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MÚSICA

Lety López, rescatando la música mexicana

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Por: Gilberto Brenis / @GilbertoBrenis

Fotos: Cortesía Lety López

La Academia ha sido una fuente de artistas que hoy por hoy se consolidan dentro del mundo musical de nuestro país y del extranjero. Gracias a este programa televisivo tenemos la fortuna de contar con grandes voces juveniles como Carlos Rivera, Yahir, Yuridia, Myriam y Lety López.

En lo particular, lo que siempre me ha llamado la atención de la propuesta musical de Lety es que decidió interpretar la música ranchera, siendo una de las más difíciles de exponer (por irónico que parezca) en nuestro país. Los escenarios son limitados y debe de lucharse contra corriente.

Sin embargo, paso a paso Lety ha sabido ubicarse en un lugar privilegiado. Compagina la actuación en musicales (Si nos dejan, Mentiras) con la música mexicana. Esto le ha valido reconocimiento aquí y en el extranjero.

Actualmente se encuentra en Guadalajara hasta donde nos enlazamos vía Zoom para esta charla para revista 360°.

Gilberto Brenis: Debo confesarte que yo no te conocí por tu paso por La Academia, porque vivía en Estados Unidos cuando participaste, pero te vi en Si nos dejan y no sabes cómo disfruté la obra y tu actuación como Paloma. Fue un musical fantástico…

Lety López: Fue un espectáculo que marcó mi corazón y que marcó mi vida, qué bonito que lo menciones porque Si nos dejan llegó como un regalo de vida gracias a José Manuel López Velarde, quien es el director y escritor de esta obra y también de Mentiras, el musical. Gracias a él tuve la fortuna de calzar los zapatos de Paloma, un personaje que a mí me enseñó muchísimo… una mujer con muchos matices de la época del cine de oro con una parte entrona y apasionada pero también enamorada y de muchos sacrificios que tiene que hacer para poder estar con el hombre que ama, me pareció algo muy completo. Yo en alguna ocasión le dije a José Manuel que en una sola obra me había cumplido todos mis sueños y que se lo agradecía muchísimo porque pude interpretar la música que más amo, que es la música ranchera, en un escenario teatral, en una obra preciosa, con proyecciones multimedia y una gran producción.

GB: Es que cada escena era impresionante

LL: Así es, cada escena era un verdadero espectáculo y con mucha dificultad detrás. Era muy marcada y bajo reloj lo que cada uno de nosotros tenía que hacer. Los movimientos debían ser muy precisos para que no hubiera problemas de atorarte con el vestuario o de que algún efecto no pasara. Todo el ensamble era maravilloso, éramos más de 30 actores en escena moviendo la escenografía y creando los diferentes escenarios de esta puesta. Y te llevaba por paisajes muy tradicionales de nuestro México y con un recorrido como de 40 canciones de la música mexicana… ¡fue precioso!

GB: ¿Cómo llegas ahí?

LL: Yo estuve en Mentiras, el musical y ahí José me vio y me dijo: “Lety, me gusta cómo cantas la música ranchera”. Un día llegó a Mentiras y me dijo que estaba escribiendo una obra con música ranchera y que quería que yo fuera la Paloma de esa obra. Hasta la fecha se me pone la piel chinita cada vez que lo cuento porque el que alguien crea en ti así de esa manera no tiene precio.

GB: ¿Siempre te gustó la música ranchera?

LL: Siempre, desde chiquita. Pasó algo muy curioso porque yo a los cuatro años le dije a mi mamá que yo quería ser artista, que yo quería ser cantante y actriz, que yo quería estar en la cajita mágica donde yo veía a todos los artistas cantar. Para mí eso era un verdadero sueño. Mi mamá me veía tan chiquita que ni caso me hacía, pero nunca se me quitó el gusto. Yo le cantaba a mis muñecos, me metí al coro de la escuela y era un contraste con mi timidez. Hasta la fecha sigo siendo muy tímida, el canto me encontró y me hizo tener esta terapia de vida, me fui abrazando más a mi misma, me ayudó a encontrarme conmigo misma, a quererme más, a encontrar las partes positivas de mí, a ser más extrovertida. Tengo mucho que agradecerle a la música y la música ranchera también me acompañó desde pequeña porque mi padre me ponía esas canciones en la radio o discos de Lola Beltrán, de Javier Solís, Antonio Aguilar… de todos los grandes y yo crecí con ese bagaje música que me encantaba. Desde ese entonces lo que me hacía vibrar era la música ranchera y decidí que esa fuera el género que yo defendería y promovería.

