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Platicamos con una morra que se dedica a vender postres cannábicos

Pensar en pleno 2020 que el uso del cannabis es una costumbre terrible o delictiva es realmente arcaico. Si bien es cierto que existen fumetas que pasan sus días enteros sin poder abrir los ojos del colocón que traen, también hay un lado en la industria cannábica bastante interesante, productivo.

A la planta del cannabis se le puede dar una cantidad importante de usos, es una materia prima versátil. Puede ser fumada, comerse e incluso se puede usar para preparar bebidas, esto en cuanto al uso recreativo.

Medicinalmente existen productos creados con marihuana como el CBD, un aceite con propiedades que pueden ayudar a reducir la ansiedad, la depresiones y otras condiciones.

La marihuana tiene también usos textiles, con el cáñamo se pueden hacer telas, hilos, ropa, papel. Otro uso importante para la planta son los cosméticos, jabones, cremas y hasta el shampoo.

Para conocer un poco más sobre el tema del cannabis comestible nos acercamos a una joven, de quien evidentemente y por razones obvias no revelaremos su identidad, que se dedica a la creación de comestibles con cannabis, en específico los ya famosos brownies espaciales.

Antes de continuar con este contenido queremos recomendar la música adecuada para disfrutar de este texto, por ellos les dejamos a “Koffe”.

Sigamos

El tabú de pensar que el consumidor de marihuana es un delincuente se está desvaneciendo, por fin estamos pasando de un acto delictivo a la creación de toda una nueva cultura.

Dirían los marihuanos de Genitallica “ya pasaron los años, ya cambió la consciencia, ahora ser marihuano ya es toda una ciencia”.

Con la explosión del consumo exponencial de la planta favorita de Bob Marley las presentaciones llegaron en todos los formatos. Nuestra entrevistada, a quien llamaremos “Dra. Dedoverde”, nos comenta que llegó al mundo de la cocina cannabica por gusto y algo de necesidad, “llegué aquí primero porque amo la weed, me enamoré del sabor de la planta. Sabe tremendo en la comida y sinceramente fue porque me quede sin dinero y lo ví como una opción para generar”.

“Me gustó mucho desde el primer momento y me di cuenta que se puede mezclar y comer con todo, no es como fumar, comer marihuana es mucho más intenso, es más duradero el efecto”.

La Dra. Dedoverde afirma que aún la gente tiene un conocimiento pequeño sobre el formato comestible de la plata, “la gente no entiende que esto no es dinero fácil. Luego se quejan de los precios pero no saben la labor que hay detrás, los gastos. Hay que comprar insumos, gas, procesar la marihuana, se hacen un montón de cosas para poder comerla. Si te comes la marihuana solita, sin proceso, no te va a poner”.  

Sobre la remuneración económica la entrevistada asegura que todo depende de la calidad, “al inicio usaba mota de mala calidad, por que es mas económica, pero necesitas usar muchísima marihuana y al final el comestible se sabe completamente a weed. Después usé la marihuana que yo fumo, uso menos material pero es más caro por la calidad, es preferible para que el comestible no se sepa completamente a la planta”.

“Un brownie, en precio promedio, puede llegar a costar de cincuenta a cien pesos, lo mismo que las galletas. Insisto, depende de la calidad de la marihuana usada”.

“De una onza de marihuana puedo hacer cerca de quince galletas y diez brownies. El costo oscila entre mil y mil 200 pesos”.

Al cuestionar sobre el panorama futuro sobre el negocio de vender comida con cannabis asegura que, “ya hay una distribución que se hace de manera clandestina”.

Para la Dra. Dedoverde el tema de la legalidad en este negocio se ve lejano, “no va a suceder, a nadie le conviene que se legalice y para montar un negocio así se debe legislar el uso y venta de la planta. En verdad a nadie le conviene, ni al gobierno, ni al narco, ellos mismos obstaculizan la legalización, ahí es donde entra uno”.

“Es ilegal, no hay otra manera de hacerlo”.

Sobre su proceso de venta comenta “en la semana hago una producción que se publica en las redes sociales o en cadenas de whatsapp. Antes vendía también hamburguesas pero lo que más se vende son los postres”.

Aunque sea un comestible, la producción, distribución y venta de dichos productos sigue siendo ilegal, por lo cual el obstáculo y riesgo es alto, “el obstáculo más cabrón, la delincuencia y el narco. Aunque sean comestibles si estos weyes nos marcan ahuevo nos van a pedir piso, o nos van a hacer algo por el simple hecho de tener marihuana”.

“Aquí en mi pueblo tengo que cocinar hasta en la noche porque el olor saca de onda a los vecinos. También la desinformación es un obstáculo, mucha gente me busca pidiendo comprar la mota normal, para fumar, pero yo no vendo más que comestibles”.

Por último la joven de 32 años recomienda tener cuidado al comer THC pues los ejectos son pesados, “hay mucha gente que no se atreve a fumar la marihuana y quiere probarla entonces comerla se hace su mejor opción, pero la gente no sabe que el efecto es mucho más intenso. Luego terminan bien palideados”.

El verde es vida amigos (risas).  Dra. Dedoverde

Menú propuesto:

Crema de champiñones, corte con pasta a la mantequilla, postre nieve con brownie.

 

 

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Escrito por Ricardo Loranca

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