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MÚSICA

Felipe Tovar es el ‘más feliz’ de ‘olvidarte’

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Por: Gilberto Brenis / @GilbertoBrenis

Fotos: Cortesía Felipe Tovar

Después de algunos años de emprender camino en el mundo de la música, el cantante y compositor tapatío Felipe Tovar se siente muy satisfecho de presentar su primer EP titulado Por partes. Este material consta de tres melodías que le han valido reconocimiento en nuestro país y algunos más en América Latina. Los sencillos se llaman Más feliz, Esto no era amor y Olvidarte.

Justamente en el video del tema Olvidarte trabajó en conjunto con Valeriana Álvarez y Jenry Flores en la realización. El video tuvo locaciones en México y Medellín. Vía Zoom nos enlazamos con Felipe para hablar sobre su carrera y proyectos.

Gilberto Brenis: ¿Dónde inicia este gusto tuyo por la música?

Felipe Tovar: Pues inicia por mi familia porque casi todos por el lado de mi mamá se han dedicado a ella y mi papá también. Digamos que en la sangre lo traía.

GB: Pero… ¿todos trabajaban juntos en algún grupo musical?

FT: No,  pero todo empezó con mi abuela y mi tío Chon que tenían una banda local en Amatitán, Jalisco. Eran muy conocidos y tocaban en todos lados. Mis tíos al ver que les iba bien crearon grupos primero juntos y ya después por separado. Digamos que lograron destacar a nivel local.

GB: ¿Tú recuerdas haberlos visto en el escenario?

FT: Pues propiamente no, pero dice mi mamá que yo los veía y que con el pie llevaba el ritmo a los dos años. También me dicen que de chiquito cantaba en las fiestas.

GB: ¿Tomaste clases de canto o de algún instrumento musical?

FT: Tomé solamente cinco clases de guitarra y me enfadé. Decidí mejor aprender por mi lado. Y la teoría musical ha sido complicada, pero de manera individual me enseñé a tocarla.

GB: Y es que pareciera que la teoría musical es fácil, pero para quienes no les gustan las matemáticas pues gran parte de la música es precisamente eso… matemáticas.

FT: Es muy cierto. A mí sí me gustan mucho las matemáticas, de hecho estudié ingeniería mecánica eléctrica en la Universidad de Guadalajara; pero contrario a lo que pudieran pensar yo sí era muy clavado en los estudios y no el más popular.

GB: ¿Cómo es que decides estudiar una ingeniería cuando sabías que te gustaba la música?

FT: La verdad es que por la experiencia de mis papás de sus familias, me decían que de la música no se vivía bien y me pidieron que estudiara algo más. La verdad es que siempre fui muy bueno en la escuela, era bastante clavadito. Yo siempre pensé que podía hacer las dos cosas, pero sí hubo una etapa en la que solamente me dediqué a la parte universitaria.

GB: Pero todavía te graduaste y trabajaste en asuntos que no tenían nada que ver con la música…

FT: Sí, como que tenía que calar lo que había estudiado y la verdad me di cuenta que no era lo mío. Siempre me llamó más la atención la música y la composición.

GB: ¿Cuándo empiezas a componer?

FT: Pues yo creo que desde la secundaria, me gustaba una muchacha y el amor fue el que me inspiró a componer. En este caso te puedo decir que había una canción de Sin Bandera que me gustaba mucho y la escribí a mano en mi cuaderno y un amigo la vio y pensó que yo la había escrito, así que fue con esta muchacha y le dijo. Entonces ella me pidió que le escribiera otra, cosa que tuve que hacer por compromiso. La verdad es que no creo que haya sido muy buena, pero me hizo salir del paso. Lo que sí siempre he hecho es que si estoy escuchando alguna canción yo le voy cambiando la letra.

GB: Oye y a todo esto, ¿esta chica se habrá enterado de que la primera canción no era tuya y te hizo caso?

FT: No, no me hizo caso y no creo que se haya enterado de que la canción era de Sin bandera y no mía… al menos nunca me dijo nada

GB: Normalmente el proceso de composición es interesante porque parte de una situación íntima que quizá no quieres que muchos conozcan, pero después decides compartir y es cuando cada canción cobra vida.

