Connect with us

TECNOLOGÍA

El metaverso que sueña Mark Zuckerberg

La evolución del Internet es imparable, lo que veíamos en películas de Steven Spielberg y en Los Supersónicos se está volviendo una realidad. Está aquí la realidad paralela, llegó el Metaverso. ¿De qué estamos hablando? Sigue leyendo.

Published

on

No sabemos si esta noticia es buena o mala, puesto que la realidad virtual cada vez está más cercana y si bien para ventas, comunicación con seres queridos que hemos dejado de ver, para investigaciones, pero el contacto social se puede venir abajo y nuestra vida solo sea un espacio para comer, dormir, y hacer ejercicio. Hay que ver dos películas clave: Ready Player One y Wall-E. Nuestra vida puede avanzar en tecnología, pero encerrarnos en pequeñas cuevas. Puede ser un gran avance, pero puede ser peligroso.

El metaverso es una red de entornos virtuales en los que muchas personas podrán interactuar entre sí y con objetos digitales mientras operan representaciones virtuales, o avatares, de sí mismos. Empresas de tecnología como Facebook tienen como objetivo convertirlo en el escenario de muchas actividades en línea, incluido el trabajo, el juego, el estudio y las compras.

La red social más famosa del mundo ya dio su primer paso, hace unos días la firma de Mark Zuckerberg informó el lanzamiento de Horizon Workrooms en su versión beta. Se trata de una aplicación con la que los usuarios podrán reunirse y trabajar con otras personas de forma remota; cada uno tendrá un avatar (personaje animado) y se encontrarán, virtualmente, en una oficina.

Workrooms es un espacio de reunión virtual en el que tú y tus compañeros podrán trabajar mejor, estando juntos desde cualquier lugar. Cada uno puede unirse a una reunión en RV (realidad virtual) como un avatar.

Mark Zuckerberg pone bajo los focos, el desarrollo de un universo virtual completo en el que se desarrollen los servicios y una economía multimillonaria. “Creo que se trata de un entorno persistente y sincrónico en el que podemos estar juntos, que creo que probablemente se parecerá a una especie de híbrido entre las plataformas sociales que vemos hoy en día, pero en un entorno en el que te verás inmerso”, comentó Zuckerberg.

Todo aquel que sea asiduo a los videojuegos, que haya usado el extinto juego Second Life o que haya visto la película Ready Player One, rodada en 2018 por Steven Spielberg estará familiarizado con la idea. El videojuego infantil Roblox, (cuyo creador comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York en marzo pasado), Animal Crossing: New Horizons o el archifamoso Fortnite de Epic Games presentan cada vez más elementos propios de un metaverso. El CEO de Epic Games, Tim Sweeney, lleva de hecho muchos meses proclamando su deseo de contribuir a la creación de un universo virtual.

La idea de persistencia constituye uno de los pilares en los que se basará este nuevo universo paralelo, y es una de las cosas que lo diferencian de un simple videojuego: al igual que la vida real, este universo virtual no se acaba o reinicia. Siempre estará ahí, de modo que si construyes o adquieres una casa en el este entorno virtual estará ahí cuando vuelvas a engancharte.

El metaverso, en segundo lugar, ha de presentar una escala masiva. Esta nueva realidad ha de soportar que millones de personas sean capaces de estar presentes (e interactuar entre ellos) en un, por ejemplo, concierto de Foo Fighters celebrado en ese mismo metaverso (ojo, no se trata de verlo en línea (streaming) desde tu ordenador de casa, sino de estar en el recinto virtual y que, llegado el caso, una persona, incluso, pueda impedirte ver a Dave Grohl.

Evidentemente, aún no existe la tecnología para lograr esta proeza. En 2019, Fortnite celebró un concierto de diez minutos del DJ estadounidense Marshmello al que, según publicitó la empresa, acudieron 10 millones de personas. En realidad, no fue así: hubo más de 100.000 instancias (una instancia es una copia de una versión ejecutable de un programa) del concierto. Todas estaban ligeramente desincronizadas y con un límite de 100 jugadores por instancia.

