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La leyenda de los Xinacates en san Pedro Yancuítlalpan, Puebla

Por Marco Antonio Martínez
Foto México Desconocido

Estimados lectores, los saludo en este inicio del mes de enero del nuevo año de 2019, hoy les quiero mostrar una narración de una comunidad de las laderas de los volcanes entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, San Pedro Yancuítlalpan que significa “nuevo suelo”, se localiza en el municipio de San Nicolás de los Ranchos, en una altura de 2400 metros sobre el nivel del mar.

Este sitio en particular se llama Teotón, es una pirámide, la palabra teotón es de raíz náhuatl que quiere decir “Dios Divino”, este lugar fue dedicado desde la antigüedad al buen temporal de lluvias y también a la salud, se encuentra en su parte alta una piedra del sacrificio del águila con el nombre de Cuauhléchac.

La historia inicia así: en aquél tiempo al pie de los majestuosos volcanes, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, los sembradíos del maíz en el valle no fructificaron a pesar de los esfuerzos de los habitantes en aquella época, al decir de los ancianos, sólo cabía un castigo de los dioses, pues se habían apartado de las buenas costumbres ancestrales que ellos siempre habían practicado, a falta de la causa del principal alimento de aquella época, los representantes de la población subieron al cerro del Teotón a hablar con los dioses, pidiéndoles su ayuda para que no abandonaran la tierra, la cual seguía siendo castigada por las inclemencias del tiempo, a través de sequías, heladas y vientos muy fuertes, los dioses al mirar que su pueblo ya estaba enviciado, una conciencia diferente mandó a la cima del Cerro Teotón un águila imperial, la cual entregó a los pobladores unos granos de maíz y les pidió que los sembraran, pero al crecer y brotar el maíz, los habitantes se quedaron confundidos, pues miraron que florecían algo, hasta entonces desconocido, un hongo negro.

Los dioses mandaron nuevamente al águila a hablar con los pobladores y les dijo: “fuerzas opuestas no querían que de nuevo floreciera el maíz, por lo tanto, les mando a recoger los hongos negros, junto a los hongos del maíz y la flor de la milpa, pues iban a tener una lucha con las fuerzas opuestas. Así lo hicieron y al regresar ante ellos, les pidió que molieran aquellos hongos negros. El águila les ordenó que se lo untaran en el cuerpo y que se colocaran las hojas de maíz en el rostro con una máscara para que no fueran reconocidos por las fuerzas opuestas, y la flor de maíz la colocaran alrededor de la cabeza, una vez que se habían preparado.

El águila sacó con su pico, entre su bello plumaje, un  pectoral hecho de maíz de todas las especies y se los colocó uno a uno, después les enseñó una danza que representó el ritual al buen temporal, todos participaron y se la aprendieron. Una vez que terminaron de danzar, el águila les entregó unos recipientes les dijo: “tomen la tierra del cerro Teotón en donde han danzado y la esparcen por todos los campos, luego tomen el maíz del pectoral y siémbrenlo”. Así lo hicieron y regresó nuevamente la abundancia a esta tierra.

El águila regresó y habló nuevamente a los pobladores: “la época del sacrificio humano ha terminado y con el Ritual al Buen Temporal, se inicia una nueva época de amistad y respeto con todos los hombres y los dioses, una nueva época ha nacido por lo que les pido realizar cada año al inicio de las primeras lluvias este Ritual al Buen Temporal en la cima del Cerro Teotón junto a la gran piedra”. A partir de entonces los dioses la cargaron de energía curativa, los pobladores pidieron a los dioses, después de dar las gracias, su apoyo y presencia para siempre. Los dioses aceptaron y como señal de agradecimiento de esta nueva época, con la señal del nacimiento de la tierra nueva, el águila imperial que había sido el portador, se transformó en piedra. Los dioses quitaron al hongo todo lo que tenía de malo y dijeron: “a partir de ahora será comestible, ya no tengan miedo, si entre sus maizales aparece algunos nuevamente, sólo será un recordatorio de nuestra alianza”.

Espero que les haya gustado esta leyenda a mis apreciables lectores, si gustan compartirme alguna historia amena de su comunidad o hacerme algún comentario ya saben que pongo a su disposición el siguiente número de WhatsApp que es el 22 25 61 95 41 o me pueden enviar un correo electrónico a la cuenta de marco_anthony@hotmail.com y estoy también a sus órdenes para quien guste un recorrido por sitios turísticos de su interés en el estado de Puebla, se despide de ustedes su humilde servidor.

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Escrito por Staff 360

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