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ARTE Y CULTURA

Historia de un divorcio amable

Cuando el final de un matrimonio significa vivir en pisos separados de la misma casa.

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Hace unos días, la novia de mi exmarido salió del baño envuelta en una toalla, nos topamos y nerviosa salí corriendo de la habitación como si fuera la empleada doméstica. Esta situación se tornó muy incomoda.

Para dos personas que necesitan un prefijo de negación para referirse el uno al otro, mi ex y yo hemos tenido una frontera bastante flexible entre mi casa y la suya. Él y yo vivimos en pisos separados de una casa bifamiliar en Brooklyn. Nuestro hijo de 8 años puede subir corriendo a rogarle a su padre que lo deje jugar Minecraft y bajar corriendo a comer conmigo los Cheerios que le gustan. Me meto en el departamento de mi ex cuando necesito semillas de chía para una receta y él baja cuando necesito ayuda para reconfigurar un reloj que está demasiado alto para mí.

Llevamos así más de dos años.

Técnicamente, seguimos casados, aunque ya pedimos el divorcio. Parece que algunos de los vecinos todavía piensan que estamos juntos. El amable farmacéutico siempre pregunta cómo nos va y envía sus saludos. Pero no somos pareja: ya no compartimos la cama, ya no nos besamos, ya no nos turnamos para hacer la ensalada, ya no nos damos masajes en la espalda, ya no soñamos con viajes a Italia, ya no nos abrazamos en público, ya no nos peleamos porque las persianas están torcidas, ya no le encargamos nuestra intimidad a Netflix, ya no le pagamos a un consejero de parejas, ya no intentamos arreglar nuestra relación.

Sin embargo, durante un tiempo seguimos enredados en la vida del otro, por eso la mujer con la que él está construyendo su espacio de intimidad y confianza me sorprendió en el acto de hacer una tarea de esposa. Después de eso, decidimos que la división entre nuestros espacios necesitaba límites más claros.

Algunas cosas tenían que cambiar, incluida la tarea de lavar la ropa.

No tenemos el vocabulario adecuado para las relaciones con nuestros excónyuges. El término “ex” lleva una carga. El símbolo de la “X” es una tachadura, como si al casarte y divorciarte hubieras cometido un error que hay que tachar con un gran bolígrafo rojo. O tal vez la X sea un acercamiento (el punto de encuentro de dos líneas diagonales) para luego separarse. No obstante, como muchos ex, compartimos un hijo: nunca nos separaremos del todo. A diferencia de muchos ex, compartimos una cuenta corriente y un hogar.

Mi ex vive en el piso de arriba, me anima a tener citas, me manda mensajes de texto con las actualizaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, discute los límites entre nuestros apartamentos para tener una oportunidad de construir una relación amorosa con su novia (que me cae bien) y me manda mensajes de texto desde la tienda de abarrotes para ver si necesito algo.

Nuestro matrimonio no funcionó, pero hemos aprovechado al máximo nuestra separación.

Podemos mantener a nuestros amigos. No abusamos de nuestros hijos con odio. Es una época más amable y gentil, pero todavía no tenemos las palabras. Creo que todos estamos de acuerdo en que “desacoplamiento consciente” no es exactamente lo que se dice.

Este es un ejemplo: la palabra “amistoso”. Significa que no hay rencor ni desacuerdo. Te encuentras con gente que dice que sus divorcios son amistosos. Es como utilizar “tolerancia” cuando se habla de diversidad: la palabra lleva implícita un valiente esfuerzo por sustituir la exasperación por la paciencia para poder aguantar al otro.

La novia de mi ex se mudó al piso de arriba. Por lo tanto, he dejado de lavar su ropa, ya no subo corriendo a recoger mi trabajo de la impresora de la casa, ni tomo mantequilla de almendras de su despensa, ni verifico que nuestro hijo tenga suficientes calcetines allí arriba. Ahora que mi ex tiene pareja, una persona que debe reconciliarse con la idea de esta novedosa forma de copaternidad, ya no cruzo el umbral de su departamento sin ser invitada. Hay muchos más mensajes de texto.

Sí, habló conmigo.

Con muchas muecas y disculpas innecesarias, mi ex me explicó que ya no puedo entrar en su departamento así como así. Puedo ser un poco torpe, pero no tanto como para no entender que proteger la privacidad de la pareja es esencial para cultivar una relación. Sé y lamento que tener a la exmujer viviendo en el piso de abajo les cueste.

Por supuesto, hay costos románticos para ambas partes. Así es una cita cuando tu exmarido comparte una casa bifamiliar contigo: un hombre se acerca, se inclina para dar el primer beso y oye los pasos de tu hijo en el departamento de arriba. Intenta ignorarlo, pero no puede evitar pensar: “El padre de su hijo está justo arriba de nosotros”. Esa noche te ves bien y, aunque tienes poco control, tu encanto ha hecho acto de presencia. Sin embargo, nada acaba con el momento como las pisadas de un ex en el piso de arriba.