En tercer aspecto es clave: accesibilidad e interoperabilidad. Es decir, deberá poderse acceder a él desde cualquier dispositivo o sistema operativo. Esta es una de las razones del éxito de Fortnite, por ejemplo. La interoperabilidad es aún más delicada: lo ideal será que, dentro del metaverso, los usuarios puedan pasar sin problemas de una experiencia a otra (por ejemplo de Roblox a Facebook o a una determinada plaza), y con la misma identidad digital, la misma cartera digital y con los mismos activos digitales, y que estos sean usables e intercambiables en todas partes.

Una economía virtual

El pilar más ambicioso de este futuro metaverso pasa por la creación de una verdadera economía virtual con, idealmente, un impacto social. En este universo virtual, los usuarios podrán adquirir activos virtuales. Aquí es donde cobran todo el sentido los NFT (siglas en inglés de token no fungible), que ya son moneda común en la actualidad. En juegos como Fortnite se gastan fuertes sumas de dinero en adquirir activos digitales que permiten disfrutar de más capacidades. Esos activos se pueden revender en forma de NFT. De hecho, existe una subindustria en la que personas (normalmente en países con menor desarrollo) se dedican a minar este tipo de tokens para personas con mayor poder adquisitivo que no quieren gastar su tiempo generando esa riqueza.

El metaverso transformará casi todos los sectores, al igual que PayPal y Skype trastornaron las tarjetas de crédito y las compañías telefónicas en los años 90. También ayudará a transformar categorías que, hasta ahora, se han resistido a la disrupción, como la educación y la sanidad. El concepto ha aparecido ya en documentos del propio Gobierno español, que en la Estrategia Nacional España 2050 cita que el “crecimiento del Metaverso” podría dar lugar a la creación de nuevos tipos de empleos, como “jardinero de Minecraft”.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

TECNOLOGÍA

Alguien más llenará tu bandeja de entrada: tu refri

Published

on

Ya no es suficiente con mantenernos conectados todo el tiempo, recibir información constante del mundo, ahora también nos debe preocupar cómo está nuestro refrigerador mientras no estamos en casa.

Gracias al internet de las cosas nuestros electrodomésticos ofrecen cada vez más prestaciones curiosas. Por ejemplo, Dan Hon se compró un frigorífico de LG el año pasado, y ahora se ha encontrado con una sorpresa: le está enviando mensajes de correo electrónico avisándole de que lo abre demasiadas veces al día.

Aunque ciertamente puede haber opciones útiles y otras peligrosas en los nuevos súper electrodomésticos, ¿no nos estamos pasando un poco?

Este usuario no recordaba haber dado permiso al frigorífico para que le enviara correos electrónicos. Pero de repente, no sólo le avisaba de las veces que lo había abierto durante el día. También enviaba datos sobre el consumo de agua del dispensador que había hecho, o informes de rendimiento que mostraban una confirmación indicando que todo iba bien y que no se habían detectado problemas que “pudieran impactar la capacidad de tu frigorífico para mantener tu comida refrigerada y fresca”.

Hola, soy tu refrigerador

Ya lo apuntaba cuando se lo instalaron y lo conectó a internet. Hon quería indagar cuál era el impacto de la Internet de las Cosas, y se dio cuenta rápidamente de cómo esa sobreconexión de todo tipo de dispositivos acababa sumando notificaciones que quizás no eran especialmente útiles.

Esos informes abren el debate sobre si este tipo de mensajes son o no realmente útiles. Para este usuario no lo son: no aportan demasiado, interrumpen y le parecían más spam que otra cosa. Así que si piensas invertir en el internet de las cosas, también ve ampliando tu espacio en la nube.  

Con información de Xataka

Continue Reading

TECNOLOGÍA

¿Confías en los códigos QR?

Cuando acercamos el lector óptico de nuestros móviles a un código QR o cuando alguien escanea el nuestro, estamos compartiendo nuestros datos. Así sacrificamos nuestra privacidad en aras de mantenernos a salvo del contagio.