FT: Yo siempre en mi proceso de composición tomo cosas que he pasado y las maximizo, la verdad es que  no me ha ido tan mal, así que no tengo historias muy dramáticas. A veces me inspiro en películas o en series, o frases que puedo llegar a leer me inspiran a escribir.

GB: ¿Qué fue lo que te motivó a decir dedicarte de manera profesional a la música?

FT: Desafortunadamente un amigo mío murió muy joven, su muerte me hizo valorar muchas cosas entre ellas que no quería que yo llegara a morir sin haber hecho lo que realmente me gustaba o lo que yo realmente quería. Me dio miedo ver para atrás y sentir que había desperdiciado mi vida.

GB: ¿Y qué pasó en tu casa cuando se los dijiste?

FT: Ya después de que habían visto que sí le intenté en otro ramo la verdad es que respetaron mi decisión. Tuve la posibilidad de vivir una estabilidad económica y de ser responsable de mis gastos en lo individual, me dijeron que estaban de acuerdo. Lo que ellos no querían es que la pasara mal económicamente.

GB: ¿Te acuerdas cuándo cobraste por primera vez por cantar?

FT: Fue muy chiquito porque junto con unos primos y amigos formamos un grupo y la primera vez que me pagaron fue por una actuación que hicimos.

GB: ¿Cuál ha sido tu experiencia hasta ahora?

FT: Pues me ha tocado realmente vivirla en pandemia. Yo saqué mi material en diciembre de 2019 y pues llegó la pandemia y todo se frenó. Me sirvió para hacer más canciones, terminar la idea del álbum que próximamente va a salir. Hasta ahora no me he sentido sorprendido. He tenido que trabajarle muy fuerte y me siento como poniendo mi propio negocio, al ser un cantante independiente. Me ha costado, sí… se ve difícil el panorama, pero vamos subiendo que es lo importante.

GB: Justo ahora, y más en pandemia, gracias a los servicios de streaming tu música puede llegar a todo el mundo. Incluso ya no tienes que sacar un disco completo, puedes ir sencillo a sencillo…

FT: Sin duda hay más espacios para mostrar tu música a nivel mundial, aunque también hay mucha oferta. Es interesante cómo la gente decide lo que más le gusta y qué propuesta destaca más que otra. Ahora puedes escuchar una sola canción de un artista y puede ser lo único que te agrade de él o ella. Y también hay grandes cantantes que han decidido romper con compañías disqueras y ser sus propios productores y realizadores, eso es una gran posibilidad para muchos.

GB: ¿Tú cómo definiste tu estilo?

FT: Yo creo que parte de la música que escucho, que me gusta y que siempre me ha seguido. No estoy casado con el género pop, no me desagrada la música regional o urbana. La verdad es que siempre he estado abierto a posibilidades de cambio. Yo de pequeño siempre escuché a Sin Bandera y Luis Fonsi; pero actualmente me gustan canciones de Reik, Bad Bunny, The Weeknd, Sam Smith, Maluma, Banda MS… realmente escucho y me gusta todo tipo de música.

Mientras prepara el resto de melodías de su material discográfico sigue con la idea de no encasillarse en un solo género y de que la gente pueda entender que esta variedad es parte también de los gustos de la propia audiencia.

Felipe considera que la personalidad de cada intérprete debe verse reflejada en todas sus melodías y entender que en la variedad está el gusto.

Y justamente lo que necesita en este momento para ser ‘más feliz’ (como se llama uno de sus temas) es seguir disfrutando el proceso de composición y promoción disfrutando de uno de sus más grandes vicios culposos que es la nieve o el helado.

Seguramente en breve tendremos la posibilidad de seguir escuchando nuevas propuestas de este joven cantante que llega en pandemia al escenario musical pero que trascenderá por muchos años más.

