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OPINIÓN

Es bueno reconocer que a veces, nos está llevando la chingada

La llegada de las redes sociales nos acompañó con grandes apariencias: hay personas que sacan fotos de viajes, parejas, comida, gustos, ropa, bolsos, zapatos, marcas, autos y siempre sonríen, siempre están felices.

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Foto: iStock

Hay políticos o aspirantes a ello que todos los días suben frases positivas, alegres, ideas de que el mundo conspira a favor de ti cuando lo deseas, debes alcanzar tus sueños, pero volteas a tu entorno y te das cuenta que no siempre estás sonriendo, debes pagar las tarjetas de crédito, tiene años que no sales de vacaciones, terminaste con tu pareja y en la fiesta tus amigos te dejan con el ticket de la cuenta.

No eres fitness, quieres beber cerveza y comer pizza como lo hacen en la televisión, pero ellos no engordan, tú sí. Resulta que esta visión de la vida te lleva a un punto en el que no puedes enojarte, estar triste, llorar, gritar, pensar mal algo, tener envidias, tener deseos, no puedes porque si lo haces estás perdido.

¡Oh sorpresa!, la vida es todo aquello que pasa mientras tú te empeñas en hacer otros planes, dijo alguna vez John Lennon.

¿Te has sentido obligado a contestar que estás bien por el solo hecho de ver a la otra persona mejor que tú? Con mejor semblante, más ejercitada, con más pertenencias… ¿Crees que es feliz? No todo lo que brilla es oro. Y en las redes sociales todo brilla, todos están bien, todos pueden.

Las redes sociales nos obligan a comparar nuestra vida con las vidas perfectas que vemos por internet. Pero esta postura de fingir bienestar es realmente agotadora. Si hubiera más honestidad en cuanto a las vulnerabilidades, nos sentiríamos más libres a la hora de experimentar todo tipo de emociones.

Somos humanos y debemos permitirnos sentir todas las emociones. Está bien no estar bien. No podemos ser positivos todo el tiempo.

La Positividad Tóxica o el positivismo extremo consiste en imponernos una actitud falsamente positiva, sobregeneralizando un estado feliz y optimista sea cual sea la situación, silenciando nuestras emociones “negativas”.

El psicólogo sanitario Antonio Rodellar, especialista en trastornos de ansiedad e hipnosis clínica, prefiere hablar de emociones desreguladas. “No podemos ignorar la tristeza, la frustración, la rabia, la ansiedad o la envidia, son emociones que nos dan información sobre qué sucede en nuestro entorno y en nuestro cuerpo”

“Negar constantemente todo lo negativo que sentimos en situaciones difíciles no nos permite crear resiliencia (la capacidad de adaptarnos a situaciones adversas). Nos aísla de nosotros mismos, de nuestras auténticas emociones. Nos escondemos detrás de la positividad para mantener a otras personas lejos de una imagen que nos muestra imperfectos”

7 signos para detectar la positividad tóxica

Ocultas o enmascaras tus verdaderos sentimientos.

Tratas de “seguir adelante” ignorando o descartando tus emociones.

Te sientes culpable por sentir lo que sientes.

Minimizas las experiencias de otras personas con citas o declaraciones que te hacen sentir bien.

Tratar de darle otra perspectiva (por ejemplo, “es lo que nos tocó” en lugar de validar tu experiencia emocional.

Avergüenzas o castigas a otros por expresar frustración o cualquier otra cosa que no sea positividad.

Ignoras las cosas que te molestan con un “es lo que hay”.

¿Cómo nos afecta?

Bloquear o ignorar las emociones “negativas” puede tener consecuencias en la salud. Todas las emociones que reprimimos se somatizan, se expresan a través del cuerpo, muchas veces en forma de enfermedad. Cuando negamos una emoción, ésta encontrará una manera alternativa de expresarse.

Una segunda consecuencia es que cuando nos enfocarnos sólo en las emociones positivas, obtenemos una versión más ingenua o infantil de situaciones que nos pueden ocurrir en la vida, de tal manera que nos volvemos más vulnerables ante momentos difíciles.

Foto: Cortesía

Validar en lugar de ignorar

Lo idóneo es aceptar todas las emociones, en lugar de suprimir aquellas que nos hacen sentir mal. La presión para sentirnos siempre bien puede ser fuerte, pero bloquear la tristeza no ayuda. No se trata de no ser positivos, sino de validar cómo nos sentimos en cada momento incluso no cuando estamos bien.

Lo aconsejable es ser más honestos, más auténticos, no tener miedo a expresar que nos sentimos tristes, deprimidos o con ansiedad. Es bueno darnos el tiempo para experimentar esas emociones y aprender de ellas para ser más resilientes.

Un sabio consejo

Cuando alguien te comparta sentimientos negativos, en lugar de apresurarte a hacer que esa persona se sienta mejor o piense de manera más positiva, intenta tomarte un segundo para reflexionar sobre su malestar o su miedo y haz todo lo posible por escuchar.

Con información de BBCNews

Fuentes: Samara Quintero (especialista en trauma e hipnoterapia, desarrollo personal) / Jamie Long (especialista en trastornos alimentarios, ansiedad, depresión y relaciones)

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OPINIÓN

“Locuras” en tiempos de pandemia

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Por Julieta Lomelí / @julietabalver

  1. La ficción del altruismo: La tristeza, la locura y el sufrimiento retorcidos por el espectáculo, se han vuelto situaciones que no consideramos con la seriedad que merecen. A veces las volvemos un fetiche o el entremés para el cotilleo con los amigos: burlarse de quien parece ser que “ha enloquecido”. En esta época conformada por pequeños universos, por individuos que se creen el universo entero, hombres y mujeres de este “capitalismo digital”, muchas veces son narcisos deplorables que se acercan con morbo al dolor ajeno para alimentarse de él, para jactarse de que no están peor que el prójimo, para reírse, para lucrar con ello, pero jamás para mostrar, al menos, migajas de empatía.