Published

on

Los escaneamos con el móvil para acceder al menú del restaurante o dejamos que lo escaneen para entrar en una sala de conciertos. El 55 por ciento de los estadounidenses los usan en estos momentos, porque reducen el riesgo de contagio. Los códigos QR llamados así porque sus siglas en inglés (Quick Response Code o Código de Respuesta Rápida), se han consolidado como un puente entre el viejo y el nuevo mundo, entre el físico y el virtual. Pero a menudo las soluciones de hoy se convierten en nuevos problemas.

Si permitimos que todas nuestras transacciones y experiencias se produzcan a través de dispositivos automatizados, precipitamos la disminución de la interacción física, de la conversación y de la negociación. Contribuimos así a que sean cada vez mayores el aislamiento humano y la brecha digital. Como tantos otros hábitos tecnológicos de los últimos años, los códigos QR han sido normalizados sin debate, reflexión o formación previos. Antes de descargarnos una nueva aplicación, antes de ingresar en una nueva red social, deberíamos informarnos a fondo sobre ellas y pensar en sus consecuencias.

Porque somos víctimas del solucionismo tecnológico que ha denunciado, entre otros, el ensayista bielorruso Evgeny Morozov. Esa nueva ideología global —surgida de Silicon Valley— que propugna que todos los problemas de la humanidad pueden solucionarse con algún tipo de sistema o artefacto tecnológico que por lo general prescinde de las superficies físicas, desde la piel hasta el papel.

El rapero Travis Scott sorprendió a sus fans en julio con doscientos cincuenta drones que dibujaron, en el cielo del escenario en que estaba actuando, un código QR que conducía a un link de Spotify.

La conexión sin cables, a través del wi-fi o de bluetooth, ya formaba parte de nuestra vida cotidiana antes de la pandemia. Siguiendo esa lógica wireless y contactless —inalámbrica y sin contacto—, la tercera década del siglo va a asistir a la implementación del internet de las cosas, que supondrá la conexión entre objetos, electrodomésticos y dispositivos a través de sensores y diversos tipos de códigos (como el de barras o el propio QR). Se va a ir tejiendo una maraña de relaciones tecnológicas a distancia que va a alejarnos todavía más a los unos de los otros.

A menudo, cuando acercamos el lector óptico de nuestros móviles a un código QR o cuando alguien escanea el nuestro, estamos compartiendo nuestros datos. Así sacrificamos nuestra privacidad en aras de mantenernos a salvo del contagio. Como nos recuerda el ensayista y profesor Carlos A. Scolari, los interfaces no son transparentes y su diseño y su uso son prácticas políticas. Los lectores ópticos, como las aplicaciones, las redes sociales o los motores de búsqueda, nos acostumbran a leer e interpretar el mundo de un modo muy determinado. Un modo que favorece el poder de las grandes corporaciones tecnológicas y perjudica el tejido social.

Por primera vez en la historia las transacciones económicas cotidianas no tienen relación con objetos, sino que son meros datos. Todo se vuelve cada vez más intangible y abstracto. Estamos divididos entre la aceptación y el rechazo de las múltiples soluciones que nos ofrecen las aplicaciones de nuestro teléfono móvil. Ante el dilema, merece la pena recordar que lo nuevo no es necesariamente mejor que lo tradicional.

Hay que preguntarse, en cada caso, qué es lo que realmente nos conviene. Las soluciones pueden convertirse en nuevos problemas. ¿De qué vivirían, en un mundo sin monedas, quienes mantienen a sus familias con limosna? Si sigue creciendo la digitalización de todo, ¿cómo evitaremos la discriminación de las personas que no puedan adaptarse por motivos de edad?

Los códigos QR están viviendo su edad de oro durante la pandemia. Porque en estos tiempos de crisis necesitamos con urgencia puentes entre los dos mundos que ahora componen el mundo. Pero no seamos ingenuos, son los conectores y los signos de puntuación de la nueva sintaxis tecnológica. Una sintaxis que nos acostumbra cotidianamente a no usar billetes ni papel, a no tocar y a no tocarnos.