PREGUNTAS TONTAS:

¿Qué es lo que nunca falta en tu refrigerador?  Ahorita estoy a dieta, así que normalmente hay fruta y verduras. Antes siempre tenía nieve.
¿Tienes alguna superstición? Creo que no soy supersticioso, pero si me da miedo hacer algo normalmente digo muchas groserías para desahogarme.
Si pudieras regresar el tiempo, ¿qué consejo le darías a tu yo de 15 años?  Que se aviente a probar la música desde antes. Que no le dé miedo batallarle en lo que le gusta porque le va a pesar menos.
¿Qué es lo que no te gusta de ir al súper? A mí la verdad es que sí me gusta ir al súper, quizá la hora de pagar porque siempre se hace una cuenta más grande de lo que había planeado.
¿Con quién te gustaría tomarte un café? Con Leonel García, se me hace un hombre muy culto, inteligente y talentoso.
¿De qué decisión profesional te arrepientes? No me arrepiento de no haber hecho algo porque mientras tenga vida lo podré hacer, de haber hecho algo la verdad es que solamente me arrepiento de no haber empezado antes en la música.
¿Cuáles son tus dos discos favoritos? El primer disco de Sin bandera y el disco Nada es para siempre de Luis Fonsi.
¿Qué platillo no comerías?
Carne o pescado crudo, bueno en general no me gusta el pescado.
¿Cuál es tu película favorita? Yo diría que Avengers: Infinity War

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MÚSICA

Compay Segundo y su Buena Vista Social Club estrenan edición de aniversario

Un Chan Chan suena en el corazón al escuchar “Lagrimas Negras” o “El Cuarto de Tula”, canciones de esta genuina orquesta cubana, que cumple 25 años de existencia.

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La Habana en la década de los 90. Sobre el malecón rompen las olas y, detrás, emerge el casco viejo de la ciudad, conocido por su mórbido encanto. Casas de estilo colonial que poco a poco se desmoronan, la pintura de las fachadas descascaradas, antiguos autos americanos y baches en las calles. Allí vivía Ibrahim Ferrer, de casi 70 años, limpiabotas, vendedor de revistas y músico que ganó su reputación en la década de los 40 y 50, pero que entonces ya estaba retirado. Una tarde de marzo de 1996, Ferrer estaba limpiando sus zapatos, cuando llamó a su puerta Juan de Marcos González, para llevarlo consigo al estudio de sonido. Ferrer, sucio y lleno de betún, fue con él.

Un encuentro providencial

En el habanero estudio Egrem, Ferrer se encuentra con viejos conocidos, lo más selecto de los veteranos de la música cubana: el cantante y clarinetista de 90 años Compay Segundo; la cantante Omara Portuondo, laureada en los Grammy; el más joven Eliades Ochoa, de 49 años; y el reconocido pianista  Rubén González, que toca el viejo éxito “Candela”, con el que Ferrer se hizo famoso y que empieza de nuevo a entonar aquella tarde.

Justo ese día, visita el estudio el guitarrista de blues Ry Cooder, que se muestra encantado. Cooder, que acaba de cumplir 49 años, es conocido desde hace tiempo y está considerado como uno de los mejores guitarristas de slide del mundo, una técnica en la que el instrumentista toca una nota y luego desliza el dedo hacia otro traste arriba o abajo del diapasón. Cooder había tocado con los más grandes: Rolling Stones, Van Morrison, Bob Dylan… Él, que venía del blues, también se interesaba por el jazz y las músicas del mundo.

Cooder y el jefe del sello musical británico “World Circuit”, Nick Gold, estaban interesados desde hace tiempo por un proyecto del músico y líder de la banda Juan de Marcos González, que reunía a viejas leyendas musicales cubanas bajo el nombre de Afro-Cuban All Stars, para revivir un estilo largo tiempo olvidado: el “son cubano”.

Antes de la Revolución en la isla, había una vibrante escena musical que el régimen de Fidel Castro calificaba de “burguesa, fascista e instrumentalizada por los gánsteres estadounidenses”. Los clubs fueron cerrados, la floreciente escena musical murió y el “son cubano” pasó a ser considerado como “música de viejos”.