Vivimos en una sociedad que idolatra la depresión, que encuentra graciosa la locura, la hipomanía y la genialidad de cortarse una oreja, pero que se asusta cuando alguien muy próximo a ellos se desploma o se sale de sus cabales para volverse un maníaco. Fantaseamos con el vagabundo, con el raro, con el esquizofrénico, el del tourette, con el psicópata, con el hombre triste destajado por dentro. Nos gusta ver películas de depresivos, de suicidas, de psicóticos, de homeless; pero si tuviéramos a alguno así cerca, seguro no le aventaríamos ni una moneda. Ni le dejaríamos más allá de un post o mensaje cursi en su celular: “ánimo amigo, estoy contigo”, “te quiero, si me necesitas ya sabes que aquí está mi WhatsApp”.

Dialogamos con los dedos y con mensajes discontinuos, desde la comodidad de nuestro sillón y a la distancia, con ese amigo deprimido que ni una visita nuestra merece.

  1. Compasivos de facebook: Leemos mensajes en redes sociales que gritan sufrimiento, algunos, posibles emergencias que podrían terminar en suicidio; otros, son explícitamente el naufragio anunciado a un “público” siempre indiferente. Así pues, la “atención” a tormentas emocionales del prójimo se ha vuelto un mero espectáculo de altruismo simulado. El dolor ajeno también se ha convertido en el pretexto ideal para mostrar una falsa compasión y pasar como buenas personas ante los demás.

Los buenos augurios han quedado grabados en facebook, mientras que el “amigo triste” toma una pistola y decide sobre su vida o la del prójimo.

  1. Suicidios y pandemia: Es difícil, y más en tiempos de pandemia y en un país en el cual no se piensa demasiado en la salud mental, mantenernos en nuestros cabales. La crisis sanitaria derivada por la Covid19 ha sido la gran detonante de un montón de crisis más que no habían sido resueltas en el pasado, y que probablemente sólo se agravarán en el futuro. La pandemia fue el síntoma que develó la metástasis de un paciente crónico: el México sumido en la violencia, en la falta de valores manifiesta en un tejido social roto, exhibida en la falta de comunitarismo y empatía hacia los demás.

La estadística no miente y según cifras de la Dra. Corina L. Benjet del Instituto Nacional de Psiquiatría, en este año de pandemia, tan sólo en la Ciudad de México, hubo un 70 por ciento de exceso de mortalidad causada por suicidio, mientras que, en el resto del país, las crisis de ideación suicida y las llamadas de emergencia por dicho motivo nunca habían sido tan altas como en el último año.

  1. El Estado que enferma, la sociedad que juzga: El olor fétido a individualismo, a adicciones y violencia provocada por el tráfico ilegal -no sólo de drogas, sino de infinidad de objetos y personas- construye una sociedad que tiende hacia la autodestrucción, aunado a ello, merodea entre nosotros una insuficiencia presupuestal -y una falta de voluntad por parte del Estado- para atender y tomarse en serio la salud mental. Las consecuencias van más allá de la vigencia y continuidad de una comunidad egoísta. La tragedia no es sólo vivir en una sociedad contradictoria y de mayoritaria indiferencia colectiva, que por un lado se repite a sí misma la importancia de la religión y los valores compasivos del catolicismo, pero que al mismo tiempo no es capaz de socorrer a quien pide a gritos ayuda. Sino que es peor aún porque se agrava con la pérdida de vidas y la precariedad en la que muchos pacientes y posibles pacientes con trastornos mentales, depresiones agudas y otras neurodivergencias, sufren día con día al no ser cabalmente atendidos por el sector salud. Ni tampoco considerados por una sociedad que tiende a minimizar -con indiferencia o sugerencias como “echarle ganas”- cualquier sufrimiento y padecimiento que no sea completamente “físico”.

En México generalmente se enfrenta a la enfermedad y a la muerte con fe, no con prevención ni conciencia ciudadana; tampoco con mejoras o con un presupuesto mayor para las entidades de salud pública. En México se enfrentarán las secuelas psiquiátricas postCOVID con rezos, con autoridad moral, con un “échale ganas”, con una moralina que condena la fatiga crónica, que la confunde con flojera o que juzga a la depresión con ingratitud ante la vida. Pero ellos, nuestros pacientes post covid con trastornos psiquiátricos si no tendrán un seguro para solventar la psicosis, mucho menos tendrán un respaldo para solventar la crisis financiera personal que muchas veces es consecuencia de una disfuncionalidad cognitiva y emocional.

Entre tanto seguiremos enfrentando el sufrimiento y los retos de salud mental -como la depresión, el abuso de sustancias, los trastornos psiquiátricos derivados por el confinamiento, la violencia intrafamiliar, y el duelo por nuestros muertos cercanos- con cajas chinas, con conferencias cómicas y a la vez patéticas de prensa, y por supuesto, con una buena dosis de atole con el dedo.

  1. El histrionismo de la tristeza: Pero tampoco se necesita estar deprimido para anunciar a todos que se está deprimido (maníaco, suicida, compulsivo, mal pero invisible ante ojos cotidianos) para provocar compasión innecesaria, inútil, y ninguna solución. Se necesita terapia, ayuda profesional, quizá fármacos y sobre todo políticas públicas que prioricen la salud mental. También se necesita dejar de romantizar las psicopatologías, dejar de desear tener algo para parecer interesante, eso es terrible y confundir tristeza con depresión o alegría con manía, a veces es desperdiciar recursos públicos que podrían ayudar a un suicida.

