Con información de El País


Javier Duarte está a escasas horas de llegar a México. El polémico exgobernador de Veracruz, que se ha convertido en el emblema de la corrupción política mexicana, fue trasladado esta madrugada por las autoridades de Guatemala al aeropuerto internacional La Aurora para ser entregado al Gobierno de Enrique Peña Nieto. Duarte abordó hace pocos minutos una aeronave privada escoltado por funcionarios mexicanos y aterrizará en el país en las próximas horas, donde será recibido por elementos de la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) para ser trasladado a una prisión federal.

Duarte tendrá que enfrentar en México las acusaciones integradas en tres causas penales. La PGR, la Fiscalía general, lo acusa de lavado de dinero y delincuencia organizada. “No cometí tales delitos y es mi deseo acreditarlo así ante el Poder Judicial de la Federción de mi país”, dijo el exgobernador el pasado 4 de julio, cuando aceptó ser extraditado ante el ministerio público de Guatemala por segunda ocasión.

Duarte se allanó por primera vez el 27 de junio. En esa audiencia, el exgobernador expulsado por el PRI escuchó las acusaciones formuladas por la Fiscalía de Veracruz en las causas penales 56/2017 y 38/2017 relacionadas al fuero común. Estas están relacionadas con abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal, peculado, tráfico de influencias y coalición en agravio del servicio público. El exgobernador consideró estos señalamientos “irrisorios, vagos y sin fundamento”.

El Gobierno del presidente guatemalteco Jimmy Morales había pedido celeridad a sus contrapartes mexicanas en el proceso de extradición de Duarte. “Tenerlo aquí representa un riesgo”, dijo Francisco Rivas, ministro de Gobernación (Interior) del país centroamericano, el pasado 6 de julio. “Es un privado de libertad de alto riesgo. Hay grupos criminales en Guatemala que se pueden prestar a atentar en contra de su integridad y su vida”, declaró.

El Gobierno mexicano no quiso acelerar la extradición, que tenía luz verde de las autoridades guatemaltecas desde el 7 de julio, por miedo a vulnerar el debido proceso del acusado. Estos descuidos procesales pueden resultar en la liberación de los imputados. Las autoridades mexicanas, sin embargo, no pueden permitirse que Javier Duarte sea liberado por la violación de sus derechos. Por ello, el proceso de extradición fue realizado con toda cautela respetando el acuerdo bilateral entre México y Guatemala.

Duarte estuvo tres meses en una prisión dentro del cuartel militar de Matamoros. El político del PRI fue capturado el sábado 15 de abril en el hotel de lujo Rivera de Atitlán, en el municipio de Panajachel, en el centro del país centroamericano. El exgobernador se encontraba hospedado en el sitio junto a su esposa, Karime Macías Tubilla, que hoy se encuentra en libertad y sin ninguna orden de aprehensión en su contra. Elementos de la Fiscalía mexicana rastrearon al político más buscado de México siguiendo a los tres hijos de la pareja, que habían abordado un avión privado en el aeropuerto de Toluca (en el centro de México) con la intención de reunirse con su padre.