Nace el Buena Vista Social Club

Estos “viejos” músicos, algunos de los cuales cayeron en desgracia bajo el régimen de Castro, estaban sentados aquella tarde de marzo de 1996 en el estudio, cuando tuvo lugar el mágico momento en que Ibrahim Ferrer cantó su viejo éxito “Candela”.

Cooder le pidió grabar la canción con él. Y no solo eso. Quisoe producir un disco con todas esas viejas leyendas, un proyecto que habría de llamarse “Buena Vista Social Club”, por el nombre de uno de los viejos clubs clausurados en su día por Fidel Castro.

Edición especial

El 26 de marzo de 1996, comenzaron las sesiones de grabación. Dos años después, el cineasta Win Wenders, amigo de Ry Cooder, grabó una película documental sobre el grupo, con fragmentos de conciertos, sesiones de grabación, entrevistas con los músicos y numerosas escenas de La Habana. El film desató una fiebre por Cuba y el álbum del grupo fue galardonado en los Grammy, vendiendo ocho millones de ejemplares en todo el mundo.

En 2021 se cumplen 25 años de la publicación del disco y algunos de los músicos que lo hicieron posible ya están muertos. Compay Segundo murió en 2003, a los 95 años; Ibrahim Ferrer murió en 2005, a los 78; Rubén González murió en 2003, con 84. Todos ellos disfrutaron de una carrera tardía e Ibrahim Ferrer recibió, en el 2000, un Grammy latino al “mejor artista nuevo” (con 73 años). Este 17 de septiembre vio la luz una edición especial del legendario álbum, que incluye 12 canciones inéditas de las sesiones de grabación de 1996 y algunas fotos desconocidas.

Ponle play a la lista y escucha este chan chan cubano.

Con información de DW

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MÚSICA

El Festival que honró a los bluesmen históricos

Fue seguramente el evento más caótico de 1969. Pero también ofreció un cartel único e irrepetible.

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Memphis ‘69: the 1969 Memphis Country Blues Festival no tiene intervenciones posteriores: es simplemente el material filmado por el disquero Gene Rosenthal, que se quedó sin dinero para montarlo y exhibirlo. Rescatado por el benemérito sello Fat Possum, está disponible en DVD y, al menos por ahora, accesible gratuitamente en YouTube. Fue la cuarta y final edición de un evento que buscaba honrar a los bluesmen históricos, que según el relato dominante, pusieron los cimientos para el rock y no se beneficiaron de ello.

El festival del Blues Rural, que ni siquiera tenía nombre fijo, era una iniciativa de beatniks locales, escasamente populares entre el establishment de Memphis. En 1969, eso cambió: la ciudad debía borrar la infamia del asesinato de Martin Luther King y quería, además, celebrar los 150 años de su fundación, así que se buscaron entusiastas para ayudar a cambiar la imagen de Memphis.

Teniendo en cuenta que Memphis acumula méritos suficientes para ser considerada la cuna del rock and roll, los organizadores decidieron invitar a todo tipo de figuras, con una oferta principesca: pagaban los gastos y unas dietas de 50 dólares por día y persona. Prácticamente nadie picó el anzuelo. Hay que advertir que Memphis en junio es una caldera, incluso en Overton Park, el pulmón de la ciudad; en la película vemos a venerables artistas actuando al lado de señoritas que les protegen con un parasol.

Así que el cartel final fueron los bluesmen que justificaban el evento, algunos grupos de rock (Insect Trust, Moloch, Johnny Winter) más amigos que se apuntaron y desconocidos se colaron. Lo que muestra Memphis 69 es una iniciativa bohemia que se contagia del ascendente espíritu hippy. Muchos de los presentes no asimilaron que era hora de rascarse el bolsillo: en la película, se oye el anuncio airado de una organizadora, mencionando que 800 personas han pagado su entrada, pero hay 3.000 en los alrededores, que han decidido disfrutar de la música a su modo, sin apoquinar.

