Claudia Rivera y su prueba de fuego

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Foto original:@RiveraVivanco_ 

La forma de ser de Israel Pacheco Velázquez es como si a Fidel Velázquez, Romero Deshamps, Elba Esther Gordillo, Chanito España, Blas Chumacero, Jonguitud Barrios, Leobardo Soto los metieran todos en una licuadora. Bueno, honestamente, tiene menos nivel en el arte de la negociación política, pero en temas de presión, liderar grupos de choque, cooptación, extorsión y charrismo sindical, ahí sí es todo un máster.

Claudia Rivera Vivanco debe tener cuidado con el exconvicto Pacheco ahora que reapareció en la escena para intentar desestabilizar a la nueva administración municipal, pues dicho personaje se ha caracterizado por presionar a los ayuntamientos hasta sacarles dinero. ¿Ya investigaron las propiedades del exlíder sindical y cómo las adquirió?

Su vida como charro sindical inició a la sombra de Mario Marín Torres en 1999; Marín supo utilizarlo para controlar a la base trabajadora. Gracias a ello recibió un inmueble restaurado por la zona del Parque Ecológico y fue parte de la borrachera del marinismo, de esos que se sentían, como diría ya saben quien -y no es AMLO-, “Dios en el poder”.

Cuando llegó Luis Paredes Moctezuma a la alcaldía en el 2002, Pacheco se convirtió en un líder de un grupo de choque. ¿Se acuerdan cuando se escondió detrás de un grupo de ancianos para que no lo desalojara la policía de la Secretaría de Gobernación municipal que estaba en el Vips de la 2 Norte y 2 Poniente? Sí, el día que los policías se salieron de control y golpearon a algunos reporteros y la vez que Luis Paredes acuñó la frase: “tienen la piel muy delgadita”.

Fue Enrique Doger y su secretario general, Ignacio Mier, quienes lo hicieron su aliado, al grado que Pacheco rompió con el marinismo y se volvió un furibundo dogerista. Aunque después vino lo peor, Pacheco pactó con Moreno Valle para golpear a Enrique Agüera y recibió fuertes cantidades de dinero y lo peor, más allá de recibir el dinero, no cumplió.

La venganza fue tenerlo cuatro años en chirona. No es que fuera un preso político como muchos lo quieren vender, su pasado es muy oscuro y siempre ha actuado como un operador sucio que quiere obtener todo a base de presionar, desestabilizar y amenazar para después cobrar.

Si bien ya está libre, su pasado lo condena. Su regreso a la esfera pública es dudoso. Sería un buen gesto de la alcaldesa, y muchos empleados del municipio se lo agradecerían, si no le permiten su reingreso a la comuna. Sería, además, un buen golpe en la mesa para mostrar que durante su trienio no se va a dejar de amenazas o presiones.

Pacheco le hizo mucho daño al Ayuntamiento y la solución fue callarlo a billetazos, es cierto que en la política lo que cuesta dinero es lo más barato, pero bien sabemos que si alguien traiciona una vez, traicionará siempre.

Pacheco es la prueba de fuego que deberá enfrentar Rivera Vivanco. La pregunta es: ¿de parte de quién?, pues Israel Pacheco no se mueve solo. Y ahorita el PRI está muy mermado como para patrocinarlo. Debe ser alguien que le quiera vender a la alcaldesa la enfermedad y el remedio aún más caro.

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De las primeras acciones que tomó la alcaldesa poblana y que cumplió (aplausos) fue en el nombramiento de su nuevo gabinete. En campaña Rivera Vivanco dijo que incluiría mujeres como parte de su equipo de trabajo y la verdad es que sí lo hizo.

Fue incluyente, como dice su eslogan institucional, y para muestra ahí va larga lista de mujeres que la van a acompañar: Liza Aceves López, secretaria del Ayuntamiento; Marcela Ibarra Mateos, secretaria de Desarrollo Social; Beatriz Martínez Carreño, secretaria de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad; Alejandra Rubio Arce, secretaría de Movilidad; María Lourdes Rosales Martínez, secretaria de Seguridad Pública y Transito Municipal; Diana Laura Coraza Castañeda en el Instituto Municipal del Deporte; María del Sol Cortés Bautista para el Instituto Poblano de la Juventud en la ciudad y Catalina Pérez Osorio dentro del Instituto Municipal de las Mujeres.

Finalmente, en Turismo tendrá a Lirio Azahalla González Luna y  a Lilia Antonia Martínez Torres en la Gerencia del Centro Histórico. Es la primera vez en la historia de Puebla que el equipo de un presidente municipal le da espacios a las mujeres; ni Blanca Alcalá lo hizo, pues hasta se corría el rumor que la priista terminó peleada con varias que estaban en su nómina.

Y ya para terminar, en los pasillos del Ayuntamiento saben muy bien que los dos personajes con más poder y confianza de Claudia Rivera son Javier Palou y Olín Rivera. Ellos aguantaron todo en la precampaña, durante la campaña y en los meses antes de asumir el poder. Palou es uno de los más comprometidos en esa causa.

Y no, Claudia no representa intereses del morenovallismo como la han señalado muchos personajes cercanos a Luis Miguel Barbosa o Gabriel Biestro, aunque se sabe, de fuentes consultadas, que sí se han colado varios personajes con intereses ajenos, pero eso será parte de otra historia más adelante.

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