De parafilias y otras perversiones (Última parte)

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Porque ustedes lo pidieron, aquí les va un tercera (y última) serie de parafilias. Ya saben, en 360º nada más informamos; los antojos van por cuenta de ustedes.

Amaurofilia: preferencia sexual por los ciegos. (Cuando tu canción favorita es “I just called to say i fuck you” …así era, ¿no?)

Androidismo: excitarse por robots con caracteres humanos. (Como cuando entras a la sex shop y ves muñequitos de C3PO y Robocop)

Coitus á mammilla: fricción del pene entre los pechos. (Quien sepa por qué también se le llama “a la rusa” favor de comunicarse a la redacción)

Coprofilia: excitarse con la manipulación, contacto o ingestión de heces fecales. (Dicen que la gente que tiene esta filia suele ser muy cagada)

Dismorfofilia: excitarse por alteraciones físicas o psicológicas de la pareja. (El día en que Quasimodo y el Loco Valdés fueron todos unos sex symbol)

Homilofilia: ser excitado por discursos o sermones religiosos. (De modo que si tu pareja quiere jugar al Padre Amaro no es precisamente porque Gael le parezca guapo)

Iantronudia: conseguir excitación sexual por medio de la exposición desnuda ante un doctor. (Nunca falta el amigo que estudia medicina con la esperanza de algún día toparse con una top model hipocondriaca)

Knismolagnia: excitarse sexualmente con las cosquillas. (O sea que si a tu pareja le dicen “el hazmerreír” no es por ridículo)

Pirofilia: excitarse con el empleo de fuego en los juegos sexuales. (Por si tu pareja entiende “Light my fire” como una canción romántica)

Pigofilia: estimularse por el contacto con las nalgas de otros. (Aficionados que viven la intensidad de los viajes apretados en el RUTA)

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