Por eso lo más inteligente tal vez sea evaluar, en cada ocasión en que nos pidan que usemos esa tecnología y las de su familia contactless, si debemos optar por la integración o por la resistencia. Por el sí o por el no.

Con información de New York Times/ Jorge Carrión (@jorgecarrion21) es escritor y director del máster en Creación Literaria de la UPF-BSM. Sus últimos libros publicados son Contra Amazon y Lo viral. Es el autor del pódcast Solaris, ensayos sonoros.

Continue Reading

TECNOLOGÍA

¿Qué te ofrece Facebook Dating para que conozcas al amor de tu día?

Disculpen, pero sin ofender, no creemos que uno pueda encontrar al amor de su vida en estas aplicaciones, pero sí es muy posible que pases un buen día con un “date”.

Published

on

En la actualidad es muy difícil entablar una relación con cualquier persona, además de una pandemia, muchas limitaciones sociales han aparecido.  Ya no es suficiente con que seas un buen ser humano, respetuoso o divertido, ahora parece que tienes que pertenecer a un grupo en específico, porque sino no encajarás.

La intolerancia, la falta de empatía y la falta de respeto a diferentes pensamientos, hacen que cada vez nos alejemos más como personas y nos perdamos la oportunidad de conocer a alguien diferente a nosotros, que podría aportarnos y enseñarnos. En vez de eso, preferimos limitar nuestro circulo y quedarnos con los que manejan la misma información.

Para facilitar nuestra selección de personas, han aparecido las aplicaciones de citas en internet, que nos muestran como un catálogo al mejor postor.  Eso sí, hay que tener cuidado porque existen muchos farsantes.

Tinder, Bumble, OKCupid o Grinder han forjado nuevos lazos que pueden ir desde una relación pasajera, hasta conocer “al amor de tu vida”, o en todo caso, “al amor de tu día”. En su afán por mantener el control del mundo, Facebook no se quiso quedar atrás y sacó Facebook Dating que se prepara para superar a otras apps de citas con nuevas opciones que no se encuentran hasta ahora en las otras redes.

Facebook Dating se enfoca en reunir a personas con gustos similares, por ejemplo, que asistan al mismo tipo de eventos o que tengan intereses en común. Además, funciona mediante la creación de un perfil exclusivo para esta función que no se mezcla con el que ya tienes para tu red social.

Sin embargo, Facebook Dating todavía no alcanza el éxito o el prestigio que tienen otras apps de citas como Tinder, por lo que la empresa recientemente anunció algunas novedades que buscan competir directamente con estas otras opciones:

Iniciar audios

Ahora, Facebook Dating ofrece la posibilidad de iniciar una conversación mediante audios, los cuales son una forma de comunicación muy común en plataformas como WhatsApp y que la gente acostumbra emplear bastante. Otras apps como Bumble ya contaban con esta opción y ahora también podemos verla aquí. Para poder mandar audios o hacer llamadas, es importante que los usuarios ya se hayan dado match previamente.

Match anywhere

Esta función permite que los usuarios de Facebook Dating puedan tener activada más de una ubicación al mismo tiempo. Así que cada persona podrá tener hasta tres ubicaciones funcionando de forma simultánea, permitiendo que cada persona conozca más y más gente de distintos espacios donde suele encontrarse. Si eres de las personas que viajan mucho, sin duda esta opción será de gran ayuda.

Lucky Pick

Con esta opción, los usuarios podrán hacer match con otras personas que pueden estar fuera de sus preferencias, las cuales fueron configuradas personalmente al instalar la aplicación. Así que si quieres conocer a alguien que no necesariamente cumpla con el típico perfil de las personas que suelen interesarte, ahora podrás.

Con información de GQ

Continue Reading

MAS NOTICIAS

Revista 360 Grados Copyright © 2021