No es necesario etiquetarse en ninguna “neurodivergencia”, no es necesario causar pena, es imprescindible educar a la población para aprender a distinguir y a trabajar con sus emociones, para evitar la medicalización de la vida, o por otro lado, la subestimación de un posible suicidio. Y por ahora, no estaría de más echarle un ojo público y divulgativo a las secuelas psiquiátricas que cada vez se agravan en quienes han padecido Covid.

Pero el panorama no es alentador, porque a veces no tenemos ni honestidad propia, ni una política pública clara para educarnos emocionalmente, para que los tratamientos tengan gratuidad (a veces son demasiado costosos), ni tampoco mucha empatía social con respecto a estos temas. Con empatía también se incluye el no asumir diagnósticos que no se tienen y el no automedicarse, el no intentar llamar la atención con algo tan delicado como la pérdida de la salud mental.

Acerca de la autora:

Julieta Lomelí Balver (1988)

  • Escribe en Laberinto (Milenio), en Filosofía&Co (Herder, España) y en Revista 360 (Puebla, México).
  • Mujer de trasmundo. No es apta para “esta orilla”, pero sí para construir en granito, una isla interior donde habitan monstruos marinos, amenazas metafísicas y todo un océano de excedente de sentido. Escribe ensayo y arrenda un piso en el costoso edificio de la filosofía.

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OPINIÓN

Los litigios en medios

Los programas de información de espectáculos han sufrido un cambio interesante en las últimas fechas.

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Por Gilberto Brenis @GilbertoBrenis

A veces cuando uno sintoniza Ventaneando o De Primera Mano pareciera que se trata de un programa de pleitos legales. Desde las demandas por incumplimientos de contrato hasta denuncias por abuso sexual, muchos famosos y famosas han acaparado las primeras notas más con sus problemas en juzgados que por la actuación o el canto.

Muchos de los periodistas de espectáculos ahora están tan empapados del argot legal que se han curtido de información y detalles de tal manera que ya nos pueden explicar cómo van los casos desde cada una de las trincheras.

Lo mismo hemos visto pelear en Zoom a Paulina Rubio y Colate por la custodia de su hijo que a Ninel Conde involucrada en los juicios y escape de su “esposo” Larry Ramos.

Foto: Cortesía.

De igual manera los hijos mexicanos de José José peleando con la hija de Estados Unidos por la herencia del cantante, que Aracely Arámbula defendiendo su nombre y presencia en la serie sobre la vida de Luis Miguel.

Por ahí también circula el tema de Danna Paola demandando a su ex agencia de representación como a los hermanos Cuevas (Aída y Carlos) ventilando sus diferencias.

En prisión, un actor acusado de presunto abuso sexual a su hija también acapara las noticias tanto o más que la influencer que es acusada por presunta posesión y exhibición de pornografía infantil.

Y no olvidemos los litigios por la herencia de Juan Gabriel o de Joan Sebastian, que siguen su curso; o el caso de la señorita Laura y Hacienda. El caso es que los asuntos legales ahora son parte importante del contenido de los programas de farándula. Al público sí le interesa saber de este tipo de situaciones, por más que se quiera decir que no. El saber que los famosos pueden ser tan de carne y hueso como uno, siempre llama la atención y da un poco de tranquilidad al alma.

Aunque lo neguemos, sabemos que el morbo nos lleva día a día a seguirle dando importancia a los eventos que quizá deberían litigarse con sigilo, pero que lo hacen ante las cámaras y micrófonos del mundo entero.

Acerca del autor:

Gilberto Brenis

  • Periodista y conductor de radio y televisión con más de 20 años de trayectoria. Especializado en el área de espectáculos, siendo uno de los periodistas más respetados en esta materia en la ciudad de Puebla. Actualmente se desempeña como conductor del noticiario Las Noticias de la Mañana, que se transmite de lunes a viernes de 6 a 9am por Televisa Puebla; conductor del programa Gilberto Brenis Live que se transmite de lunes a viernes de 3:30 a 4pm por sus canales de YouTube, Instagram, Facebook y Twitter; además es columnista de la Revista 360 Grados y de la página EnLíneaDeportiva.com

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OPINIÓN

UNA ENTREVISTA CON EDMUNDO VELÁZQUEZ, EL MEJOR REPORTERO POLICIACO EN PUEBLA

La inseguridad, el talón de Aquiles de Eduardo Rivera.

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Por Zeus Munive / @eljovenzeus

Fotos: EsImagen

En Revista 360º Instrucciones para vivir en Puebla entrevistamos a Edmundo Velázquez, quien dirige el portal www.paginanegra.mx y que es parte del diario digital Periódico Central. ¿El tema? Cómo enfrentará al hampa Eduardo Rivera Pérez, pero para llegar a ello, el periodista nos hace un análisis de cómo ha ido creciendo la inseguridad en Puebla, cómo es que había pactos con la mafia que ya no existen y cómo es que la alcaldesa saliente le deja la ciudad al próximo alcalde. No se la pierdan, pues es un análisis que da luces y visos de qué ocurre en nuestra patria chica.

Edmundo Velázquez Vargas es un devorador de libros, un consumidor de buenas series de televisión, fanático del cine, amante de la música, periodista con un gran olfato para detectar las preguntas claves de la información: los dóndes, los porqués, los cuándos y los quiénes. Eso lo ha llevado a ser, en este momento, el mejor reportero del área de seguridad que hay en Puebla. Se lee muy sencillo, pero la verdad no lo es, puesto que pone su pasión, su atención y hasta sus horarios de descanso para informar, sin olvidar los riesgos que representa.

Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UPAEP y posteriormente la maestría en Periodismo Político en la escuela de periodismo Carlos Septién García en la Ciudad de México. Desde el 2004 comenzó a reportear la fuente policiaca. Ha visto cómo las bandas criminales, desde el narcomenudista hasta algunos grandes capos, han pasado por Puebla. También ha sido testigo de cómo algunos gobiernos han pactado con el crimen o cómo los han dejado crecer.

Un buen reportero policiaco es aquel que no solo informa más sobre hechos que sobre dichos, es alguien que sabe armar los rompecabezas del área más oscura de la humanidad, es quien llega al lugar de los hechos y sin querer empieza a hilvanar historias, a unir los puntos para tratar de descubrir el origen y las razones de la verdadera personalidad humana.

Actualmente es el coordinador de Página Negra y reportero del portal www.periodicocentral.mx; ha hecho que la nota roja no solo sea de fotos de destripados y baleados con cabezas sensacionalistas, pues lo que ha puesto en la competencia es la historia de los personajes que protagonizan la parte más oscura del humano y eso ha hecho que se ponga especial interés en lo que ocurre en materia de seguridad, que, lamentablemente, es el problema que más azota a nuestro país.

Edmundo escribe una columna llamada “Cuenta hasta diez”, que inició como un blog al inicio de la primera década de este siglo y que ahora ya es consulta obligada para informarse sobre el hampa y algunos temas políticos.

Como todo buen reportero, también le tocó sortear falsas acusaciones en su contra, infamias, campañas negras de las cuales ha salido adelante, porque su pulcritud periodística es intachable e incuestionable, pues a pesar de conocer el lado oscuro del corazón poblano ha sabido mantenerse alejado de la corrupción y el tráfico de influencias.

Es por ello que en Revista 360º lo buscamos para charlar sobre cómo está la situación poblana en materia de seguridad, con el cambio de gobierno que se avecina en Puebla y la zona conurbada. Cómo es que Puebla dejó de ser una ciudad tranquila que no pasaba de cristalazos, robos de llantas y autopartes, a enfrentar la violencia que nunca habíamos conocido.

La charla se desarrolla en una de las mesas del restaurante Maizal, que se encuentra en el área de Los Sapos. Es un viernes de finales de julio y el tema obligado a preguntar es cómo recibe Eduardo Rivera Pérez a la delincuencia pequeña, que va desde el narcomenudista hasta los grandes cárteles o grupos de la delincuencia organizada.

“Lo primero que hay que decir es que no se le puede justificar a Eduardo Rivera Pérez que no pueda con el paquete, porque él ya pasó por la curva de aprendizaje que todos los alcaldes tienen durante su primer año de gobierno; lo vivió Enrique Doger, Claudia Rivera, Tony Gali, Luis Banck, Luis Paredes y hasta Blanca Alcalá. Se cometen faltas, tienen que enfrentar no solo las mafias de la calle, sino hasta de los propios cuerpos policiacos”.

Para Edmundo Velázquez, una manera de evaluar a los gobiernos en el combate a la inseguridad es cuántos secretarios se tienen durante la gestión. Lo más común es que sean dos cambios, porque más veces representa mucha inestabilidad, mientras más secretarios tengas y más cambios haya es más inoperante. Eduardo Rivera solo tuvo a dos secretarios de Seguridad, pero quien se quedó al frente fue Amadeo Lara, “quien fue pésimo”.

Edmundo ha visto cómo las bandas criminales, desde el narcomenudista hasta algunos grandes capos, han pasado por Puebla.

Revista 360º (R360): Y, además, Eduardo apostó a no moverlo de su puesto, a pesar de las presiones y los errores.

Edmundo Velázquez Vargas (EVV): Ese fue el tema, que es parecido a lo que pasó con Claudia Rivera, pero al final es muy distinto, porque en el asunto de Claudia Rivera coordinaron varios operativos; su secretaria de Seguridad, Lourdes Rosales, tenía fama de inexperta, aunque ella se supo acompañar de gente que ha sido muy operativa y que tuvo la capacidad y no le dio miedo cambiar las cosas. Antes solo había seis sectores policiacos, con Rosales se crearon 10.

El periodista explica que cuando solo había seis sectores y cada uno de ellos dependía de un comandante y él solo se daba abasto para operar.

Ahora, con los cambios que hizo Rivera Vivanco cada una de las zonas tiene su comandante y a la vez este tiene a tres subalternos que ayudan a la coordinar sus estructuras, generando respuestas más rápidas.

“El problema ahora es que Lalo Rivera quiera mantener esas condiciones. Tanto el próximo alcalde como su encargado de seguridad deben bajarle al ego y a los humos para que continúen lo que sí hizo bien Claudia Rivera. De hecho, si comparas las estadísticas entre delitos con Eduardo Rivera Pérez y con Claudia Rivera resulta que a Lalo le fue peor”.

Edmundo Velázquez aclara: “no estoy defendiendo a Claudia Rivera ni estoy diciendo que

sea la más chingona. Hay otros factores como la pandemia y a nivel nacional todos los delitos del fuero bajaron en el confinamiento. Los crímenes que sí se cometieron más fueron los familiares y crímenes sexuales. Como estábamos encerrados, pues era mucho más obvio que entre la pareja se agarraran a madrazos o hubiera alguna violencia contra los hijos, el tío que violara a los sobrinos, porque estábamos encerrados y a la par, pues también hasta los mismos rateros y todo lo demás bajó.