GB: Y lo curioso es que resulta ser la música más difícil de dar a conocer en nuestro país porque ya realmente los espacios que existen para hacerlo son mínimos…

LL: Cierto, la tenemos muy catalogada solamente para el mes patrio o para los finales de las fiestas. La música ranchera es tan rica y tan bonita, es una joya. En casa nos encanta ver películas antiguas, justamente ayer estábamos viendo Dos tipos de cuidado y le decía a mi papá que yo creo que nací en la época equivocada porque me encantaría haber estado en ese entonces con tanto apoyo para la música ranchera, que era todo un boom, que la gente la apreciaba, que consumía películas y discos con ella… ahora la tenemos tan olvidada a pesar de ser de nuestras raíces y que tiene unas letras preciosas que, tristemente, muchos jóvenes no conocen.

GB: Te digo, es muy difícil…

LL: Sí, Gil… es muy difícil pero yo no me he rendido. Me han dicho que cambie de género, que no es una música o un género que tenga mucho apoyo pero siempre he querido ser congruente con lo que a mí me ha gustado, aunque me cueste un poquito más. Como tú dices, nos hace falta a cada uno poner nuestro granito de arena, echarnos un clavado a las plataformas digitales y escuchar nuevos talentos que están promoviendo esta música y apostar por escucharla.

GB: Hablando justamente de las redes sociales y los canales de streaming, te permiten estar en muchos lugares del mundo. ¿Cuál ha sido el que más te ha sorprendido?

LL: Me tocó ir a cantar a Japón y créeme que les encanta la música ranchera, para mí fue verdaderamente sorprendente. Viajando te das cuenta que es un género muy apreciado en otros lugares, de verdad que es algo precioso que te enchina la piel. Te juro que portar un traje de charro es un orgullo y la gente lo valora muchísimo. Honestamente me gustaría que también así fuera en nuestro país, quizá la tenemos tan cerquita que no le damos su justo valor o el peso que se merece. También nos tocó viajar a Colombia con Si nos dejan y al final no sabes los aplausos y los gritos de ¡Viva México! que el público nos regalaba, la gente estaba eufórica. Yo recuerdo que volteaba a ver a mi querida Michelle Rodríguez quien estaba también en el elenco y las dos nos tomábamos de la mano y llorábamos porque fue increíble por ver el cariño que le tienen a nuestro país y nuestra cultura en otros lugares.

GB: Hablando de nuevos proyectos estás presentado una nueva canción que interpretas con Los Camperos, cuéntame todos los detalles…

LL: Sucedió que con esta pandemia estuvimos un poco alejados de los medios pero yo quería seguir trabajando y regresar con algo para mi público, quienes siempre han estado ahí conmigo. Platicando con mi esposo, quien es mi brazo derecho y me apoya en todas mis locuras, pensamos en acercarnos a Los Camperos. Ellos son un excelente mariachi y tiene una gran tradición desde el año 1950, fundado por don Nati Cano (que en paz descanse) y que han ganados dos Grammys americanos… son talentosísimos. Tocamos la puerta con don Jesús Guzmán, quien es el actual director del mariachi, y que acepta hacer la colaboración. Elegimos una letra buenísima de nuestro admirado Luciano Luna que se llama Por qué me enamoras, es la primera vez que grabo un tema de él. Así que se conjuntaron muchas cosas bonitas para que sucediera esta canción.

GB: Y la verdad es que la canción está buenísima…

LL: Sí, con un tequilita o sin tequilita se le puede poner nombre y apellido a quien se la quieran dedicar. Ya está disponible para que la puedan escuchar en todas las plataformas, me pueden buscar con mi nombre y les aparezco.

Lo que resta de este 2021 para Lety será un año de propuestas musicales que se irán dando a conocer poco a poco con la esperanza de que la actividad artística se restablezca y se pueda de nuevo contar con escenarios que permitan un regreso total del mundo musical.

Mientras eso sucede, hay mucha planeación detrás de cada uno de sus nuevos temas y de lo que pronto podremos disfrutar quienes gustamos de su voz y talento.

