

Tratando de entender los receptores nerviosos

Julius trabajó de cerca con el otro ganador del premio Nobel 2021 en medicina, el biólogo y neurocientífico de origen armenio, Ardem Patapoutian. Patapoutian está siendo reconocido además por descubrir los sensores celulares de la piel y de los órganos que responden a la presión, y el trabajo conjunto de los dos investigadores ha arrojado material valioso sobre ortos sensores, como por ejemplo los involucrados con el frío y el dolor.

Los descubrimientos de ambos investigadores les llevó a ser nominados al premio Nobel en 2010, según retoma El País, pero es hasta ahora que el jurado del instituto Karolinsca de Estocolmo les ha otorgado el premio a Julius y Patapoutian. Sus descubrimientos “nos han permitido entender cómo el calor, el frío y la presión pueden generar impulsos nerviosos que nos permiten percibir el mundo a nuestro alrededor y adaptarnos a él”, se lee en el comunicado por el anuncio del premio.

Foto: Getty Images/iStockphoto

Además de la distinción, el premio Nobel involucra un premio en efectivo de poco más de un millón de dólares. En la semana se darán a conocer el resto de categorías, el martes el de física, el miércoles el de química, el jueves el de la paz y próximo lunes se dará a conocer el de economía.

Con información de Xataka

Continue Reading

MAS NOTICIAS

Revista 360 Grados Copyright © 2021