“¿Nos puede oír?”, pregunta tu acompañante, jadeante.

“Para nada”, respondes, besando su cuello.

“Yo puedo oírlos”, susurra.

“Sí, pero no las palabras, ¿verdad? Solo los sonidos”.

“Muy bien”, dice él. “Está bien”.

La próxima vez que se encuentran, te dice que solo sean amigos.

Los costos también incluyen, a veces, una magnificación de tu soledad. Es de noche, estás cocinando y escuchando varios pódcast. Hay un silencio inusual en su departamento: tu ex se llevó a tu hijo al norte del estado por unos días y no hay nadie que te ruegue que juegues Minecraft. Su novia se quedó y puedes oír su voz arriba, pero no sus palabras. Lo más probable es que ella y tu ex estén hablando. Te recuerdan que la intimidad continúa sin ti. También el amor. Tú eres la que sobra.

Pero también obtienes lo que pagas.

Porque amas a tu hijo, porque ser el progenitor principal tiene sentido para tu familia, porque tu ex sigue siendo tan hilarante como siempre, porque su novia es amable y divertida y juguetona con tu hijo y porque eliges el amor sobre el odio y lo que funciona sobre el sufrimiento innecesario, usas la imaginación, te desvías del guion, decides preparar mejor las futuras citas ante la situación inusual, aceptas que tendrías que lidiar con la soledad de cualquier manera, respetas los nuevos límites e inventas las pautas sobre la marcha, incluso si no tienes las palabras o el guion.

Mi hijo pregunta: “¿Duermo aquí esta noche?”.

Sí, él duerme abajo conmigo, pero se le olvidó su libro. El niño es el único que tiene vía libre en el lugar.

Jordana Jacobs es una escritora que vive en Brooklyn y está trabajando en su primera novela.

Con información de New York Times

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Calcula bien tu mandado, cada mexicano desecha 53 kilos de comida al año

El desperdicio de alimentos es, además de una preocupación social y humanitaria, un problema ambiental, pues involucra energía y agua que se requieren para cosecharlos y transportarlos.

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Cuando vas al supermercado, alguna vez te has preguntado, ¿qué hacen con los aguacates maduros que no se vendieron? Increíblemente, sigue el kilo en $90 pesos en el Walmart, aunque ya sean incomibles.

Gran cantidad de frutas, verduras, lácteos, alimentos envasados, así como productos en buen estado, tristemente terminan en los cestos de basura de los grandes supermercados.

Lo mismo pasa cuando es hora de limpiar tu refrigerador, terminas tirando verduras, topers llenos de comida y plátanos negros que ya no se te antojan.

En otras palabras, miles de pesos se tiran, literalmente, a la basura. Un gasto económico que bien podría destinarse a combatir la situación de hambre y desnutrición que se vive a escala mundial.

¿De dónde provienen los alimentos desechados?

Según los resultados del estudio liderado por la ONU, la mayor parte del desperdicio de alimentos —equivalente a un 61%—, proviene de los hogares.

Luego, un 26% pertenece al rubro de servicio de alimentos, por ejemplo, de restaurantes, hoteles o establecimientos educacionales. Y, finalmente, un 13% proviene del comercio, como supermercados o pequeños almacenes.

Algunas investigaciones lograron reunir información de siete diferentes puntos geográficos, pertenecientes solo a 4 países de Sudamérica: Belice, Brasil, México y Colombia.

De acuerdo con los resultados, Belice desperdicia 53 kilos por persona al año, mientras que en Brasil fueron 60, en México 94 y en Colombia 70.

En México se desechan 38 toneladas de comida por minuto, con ello se podría alimentar a las 25.5 millones de personas que viven en carencia alimentaria. ¡Vaya cifras!

¿Cuáles son los efectos del desperdicio de comida en el mundo?

Si un 17% de los alimentos disponibles en el mundo se desechan, es de esperar que esto tenga un fuerte impacto económico, social y medioambiental.

De acuerdo con la ONU, se estima que entre el 8 y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están asociadas con comida que no se consume.

Por ejemplo, si es un vegetal, debemos pensar en la cadena que hay detrás de él para que llegue a un hogar: desde la tierra donde se cultiva (terrenos que muchas veces son clave para el hábitat natural de una determinada región) hasta los fertilizantes, el proceso de empaque, el almacenamiento (que en su mayoría requiere de bajas temperaturas que dependen del combustible), el transporte, etc.

Lo mismo sucede en el caso de la carne, para la que se necesita una tremenda cadena de producción y procesamiento antes de que llegue a la boca del consumidor.