Lo que viene será otro paso ascendente en su intensa carrera por llevar nuestra música mexicana al mundo entero.

PREGUNTAS TONTAS:

¿Qué es lo que nunca falta en tu refrigerador?  Tortillas y salsa picante, como buena mexicana amo el picante y me encanta comer chilito.
¿Tienes alguna superstición? Soy muy creyente en Dios y en la Virgen, así que cada vez antes de salir al escenario o antes de algún evento importante en mi vida me persigno.
Si pudieras regresar el tiempo, ¿qué consejo le darías a tu yo de 15 años?  Que es más fuerte de lo que cree, que se quite todos esos miedos internos y que disfrute el proceso porque sólo se vive una vez, y le daría un gran abrazo.
¿Qué es lo que no te gusta de ir al súper? Las filas enormes y que a veces llevo una lista de lo que voy a comprar y termino llevando más cosas de las que necesito.
¿Con quién te gustaría tomarte un café? Con Pedro Infante, me hubiera encantado conocerlo. Es una de las grandes inspiraciones de mi carrera junto con Lola Beltrán y Rocío Dúrcal, así que hubiera sido maravilloso tomarme un café con él.
¿De qué decisión profesional te arrepientes? En realidad no me arrepiento de nada, me siento bendecida de los proyectos que han llegado a mi vida y que me han permitido ir avanzando poco a poquito, quizá lento pero firme. Quizá me arrepiento de no haber perdido el miedo antes para atreverme a hacer retos más fuertes desde una edad más temprana.
¿Cuál es tu disco favorito? Mi colección de discos de Rocío Dúrcal o de Luis Miguel, para mí son voces privilegiadas que se quedaron para siempre. De las nuevas generaciones, siempre he sido fan de mi querido Carlitos Rivera
¿Qué platillo no comerías? Caldo de pescado o hígado encebollado.
¿Cuál es tu película favorita? Tengo muchas favoritas, pero unas que me provocan mucha inspiración y me ponen de buenas son las de Rocky Balboa.

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MÚSICA

Compay Segundo y su Buena Vista Social Club estrenan edición de aniversario

Un Chan Chan suena en el corazón al escuchar “Lagrimas Negras” o “El Cuarto de Tula”, canciones de esta genuina orquesta cubana, que cumple 25 años de existencia.

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La Habana en la década de los 90. Sobre el malecón rompen las olas y, detrás, emerge el casco viejo de la ciudad, conocido por su mórbido encanto. Casas de estilo colonial que poco a poco se desmoronan, la pintura de las fachadas descascaradas, antiguos autos americanos y baches en las calles. Allí vivía Ibrahim Ferrer, de casi 70 años, limpiabotas, vendedor de revistas y músico que ganó su reputación en la década de los 40 y 50, pero que entonces ya estaba retirado. Una tarde de marzo de 1996, Ferrer estaba limpiando sus zapatos, cuando llamó a su puerta Juan de Marcos González, para llevarlo consigo al estudio de sonido. Ferrer, sucio y lleno de betún, fue con él.

Un encuentro providencial

En el habanero estudio Egrem, Ferrer se encuentra con viejos conocidos, lo más selecto de los veteranos de la música cubana: el cantante y clarinetista de 90 años Compay Segundo; la cantante Omara Portuondo, laureada en los Grammy; el más joven Eliades Ochoa, de 49 años; y el reconocido pianista  Rubén González, que toca el viejo éxito “Candela”, con el que Ferrer se hizo famoso y que empieza de nuevo a entonar aquella tarde.

Justo ese día, visita el estudio el guitarrista de blues Ry Cooder, que se muestra encantado. Cooder, que acaba de cumplir 49 años, es conocido desde hace tiempo y está considerado como uno de los mejores guitarristas de slide del mundo, una técnica en la que el instrumentista toca una nota y luego desliza el dedo hacia otro traste arriba o abajo del diapasón. Cooder había tocado con los más grandes: Rolling Stones, Van Morrison, Bob Dylan… Él, que venía del blues, también se interesaba por el jazz y las músicas del mundo.

Cooder y el jefe del sello musical británico “World Circuit”, Nick Gold, estaban interesados desde hace tiempo por un proyecto del músico y líder de la banda Juan de Marcos González, que reunía a viejas leyendas musicales cubanas bajo el nombre de Afro-Cuban All Stars, para revivir un estilo largo tiempo olvidado: el “son cubano”.