No estamos en el Monterey Pop Festival de 1967, lleno de estrellas y beautiful people. Es la crónica de unos artistas resistentes, como los que abren la película: los Bar-Kays, reconstituidos tras el accidente de aviación que se llevó a Otis Redding, acompañando a un showman veterano, Rufus Thomas (que luego ejercerá de maestro de ceremonias). Sale a continuación Bukka White, rebosando energía. No puede imaginar que un grupo británico, Led Zeppelin, reciclará sus ideas en un par de canciones millonarias; aquí golpea y acuchilla con la slide su guitarra metálica National. Como su muy famoso primo, B. B. King, sabe cómo atraer la atención del respetable público.

Urge hacer una distinción entre los que tocan blues y los que lo han vivido. Conviene ver a Nathan Beauregard, que aseguraba tener entonces 106 años (exageraba, claro), un ciego que renace cuando se conecta su guitarra eléctrica. Furry Lewis seguramente había bebido más de lo aconsejable aunque está tan feliz de tener un público que no quiere abandonar el escenario. Después, un virtuoso blanco como el gran John Fahey parece empeñado en ganarse el título de aguafiestas.

Sin conocer a los personajes, Memphis ‘69: the 1969 Memphis Country Blues Festival puede resultar un plato fuerte. Por momentos, hay fallos de audio que corresponden, según la leyenda, a que el sonidista fue spiked, es decir, tomó un ácido sin saberlo. Cosas que pasaban en los años sesenta.

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MÚSICA

Beethoven dejó inconclusa su sinfonía y la Inteligencia Artificial la termina, así suena…

En la actualidad la Inteligencia Artificial se usa para optimizar lo que consumimos, pero con la música de Beethoven no hay nada que mejorar, más que rescatar. Y la maravillosa tecnología ha hecho algo sorprendente, ha podido analizar las notas del gran compositor alemán, e incluso pensar como él para dar el siguiente paso y concluir unas de sus obras.

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Foto: Shutterstock

Beethoven nunca llegó a terminar la que debía convertirse en su décima sinfonía. La muerte le sobrevino cuando empezaba tan solo a componerla. Un amigo íntimo del músico, Karl Holz, dejó constancia de ello. El genio de Bonn llegó a mostrarle algunos compases interpretados por él mismo sentado en el piano de su casa.

De esta manera, la Décima Sinfonía, llamada la Inacabada de Beethoven, nunca pudo estrenarse. Hasta ahora. A partir de unos compases y manuscritos incompletos, la partitura ha llegado a su fin gracias a un trabajo conjunto entre la inteligencia artificial y musicólogos.

El estreno de la Décima debía haber sido el año pasado uno de los platos fuertes de las celebraciones del “Año Beethoven”, que conmemoraba el 250 aniversario del nacimiento del genio. El trabajo compositivo se ha alargado más de lo previsto debido a las limitaciones que impuso la pandemia, pero ya ha quedado listo para el estreno de la obra.

Afortunados al poder escuchar la culminación de este proyecto

Al frente del equipo responsable del proyecto (impulsado por la compañía telefónica Telekom, cuya sede está en Bonn, ciudad natal de Beethoven), está el director del Karajan Institut de Salzburgo, Matthias Röder, quien definió su trabajo como un ejercicio de “reconstrucción mental y psicológica”, además de musical. “Hay que imaginarse el momento en que se encontraba Beethoven al plasmar esas ideas en un papel, al tomar sus apuntes”, explicó Röder ante el estreno a cargo de la Orquesta Sinfónica de Beethoven de Bonn, bajo la dirección de Dirk Kafthan.

La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Beethoven de Bonn, bajo la dirección de Dirk Kafthan.

La otra parte del trabajo consistió en aplicar técnicas de aprendizaje musical al ordenador, para generar en éste modelos de creación musical similares al talento del genio.

“La inteligencia artificial nos ofrece entre 20 y 100 versiones distintas de un mismo compás. Es fascinante, pero al mismo muy arriesgado, puesto que muchas de las variaciones son plausibles”, según el musicólogo Robert Levin, de la Universidad de Harvard.

Escucha esta maravilla:

Con información de La Vanguardia

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