“No es que Claudia Rivera haya tenido truco, simplemente también las condiciones le funcionaron a favor en ese tiempo.”

R360: Cuando Claudia Rivera pierde su reelección, uno de los temas que más le atribuyen fue la inseguridad, pero más bien fue un tema de percepción, ¿es correcto?

EVV: Sí, fue un tema de percepción, pero hay que ver que los factores no le favorecieron. Se lo atribuyo a la falta de coordinación con el estado; como sabemos, está peleadísima con el gobernador Miguel Barbosa. Además, confrontó al subsecretario de Gobernación, Ardelio Vargas Fosado, quien es muy cercano al mandatario poblano. El tema es que Rivera no quiso que llegara Carla Morales Aguilar como delegada de Seguridad a la ciudad. Ella solo siguió una orden desde la Secretaría de Gobernación federal.

Entonces, relata el periodista, la falta de tacto de la alcaldesa para informar lo que le pidieron desde el edificio de Bucareli generó el sempiterno conflicto entre un gobernador con la alcaldesa de la capital del estado.

Hay que decir al respecto, que esa lucha de poder no es nueva, sucedió con Manuel Bartlett y Gabriel Hinojosa; lo mismo con Melquiades Morales y Mario Marín; más tarde Mario Marín contra Enrique Doger y Blanca Alcalá; el mismo morenovallismo que quería deshacerse en un inicio de Tony Gali, aunque fueran cómplices.

“No olvides que el propio Eduardo Rivera fue perseguido por Rafael Moreno Valle. El problema de Claudia Rivera es que extendió demasiado la liga. Entonces, la dejaron sola. Lo que pasó con ella es que no supo manejar la percepción social sobre la inseguridad y también la gente de los municipios conurbados piensa que pertenecen a Puebla. Tenemos 16 o 17 municipios en la zona metropolitana”.

Es verdad lo que apunta Edmundo, pues muchos de los habitantes de los municipios aledaños a la Angelópolis culpan a quien habita el Palacio de Charlie Hall. Si hay un robo en Cholula el culpable es el alcalde de Puebla, si hay una banda de narcomenudistas en Cuautlancingo es que lo permiten en la capital, porque la gente no conoce los límites y es como ocurre con la CDMX y el Estado de México; además, muchísima gente que vive en la zona metropolitana trabaja en Puebla.

Sobre eso, apunta el coordinador de Página Negra, es que no hubo coordinación entre los propios alcaldes de Morena en toda la zona metropolitana. Tuvimos una Karina Pérez Popócatl, quien por cierto fue pésima, señala el periodista; lo mismo pasó con Luis Alberto Arriaga, quien por pelearse con su antecesor José Juan Espinosa terminó por deshacer los esquemas que ya estaban hechos.

“Tuvimos a muchos alcaldes inexpertos que además no se apoyaron. La gente no sabe dónde terminan los límites. Hay una mala percepción de inseguridad y quien pagó los platos rotos fue Claudia Rivera.”

El pleito de los cárteles por Puebla

La Puebla de hace poco más de 10 años era tranquila, no existían bandas del crimen organizado, no faltaba el robo a transeúntes, algunos asaltos y sí había narcomenudistas, pero no al nivel que ha llegado. Fue durante el sexenio de Moreno Valle y seguido por el de Tony Gali que los asaltos a mano armada en el transporte público arreciaron, y no solo amenazaban con la pistola, sino disparaban directo a los pasajeros.

Si el robo de hidrocarburo era escaso y solo en algunas zonas, el negocio se volvió redondo y hasta policías escoltaban y cuidaban a los huachicoleros.

Se decía que Puebla era una ciudad santuario porque los grandes capos de la droga vivían aquí con sus familias, entonces era una zona franca, en donde no se deberían dirimir los conflictos entre las bandas del crimen organizado.

R360: ¿Fue Rafael Moreno Valle quien dejó crecer al hampa y por eso Claudia Rivera tuvo que enfrentar varias bandas del crimen organizado?

EVV: Yo no diría que fuera directamente un tema de Moreno Valle, pero sí de algunos de sus operadores. No me imagino al exgobernador Moreno Valle sentado con el Grillo, por ejemplo, pero sí sus operadores. Supimos que el Grillo, este José Cristian del mercado Morelos, fue de los principales operadores para quemar y robar urnas en el 2018; dicen, no me consta, pero que quien sí tenía el control era Eukid Castañón (ahora detenido en el penal de Tepexi de Rodríguez).

R360: Se ha dicho que quien tuvo contacto con el Grillo era Eukid y después con el senador Alejandro Armenta, aunque el político de Morena lo ha negado. 

EVV: Claro, aunque ahí está Fredy Erazo, operador electoral de Armenta, y además abogado que fue representante legal del Grillo; pero el punto es que sí hubo relación con el morenovallismo, pudo o no ser Eukid Castañón o quien fuera. Había un operador dentro del morenovallismo que les prometió todo y los dejó crecer inmensamente, lo que no sabían era la violencia que iban a alcanzar a los pequeños grupos y que el gobierno del estado los sigue persiguiendo.

R360: ¿Se están reproduciendo?

EVV: Pues sí porque son familias, eso es lo que pasa, las mejores empresas tú sabes que son las que dejas una herencia y sabes que alguien va a cuidar o a buscar lo mejor, entonces muchos de ellos son parientes, familiares, etcétera, por ejemplo, el Grillo dejó a la Patrona y hubo un pacto con otros personajes del norte, personajes que están relacionados con la mafia del Morelos, con la mafia del robo de carreteras, en Página Negra lo dimos a conocer.

“En el caso específico de los mercados de la capital de Puebla, lo que ocurrió fue que prácticamente se la repartieron entre algunas bandas.”