Antes de la Revolución en la isla, había una vibrante escena musical que el régimen de Fidel Castro calificaba de “burguesa, fascista e instrumentalizada por los gánsteres estadounidenses”. Los clubs fueron cerrados, la floreciente escena musical murió y el “son cubano” pasó a ser considerado como “música de viejos”.

Nace el Buena Vista Social Club

Estos “viejos” músicos, algunos de los cuales cayeron en desgracia bajo el régimen de Castro, estaban sentados aquella tarde de marzo de 1996 en el estudio, cuando tuvo lugar el mágico momento en que Ibrahim Ferrer cantó su viejo éxito “Candela”.

Cooder le pidió grabar la canción con él. Y no solo eso. Quisoe producir un disco con todas esas viejas leyendas, un proyecto que habría de llamarse “Buena Vista Social Club”, por el nombre de uno de los viejos clubs clausurados en su día por Fidel Castro.

Edición especial

El 26 de marzo de 1996, comenzaron las sesiones de grabación. Dos años después, el cineasta Win Wenders, amigo de Ry Cooder, grabó una película documental sobre el grupo, con fragmentos de conciertos, sesiones de grabación, entrevistas con los músicos y numerosas escenas de La Habana. El film desató una fiebre por Cuba y el álbum del grupo fue galardonado en los Grammy, vendiendo ocho millones de ejemplares en todo el mundo.

En 2021 se cumplen 25 años de la publicación del disco y algunos de los músicos que lo hicieron posible ya están muertos. Compay Segundo murió en 2003, a los 95 años; Ibrahim Ferrer murió en 2005, a los 78; Rubén González murió en 2003, con 84. Todos ellos disfrutaron de una carrera tardía e Ibrahim Ferrer recibió, en el 2000, un Grammy latino al “mejor artista nuevo” (con 73 años). Este 17 de septiembre vio la luz una edición especial del legendario álbum, que incluye 12 canciones inéditas de las sesiones de grabación de 1996 y algunas fotos desconocidas.

Ponle play a la lista y escucha este chan chan cubano.

Con información de DW

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MÚSICA

El Festival que honró a los bluesmen históricos

Fue seguramente el evento más caótico de 1969. Pero también ofreció un cartel único e irrepetible.

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Memphis ‘69: the 1969 Memphis Country Blues Festival no tiene intervenciones posteriores: es simplemente el material filmado por el disquero Gene Rosenthal, que se quedó sin dinero para montarlo y exhibirlo. Rescatado por el benemérito sello Fat Possum, está disponible en DVD y, al menos por ahora, accesible gratuitamente en YouTube. Fue la cuarta y final edición de un evento que buscaba honrar a los bluesmen históricos, que según el relato dominante, pusieron los cimientos para el rock y no se beneficiaron de ello.

El festival del Blues Rural, que ni siquiera tenía nombre fijo, era una iniciativa de beatniks locales, escasamente populares entre el establishment de Memphis. En 1969, eso cambió: la ciudad debía borrar la infamia del asesinato de Martin Luther King y quería, además, celebrar los 150 años de su fundación, así que se buscaron entusiastas para ayudar a cambiar la imagen de Memphis.

Teniendo en cuenta que Memphis acumula méritos suficientes para ser considerada la cuna del rock and roll, los organizadores decidieron invitar a todo tipo de figuras, con una oferta principesca: pagaban los gastos y unas dietas de 50 dólares por día y persona. Prácticamente nadie picó el anzuelo. Hay que advertir que Memphis en junio es una caldera, incluso en Overton Park, el pulmón de la ciudad; en la película vemos a venerables artistas actuando al lado de señoritas que les protegen con un parasol.

Así que el cartel final fueron los bluesmen que justificaban el evento, algunos grupos de rock (Insect Trust, Moloch, Johnny Winter) más amigos que se apuntaron y desconocidos se colaron. Lo que muestra Memphis 69 es una iniciativa bohemia que se contagia del ascendente espíritu hippy. Muchos de los presentes no asimilaron que era hora de rascarse el bolsillo: en la película, se oye el anuncio airado de una organizadora, mencionando que 800 personas han pagado su entrada, pero hay 3.000 en los alrededores, que han decidido disfrutar de la música a su modo, sin apoquinar.

