Las verdades del amor propio: la masturbación

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Por Mono Lira

Si somos sinceros, todavía nos resulta difícil hablar abiertamente de la masturbación debido a que seguimos tratándolo como un tema tabú.

Aunque las estadísticas podrían demostrar que la mayoría de hombres y mujeres por igual practican la masturbación, solo algunos se atreven a admitirlo.

Dicho esto, la práctica de la masturbación es un acto natural en la maduración sexual de hombres y mujeres, a través de esta podemos explorar nuestra propia sexualidad, lo que nos permite entender nuestra anatomía y centros de placer sin temor a ser juzgados o criticados.

Es una satisfacción personal y más cuando se trata de tener placer propio; no hay edad ni mucho menos si tienes pareja o estas casado signifique que no puedas autoexplorarte o autosatisfacerte o simplemente tener un momento contigo, ni es un tema que se deba ocultar, aunque tampoco es sano andarlo divulgando, ya que es un gozo excepcional conocer tu cuerpo y saber el punto exacto de la satisfacción. Sin embargo, se formulan temores por creer que está mal y que no es sano hacerlo, o si tienes novia o novio dejas de hacerlo o creer que si te casas debes abandonar esa práctica, pero la realidad es que te crea una autonomía personal en la sexualidad, porque no dependes de nadie para satisfacerte ni preocuparte por satisfacer a alguien más, eres tú y solo tú.

Puede llegar a ser todo un ritual, ya que cada persona es un mundo y por lo tanto hombres y mujeres tienen sus fetiches preferidos, generas tu propio ritmo, vas conociendo el momento exacto de tu orgasmo, ya sea que se presente un calentón o que estés en la ducha, o viendo una peli 2-3 cachonda, estés solo en tu cuarto y como para matar el tiempo, solo porque te dio comezón y una cosa lleva a la otra… sea lo que sea, el chiste es darle concentración, ritmo y placer a tu cuerpo. No dependerás de nadie o, bueno, de la siempre fiel mano amiga, para poder cumplir tus necesidades ya seas hombre o mujer y, aunque nos queda claro yo existen algunos juguetitos que nos pueden ayudar a nuestra complicidad, de esos hablaremos después.

El punto es que no es malo hacerlo, no te sientas culpable si lo haces; si es que nunca lo has hecho, ¿qué estás esperando para conocerte?, así que manos a la obra y darle duro contra el muro.

 

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