R360: Tú empezaste a reportear en 2003 o 2004.

Puebla era una ciudad santuario, o sea, finalmente vivieron aquí muchos narcos, pues estuvo el Chapo, estuvieron los Arellano Félix y muchos.

EVV: Y los Beltrán Leyva…

R360: Exacto, ¿en qué momento perdimos eso? Puebla ya no es la misma.

EVV: Cuando termina de gobernar Mario Marín y Felipe Calderón empezó a cambiar porque se acabó el llamado “Pacto 5 de Mayo”, en el que estaba el crimen organizado viviendo; mandaban a sus hijos a las universidades de Puebla y pues hay que recordar que ya había negocios de carne asada por todos lados como si esto fuera Tijuana. Muchísimos antros de música de banda y una fijación hasta en la Santa Muerte.

R360: Sí, incluso hasta tiendas de ropa, de autos, hubo un momento que la marca Ferrari se estableció aquí.

EVV: Exacto, Puebla se llenó de viviendas de lujo, edificios carísimos, restaurantes de la noche a la mañana. Obviamente, había mucho líquido, mucho dinero en efectivo circulando.

R360: Hay versiones de que Puebla es donde más factureras existen a nivel nacional.

EVV: Con Calderón se acaba el “Pacto 5 de Mayo”; Marín no tuvo otra más que permitir el acceso de Los Zetas. O mejor dicho, a lo último, llamado Sangre Nueva Zeta, entonces ellos se instalaron en la zona del Triángulo Rojo hacia Veracruz, todo lo que es Palmar de Bravo.

“Qué es lo que pasa, que sumado a esta violencia la industria cultural del narco, aunque suene a la tía espantada, pero la neta es que también tú volteas a ver Netflix y hay como ocho o 10 series del glamour de la vida del narco, entonces a eso súmale que el pueblo, la gente, tiene muy fácil el acceso a drogas muy baratas que son altamente adictivas”.

R360: ¿Los poblanos somos grandes consumidores?

EVV: Sí, sobre todo en los cinturones de miseria.

Aunque la droga se consume en todos lados. No es necesariamente un tema de clases sociales, pero en las zonas más rezagadas o pobres se consume mucho cristal que es baratísimo y se vuelve superadictivo. Hay gente que solo roba para conseguir 50 pesos para consumir droga. Mientras haya consumidores habrá mercado, y si a eso le sumas que antes un transportista o carnicero consigue más dinero robando y vendiendo huachicol, pues los cárteles de la droga comenzarán a administrar el negocio.

A la charla sale a relucir el líder huachicolero más buscado en estos tiempos, llamado el Toñín, Antonio Valente Martínez Fuentes. Desde los tiempos de Rafael Moreno Valle comenzó a hacerse famoso en la zona del Triángulo Rojo.

Edmundo Velázquez narra al respecto que la leyenda cuenta que “El Toñín” se hizo líder huachicolero porque necesitaba grandes cantidades de gasolina para trasladar sus legumbres, y ahí entendió cómo es que podría hacerse de huachicol sin gastar nada de dinero. Entonces, dice el periodista, Puebla deja de ser un santuario para los grandes narcos, llega Rafael Moreno Valle y sus operadores políticos que entienden muy bien el tema de la oferta y la demanda, y de los pactos a nivel federal como el 5 de Mayo pasamos a micropactos, y es ahí donde empieza a pegar todo. Aparece el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que se empieza a relacionar con la gente de Palmar de Bravo.

“Aunque algunos dicen que no son directamente de ellos, que solo utilizan su nombre, pero es curioso porque en esa región de la entidad puedes ver un montón de camionetas blancas como si fueran los de FRENA, solo que con el logotipo del CJNG.”

Y en la ciudad de Puebla, apunta el periodista, llega la trata de personas, el huachicol, robo de gas de hidrocarburos, robo de autopartes y transporte de carga, además del asalto a trenes.

En Puebla ya operan mafias que están en el Centro Histórico y prostituyen a menores de edad, y si a eso le sumas todo el pleito que hay entre ambulantes, algunas organizaciones protegen chicas de la 14, 16 y la 18 Poniente, otros venden drogas.

“Entonces, hay que ver una ballena, ¿quién es la ballena?, es el capo de capos de la mafia y de ahí bajan todos los parásitos que precisamente son ambulantes, padrotes, sexoservidoras, ladrones y dealers. A eso se va enfrentar Lalo Rivera más el robo al peatón, robo de celulares, robo a transporte público, robo a casa habitación, robo a negocio.”

R360: ¿A nivel nacional hay una buena estrategia de seguridad?

EVV: No, el problema de entrada es que tenemos una secretaria de Seguridad Pública Nacional que fue periodista, no tiene nada de malo, pero si a mí me ofrecen un cargo de Secretaría de Seguridad Pública yo me voy a morir de la risa y a decir ‘gracias, no’, porque yo sé qué tipo de peso funciona, antes tuvimos a Alfonso Durazo.

R360: Sí, que era más político.

EVV: Sí, que ese es el problema y eso es lo que también tiene que checar Lalo y que ya lo supo, ya se dio cuenta, ya le pasó. Más que meter a un civil debería analizar un perfil más operativo que conozca a los grupos delincuenciales y a las mafias que hay en los cuerpos policiacos. En el gobierno del estado, después de la pésima experiencia que hubo con Raciel López, ya colocaron a Rogelio López Maya, quien ya ha ido combatiendo la corrupción interna, pero porque él viene desde abajo y conoce los problemas de los policías.