Por otra parte, en términos económicos el desperdicio de alimentos no solo afecta el bolsillo del consumidor (pues está pagando por un producto que no está comiendo) sino también al mercado en general.

¿Cómo podemos reducir el desperdicio de alimentos?

Te damos algunas sugerencias fáciles:

  • Compra de forma planificada y la cantidad correcta de porciones.
  • Lleva un registro de lo que se compra y efectivamente se usa.
  • Es importante verificar y entender la fecha de vencimiento de un determinado producto. En el caso de que un alimento vaya a caducar pronto, se puede congelar.
  • No tires a la basura las frutas y verduras que se vean “feas”. Muchos alimentos se desperdician porque no cumplen con los requisitos de forma, tamaño o apariencia que solemos asociar con la “calidad” de un producto.
  • Mantén el refrigerador a una temperatura adecuada de aproximadamente 5°C es esencial para que perduren los alimentos.

Con información de BBC

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Esta es la postura sexual más peligrosa para tu pene

Amigo, por más emocionado o apurado que estés, por favor atínale porque tu miembro viril podría sufrir una lesión.

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Fracturarse el pene mientras se mantienen relaciones sexuales no es algo muy común, pero sí llega a suceder según los especialistas.

Hay que especificar que no se “rompe” literalmente ningún hueso, lo que ocurre es que se fracturan los tejidos musculares del pene o la uretra. Si el sexo que se practica es intenso y con una fuerza no controlada puedes lesionarte campeón.

Un estudio realizado en Brasil y publicado en Advances in urology, reveló que aproximadamente el 50% de los casos de lesiones en el pene se producen mientras se realiza una postura sexual, es la de la vaquera o la amazona que es, curiosamente, una de las posturas sexuales más accesibles para toda pareja, porque es muy placentera y no hace falta ser acróbata del Circo del Sol para realizarla.

Consiste en que la mujer se coloca sobre el pene del varón, como si estuviera cabalgando, y comienza a moverse sobre él. Por lo general no tiene por qué ocurrir nada malo, pero a veces se emocionan y los movimientos son demasiado violentos. Y si el hombre no ha introducido bien su miembro, podría producirse una “fractura”.

Es lo que le ocurrió por ejemplo al ex jugador de baloncesto Dennis Rodman, que incluso llegó a publicar un vídeo en el que explicaba cómo se fracturó el pene en tres ocasiones, una de ellas practicando precisamente esta postura.

Con información de Esquire

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Prueban vacunas que podrían eliminar los tumores cancerígenos

El médico y genetista español Eduardo Vilar-Sánchez liderará un ensayo para prevenir los cánceres no virales

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Actualmente, ya existen vacunas para prevenir ciertos tipos de cáncer. Se dirigen al virus de la hepatitis B, que puede desencadenar cáncer de hígado, y al del papiloma humano, que causa cáncer de cuello uterino y algunos otros. Pero la mayoría de los cánceres no son causados ​​por virus.

El ensayo liderado por el español Eduardo Vilar-Sánchez, del MD Anderson Cancer Center (Houston), de la vacuna del síndrome de Lynch, que conlleva un riesgo de padecer cáncer de hasta un 70 %, será una de las primeras pruebas clínicas de una vacuna para prevenir los cánceres no virales.

La idea detrás de la vacuna es entregar al cuerpo fragmentos de proteínas, o antígenos, de las células cancerosas para estimular el sistema inmunitario para que ataque cualquier tumor incipiente.

Ahora, la Coalición Nacional contra el Cáncer de Mama, está lista para probar vacunas preventivas, en algunos casos en personas sanas con alto riesgo genético de cáncer de mama y otros. Sus esfuerzos han sido impulsados ​​por nuevos conocimientos sobre los cambios genéticos en los cánceres tempranos, junto con el reconocimiento de que debido a que incluso los tumores incipientes pueden suprimir el sistema inmunológico, las vacunas deberían funcionar mejor en personas sanas que nunca han tenido cáncer.

A pesar de los datos prometedores de los experimentos con animales, la mayoría de las vacunas de tratamiento no lograron detener el crecimiento del tumor en las personas. Debido a que los antígenos asociados a tumores también pueden estar presentes en cantidades escasas en las células normales, el sistema inmunitario tiende a ignorarlos.

El ensayo de Vilar-Sánchez, que comenzará dentro de unos meses, administrará la vacuna a 45 voluntarios con síndrome de Lynch, tanto personas en remisión después del tratamiento del cáncer como otras que nunca han tenido tumores. Si los resultados parecen buenos, el próximo paso será un estudio aleatorio de cientos de pacientes durante quizás 5 a 10 años. Hay mucho que ganar, si la vacuna funciona, dice Vilar-Sánchez, una vacuna contra el cáncer no reducirá el riesgo a cero, pero podría afectar la frecuencia con la que realizamos las pruebas de detección.

Con información de ABC

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