Uno podría creer que las peores tragedias sobre refugiados se dan en el Medio Oriente, hasta que se entera de los testimonios de estos niños. Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) recogió las historias de varios niños migrantes en Estados Unidos, quienes esperan su deportación bajo el yugo de un sistema penal que los considera poco menos que criminales. En 360º, les dejamos las razones para dejarse atrapar por este libro.

  • Se trata de uno de los ensayos narrativos mejor escritos de los últimos tiempos. Aprovechando sus circunstancias y las circunstancias, Luiselli se internó en lo profundo de los Estados Unidos para ir en busca de las historias reales de niños que vienen desde Centroamérica, en muchas ocasiones solos, enfrentando los peligros que conlleva la terrible odisea.
  • Ahora bien, ¿por qué sus circunstancias? Porque desde hace cuatro años, la autora trabaja como traductora en la corte de Nueva York donde se da seguimiento a los procesos migratorios de estos niños. Por otro lado, durante casi el mismo tiempo, Valeria ha estado abrumada por el tortuoso trámite de la Green card, el sacrosanto permiso de trabajo legal de los Estados Unidos.
  • Pasamos ahora a las circunstancias. Este libro se escribió al calor de la campaña presidencial del 2016 y puesto el punto final poco después de las elecciones. Así que el tiempo no pudo ser mejor para dar cuenta de estas historias; sin embargo, algo que nos muestra el libro es que toda esta problemática ya se venía cocinando con bastante seriedad desde la administración de Obama.
  • Hace pocos meses, Valeria Luiselli fue objeto de una fuerte polémica con cierto sector feminista muy radical por cierta declaración hecha en su columna del diario El País. Desde luego, no vamos a tomar partido en esa discusión, pero es indudable que ella es de los pocos escritores que están haciendo algo realmente crítico y analítico respecto del fenómeno Trump. Nos guste o no.

Los niños perdidos es, al final de cuentas, un testimonio y, como tal, no debemos perder de vista su valor como reflejo de una realidad evidente. Además, es importante mencionar que este libro fue encargado a Luiselli por un editor estadounidense, que consideró necesario que una voz latina se alzara por muchas otras que intentan sobrevivir en aquel país. De este lado de la frontera también deberíamos verlo con esa importancia. Simple sugerencia.