Otra de las razones para que aumentara la delincuencia en Puebla, señala Edmundo Velázquez, es que desde que salió Rafael Moreno Valle no hubo autoridad, fueron muchos gobernadores en muy poco tiempo.

“‘A río revuelto, ganancia de pescadores’, exactamente eso ocurrió. Es hasta que llega Miguel Barbosa que empiezan a ordenar todo lo que se dejó, a combatir a los operadores electorales y a intentar regresar a una Puebla en paz.”

Ahora llega la pregunta que se le hace al titular de Página Negra: ¿Eduardo Rivera sí debería permitir que intervenga el gobierno del estado como quiso hacerlo con Claudia?

“Legalmente el gobierno del estado sí puede hacer uso e intervenir en la capital, porque finalmente es una cortesía que se le corre al presidente municipal. La capital es la sede de los tres poderes. Parece que habrá un acuerdo entre Miguel Barbosa y Eduardo Rivera.”

R360: ¿Crees que la seguridad será el talón de Aquiles de Eduardo Rivera?

EVV: Sí, porque tenemos el remanente de la pandemia, tuvimos una baja de empleos. Una crisis económica solo comparada con la de 1995. La gente tiene que comer y tienen que buscarle y tienen que encontrarle, o sea, es muy curioso porque ahora ya vemos abuelitas narcomenudistas, vemos familias enteras dedicadas al desmadre, vemos que el delito se ha normalizado, pero no es un asunto de maldad, es un asunto de necesidad, y tampoco quiero romantizar el crimen, porque tampoco se trata de eso. Además, en el encierro aumentó el consumo de drogas y se vuelve un círculo vicioso que tendrá que confrontar el nuevo alcalde.

Eduardo Rivera tendrá que mejorar la calidad de vida de los uniformados: “si hay dos oficios muy mal pagados en Puebla es el periodismo y el policía”.

No hay condiciones de vida digna para ambos. Lalo tiene que concentrarse en una buena relación con los municipios de la zona metropolitana, con sus homónimos tienen que encabezar una alianza para que pueda controlar la inseguridad.

“Mira, dicen que es muy difícil que caiga un rayo dos veces en el mismo lugar, pero sí ha pasado, entonces esperamos que no cometa los mismos errores cuando gobernó la ciudad, digo, la verdad es que le echo porras a Lalo y ni siquiera es por él, sino porque aquí vivo, aquí está mi pareja, mis hermanos, familia y mis amigos.”

Balada para un reportero

Por Zeus Munive

Hay dos tipos de personajes en el periodismo actual: los que salen a la calle, preguntan, consultan, analizan y sobre eso escriben, y a los que solamente les filtran documentos y ellos presumen que fue una larga investigación.

De los primeros, hay que decirlo, cada vez hay menos y uno de ellos se llama Edmundo Velázquez Vargas, quien llegó al periodismo poblano a la edad de 21 años. Inició en e-consulta y posteriormente en Diario Cambio, para después formar parte del equipo de www.periodicocentral.mx en el que fundó Página Negra, una edición especializada no solo en la nota roja, sino en el análisis de lo que ocurre materia de seguridad.

¿Qué tan difícil fue enfrentar a la fuente policiaca a los 21 años?

—¿Sabes?, con los compañeros de la fuente nunca tuve mala vibra, de hecho, lo digo ahora que en paz descanse el buen Ponchito (Alfonso) Ponce, pero fue de los primeros que conocí, al igual que Fernando Ruiz, quien posteriormente se fue al Tribunal Superior de Justicia. También a don Silvestre Salazar Aguilar, todos ellos fueron muy chidos conmigo. Fue complicado muy al inicio, porque es difícil entender la dinámica. Un día Alfonso Ponce de León (para muchos el mejor reportero de la fuente) me dijo:

“A ver, siéntate, pendejo, así es esto…”

Edmundo Velázquez cuenta que en esa misma lógica le pasó con Fernando Ruiz, posteriormente conoció a Odilón Larios, quien es muy escuchado en la radio local. Mundo Velázquez fue de las últimas camadas de periodistas que se formaron en un periódico impreso con la mística que eso implicaba.

“Yo aprendí a traducir los legajos que llegaban a la oficina de prensa de la entonces Procuraduría General de Justicia. Antes llegaban ahí todas las averiguaciones previas y de ahí comenzabas a armar las historias y descubrías qué tenía más fuerza o qué no. Ahora ya ha cambiado mucho por el tema de los datos personales. Antes, los legajos venían con el nombre, apellido, dirección y todo tipo de datos y con eso iniciabas la investigación. Ahora se usa mucho el Whatsapp, que es una herramienta, pero hay algunos reporteros que solo lo usan como fuente de información y eso está mal si solo lo utilizan.

“Lo difícil es que cuando vas trabajando, muchos policías se ofenden porque tienen sus propias mafias, a veces hay algunos uniformados que sí generan conflicto con los reporteros o amenazan a los compañeros.

¿Te acuerdas de que una vez llegaron correos a Diario Cambio con una supuesta amenaza de Los Zetas?”

¿Y se supo algo de eso?

—No, y yo sí he pensado que nos lo aventaron como de Secretaría de Gobernación (el titular era Javier López Zavala en ese momento, como dato) como para calmarnos, porque ya teníamos mucha información y habíamos publicado como cinco cosas consecutivas de la relación entre Los Zetas y el gobierno del estado, que encabezaba Mario Marín.

¿Te han amenazado?

—Realmente amenazas, pues hubo una que vino de la Patrona, la esposa del Grillo. No la reporté porque realmente fue como un dime y direte, así como de “ahí a ver si amanezco mañana”; no me preocupé, porque también pensé: “pues yo no tengo nada que temer”, o sea, yo no he hecho nada malo, he informado, he hecho mi trabajo sí, y pues ya con la bendición, y así salgo todos los días.

