Acéptenlo: todos ustedes han recurrido por lo menos una vez en su vida al sacrosanto cincoletras. Y como sabemos que aquí en nuestro bello país estos lugares son para todo menos para dormir, en 360º les dejamos a continuación una serie de razones para que no les remuerda la conciencia, al contrario, disfruten cada vez más de su visita a tan sexosos lugares que Dios nos dio.

 

  • Te olvidas de la rutina: el sólo hecho de sentirte envuelto en sábanas que no son las de casa es ya un revulsivo digno de aplausos. Verte en un lugar “neutral” hace que la imaginación haga de tus siguientes horas (o minutos, si nada más te puedes echar un rapidín) una experiencia muy gratificante.
  • Fuera rodeos: desde que sabes que vas a este lugar, es imperdonable salir con remilgos. Aquí vas a lo que vas, de modo que lo mejor es que te relajes y dejes que el erotismo fluya.
  • Alguien más limpia por ti: recuerda que no importa qué tanto explayes tus fluidos en el acto, la labor de la limpieza no corre por cuenta tuya. Una labor casi heroica, sin duda, la de la gente que trabaja en estos menesteres.
  • No te preocupes por el ruido: aquí no hay ningún problema si tú o tu pareja tienen complejo de Tarzán, al contrario, ayudas al del cuarto vecino a que se inspire. Esta es la gran ventaja respecto del “depa”, donde no hay que escandalizar al vecino.

 

El porno viene incluido en el paquete: recuerden que, si en una de esas sienten que se les están acabando las ideas, las televisiones de los cuartos, por alguna razón, casi siempre están sintonizadas en los canales porno. Así que, no se diga más, a disfrutar se ha dicho.