¿Le estamos dando la seriedad que se merece a la salud mental?

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Por Psicólogo Clínico Juan Romero

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se entiende por salud mental (SM) al estado de bienestar que una persona  experimenta como resultado de su buen funcionamiento en los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales y en última instancia, el despliegue óptimo de sus potencialidades individuales para la convivencia, el trabajo y la recreación.

Lo anterior se refiere a que los seres humanos no solo somos soma (cuerpo), sino también somos psique (mente), cada persona está conformada por aspectos biológicos, psicológicos y sociales; sin embargo, tradicionalmente a la salud solo se le ha considerado por sus aspectos biológicos y ha dejado de lado las cuestiones mentales y sociales.

La importancia de la salud mental radica en los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales, esto porque desempeñan funciones muy importantes, aquí ejemplos de ello:

  • Los procesos cognitivos están relacionados al pensamiento, la memoria, la atención, el aprendizaje, el razonamiento, etc.,
  • El sistema emocional se encarga de regular el estado de ánimo, la motivación, recompensa o la respuesta de lucha o huida (estrés).
  • Los procesos conductuales moldean y condicionan al ser humano con características particulares y modos de comportarse.

¿Qué afecta a la salud mental?

A lo largo de nuestra vida estamos expuestos a situaciones que pueden afectar a nuestra salud mental, algunas de esas situaciones pueden ser problemas personales y/o laborales,  menos oportunidades, violencia, pobreza, desarrollo social, enfermedades físicas y estoy seguro de que están pensando en más situaciones.

Los padecimientos que más afectan a los mexicanos son: Ansiedad, insomnio, irritabilidad, pérdida de memoria, olvidos constantes, pensamientos rumiantes o repetitivos, apatía,  diferentes tipos de depresión, sensación perdida de control, impulsividad, adicciones, fobias, problemas alimenticios. Según el Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UNAM 1 de cada 4 mexicanos entre 18 y 65 años sufrirá un padecimiento mental y solo 1 de cada 5 recibirá ayuda profesional, un dato preocupante si tomamos en cuenta la gravedad del asunto.

¿Cómo puedo cuidar mi salud mental?

  • Poner atención a nuestras emociones y expresarlas con palabras.
  • Alimenta tu mente: consumir grasas saludables como frutos secos, omega 3, etc.
  • Mantener la curiosidad y no dejar de aprender. Podemos ejercitar nuestra mente leyendo, aprendiendo un nuevo idioma o tocando algún instrumento.
  • Establecer prioridades y hacer una cosa a la vez, es más fácil ocupar nuestra energía en cosas que son valiosas y dejar de lado las que nos crean más problemas que soluciones.
  • Investigar o buscar orientación psicoeducativa sobre la naturaleza de los síntomas, identificar las situaciones y la relación que tienen con los problemas personales.
  • Hacer actividad física.
  • Solicitar ayuda profesional.

Todas las recomendaciones que mencioné anteriormente cuentan con bases científicas y se ha demostrado que su aplicación en la prevención de enfermedades mentales reduce las muertes prematuras y la discapacidad, así como también se ha demostrado que impacta en los ahorros económicos a la sociedad (Rutz et al., 1992).

Para más información acerca de este tema puedes escribir al correo juarmsn@gmail.com o llamar al teléfono 2226719435 Psicólogo Clínico Juan Romero.

Para saber más:

ASP E. Ley general de salud. México. Pp. 204

Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias, Organización Mundial de la Salud. (2004). Invertir en salud mental. Biblioteca de la OMS. Ginebra.

Díaz J. Flores E. (2001). La estructura de la emoción humana: Un modelo cromático del sistema afectivo. Salud Mental, vol. 24, núm. 4, agosto, 2001, pp. 20-35 Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. Distrito Federal. Available in: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=58242403

Katon W. Von Korff M. Lin E. et Al. (1995). Collaborative management to achieve treatment guideline. Impact on depression in primary care. JAMA.

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