“La que sí me preocupó fue una vez que me iban a linchar en Zacaola.”

¿Fue cuando te amenazaron porque encontraron robo de hidrocarburos?

—Sí.

En este momento, Edmundo Velázquez se acomoda en su silla y platica cómo él y una reportera francesa fueron acorralados por unos pobladores que estaban robando gasolina. En el contexto hay que decir que fue cuando terminaba de gobernar Rafael Moreno Valle y ya se había creado el Triángulo Rojo.

“Yo también colaboro con algunos medios internacionales y hacemos fixing (intercambio de información), entonces les pongo toda la agenda de cómo están los temas y ellos me han pedido temas de trata, me han pedido temas de huachicol, narcomenudeo, casos en específico, ha sido con Univisión, con France 24, con Al Jazeera y con otros. “Ese día, los amigos de Francia querían grabar en video a como diera lugar una toma clandestina en llamas; porque, aparte, el modo de trabajar de los franceses es que quieren casi la imagen exacta de lo que estás tú relatando, entonces los metí a Huixcolotla, compramos huachicol, hasta en el video salgo por ahí yo comprando, hice mi cameo comprando huachicol, etcétera. Lo hicimos con cámara escondida y al segundo día me dijeron: ‘Es que no tenemos la imagen de la toma clandestina en llamas’.

“Estuvimos dando vueltas buscando la toma clandestina incendiada entre los pueblos que integran el Triángulo Rojo y, de pronto, vemos una humareda media negra la cual la vi muy chaparrita. Las tomas de hidrocarburos que hemos visto son columnas enormes y pensé que eso no era un incendio, pero nos animamos a ir a verla.

“Y nos acercamos a ver esa humareda: la buena noticia es que sí era huachicol; la mala es que era en un cuadro de estos de cuatro mil litros, que estaba enterrado en una casa, en la parte trasera y le pusieron como comidita para los becerros y encerraron sus becerros y así lo cubrían, estaba subterráneo.

“Algo pasó con el becerro que terminó en barbacoa, reventó y explotó en la casa. Entonces nos metimos al predio este y cuando volteamos ya tenemos como a 60 cabrones alrededor de nosotros. Para colmo nada más estábamos la reportera francesa y yo, porque sus compañeros, los cámaras, se habían quedado en una tiendita tomándose una Coca-Cola y nosotros fuimos los únicos pendejos que nos metimos hasta el centro.

“Entonces fue un desmadre, porque nos retuvieron como una hora, me quitaron la cartera, empezaron a ver que traía fotos de mi esposo, entonces dijeron: ‘¡Ah, con que eres puto!’.

“Ya estaban a dos de rociarnos gasolina. Los pobladores todos enojados nos decían que odiaban a los periodistas”

edmundo v.

“Mi amiga apretaba un vasito de café en la mano que habíamos comprado en un OXXO, cuando se me ocurre decirles ‘es que no soy periodista’, y me preguntan ‘¿entonces qué eres?’, ‘soy guía de turistas”.

“Mi amiga responde en francés y les digo a los huachicoleros que ella era francesa y otros amigos están por allá y vamos para Veracruz, pero eso está muy adentro, pues nos perdimos y vimos el incendio y dijimos ‘vamos a ver’.

“Habíamos grabado un pequeño video, nos hicieron borrar el video y ya después llegó una señora que creo que era la dueña de la casa y dijo: ‘ya, nosotros no somos asesinos, déjenlos ir’, pero fueron como 50 minutos que se me hicieron como medio día, salimos y la chica francesa se puso a llorar y empezó a mentar la madre en francés a su compañero, porque se habían quedado afuera y no se habían dado cuenta de que nosotros estábamos retenidos, y pues hasta ellos nos preguntaron que dónde estábamos, y nosotros, pálidos.”

¿Te apasiona ya el tema policiaco?

—Sí, claro.

¿Por eso Página Negra?

—Ah, sí, y por una necesidad de hacer periodismo de fondo. Aunque ya ahorita hay un chorro de páginas que me están copiando la receta, pero el problema era hacerlo un poco más serio y tratar de jalar otro tipo de colaboradores o hacer otro tipo como de chamba. Fue padre porque se acercaron personajes como Frida Guerrera, que ahora está publicando su columna con nosotros, se han acercado otro tipo de analistas que de repente me presentan sus estudios y hacemos como todo este tema. Con #DandoData, por ejemplo, que ya es otra sección de Periódico Central, tratamos de meter también temas de seguridad para precisamente para cuadrar esto, o sea, porque a mí siempre me ha apasionado la nota roja, pero sí tiene que haber un momento en el que evolucione a periodismo de seguridad pública, derechos humanos y justicia, porque si no te vas a quedar en el Alarma: le robó, le mató, le violó con una pistola, y no va a evolucionar, entonces solamente lo va a leer la gente solamente por morbo y qué chingón, ¿no?

¿Tú alguna vez pensaste que ibas a ser reportero, fue tu meta?

—No, yo quería ser diseñador gráfico, pero como soy daltónico y no sé qué color es cuál. Empecé a hacer mi servicio social en e-Consulta, en Contracorriente en su área de análisis y después en e-Consulta, y originalmente es que también tuvo mucho que ver que yo fui de esta generación que creció con Ciudad Desnuda, Duro y Directo y esas mamadas.

¿Qué tan parecidos son la política y la seguridad pública?

—Me ha tocado conocer criminales más decentes que políticos, te lo puedo asegurar, al menos tienen mayor palabra, así te lo dejo.

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