No estamos en el Monterey Pop Festival de 1967, lleno de estrellas y beautiful people. Es la crónica de unos artistas resistentes, como los que abren la película: los Bar-Kays, reconstituidos tras el accidente de aviación que se llevó a Otis Redding, acompañando a un showman veterano, Rufus Thomas (que luego ejercerá de maestro de ceremonias). Sale a continuación Bukka White, rebosando energía. No puede imaginar que un grupo británico, Led Zeppelin, reciclará sus ideas en un par de canciones millonarias; aquí golpea y acuchilla con la slide su guitarra metálica National. Como su muy famoso primo, B. B. King, sabe cómo atraer la atención del respetable público.

Urge hacer una distinción entre los que tocan blues y los que lo han vivido. Conviene ver a Nathan Beauregard, que aseguraba tener entonces 106 años (exageraba, claro), un ciego que renace cuando se conecta su guitarra eléctrica. Furry Lewis seguramente había bebido más de lo aconsejable aunque está tan feliz de tener un público que no quiere abandonar el escenario. Después, un virtuoso blanco como el gran John Fahey parece empeñado en ganarse el título de aguafiestas.

Sin conocer a los personajes, Memphis ‘69: the 1969 Memphis Country Blues Festival puede resultar un plato fuerte. Por momentos, hay fallos de audio que corresponden, según la leyenda, a que el sonidista fue spiked, es decir, tomó un ácido sin saberlo. Cosas que pasaban en los años sesenta.

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MÚSICA

Beethoven dejó inconclusa su sinfonía y la Inteligencia Artificial la termina, así suena…

En la actualidad la Inteligencia Artificial se usa para optimizar lo que consumimos, pero con la música de Beethoven no hay nada que mejorar, más que rescatar. Y la maravillosa tecnología ha hecho algo sorprendente, ha podido analizar las notas del gran compositor alemán, e incluso pensar como él para dar el siguiente paso y concluir unas de sus obras.

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Foto: Shutterstock

Beethoven nunca llegó a terminar la que debía convertirse en su décima sinfonía. La muerte le sobrevino cuando empezaba tan solo a componerla. Un amigo íntimo del músico, Karl Holz, dejó constancia de ello. El genio de Bonn llegó a mostrarle algunos compases interpretados por él mismo sentado en el piano de su casa.

De esta manera, la Décima Sinfonía, llamada la Inacabada de Beethoven, nunca pudo estrenarse. Hasta ahora. A partir de unos compases y manuscritos incompletos, la partitura ha llegado a su fin gracias a un trabajo conjunto entre la inteligencia artificial y musicólogos.

El estreno de la Décima debía haber sido el año pasado uno de los platos fuertes de las celebraciones del “Año Beethoven”, que conmemoraba el 250 aniversario del nacimiento del genio. El trabajo compositivo se ha alargado más de lo previsto debido a las limitaciones que impuso la pandemia, pero ya ha quedado listo para el estreno de la obra.

Afortunados al poder escuchar la culminación de este proyecto

Al frente del equipo responsable del proyecto (impulsado por la compañía telefónica Telekom, cuya sede está en Bonn, ciudad natal de Beethoven), está el director del Karajan Institut de Salzburgo, Matthias Röder, quien definió su trabajo como un ejercicio de “reconstrucción mental y psicológica”, además de musical. “Hay que imaginarse el momento en que se encontraba Beethoven al plasmar esas ideas en un papel, al tomar sus apuntes”, explicó Röder ante el estreno a cargo de la Orquesta Sinfónica de Beethoven de Bonn, bajo la dirección de Dirk Kafthan.

La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Beethoven de Bonn, bajo la dirección de Dirk Kafthan.

La otra parte del trabajo consistió en aplicar técnicas de aprendizaje musical al ordenador, para generar en éste modelos de creación musical similares al talento del genio.

“La inteligencia artificial nos ofrece entre 20 y 100 versiones distintas de un mismo compás. Es fascinante, pero al mismo muy arriesgado, puesto que muchas de las variaciones son plausibles”, según el musicólogo Robert Levin, de la Universidad de Harvard.

Escucha esta maravilla:

Con información de La Vanguardia

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